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El secreto detrás de la lluvia
img img El secreto detrás de la lluvia img Capítulo 4 El hombre del pasado
4 Capítulo
Capítulo 6 La cacería comienza img
Capítulo 7 El enemigo invisible img
Capítulo 8 El cazador img
Capítulo 9 La clave del Proyecto Aurora img
Capítulo 10 La clave de Aurora img
Capítulo 11 La persecución en la oscuridad img
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Capítulo 4 El hombre del pasado

Capítulo 4: El hombre del pasado

La lluvia seguía cayendo sobre la ciudad mientras el coche avanzaba por calles cada vez más vacías.

Valeria miraba por la ventana sin decir nada. Las luces de los edificios pasaban frente a sus ojos como sombras distorsionadas.

Nada en su vida parecía real en ese momento.

-¿A dónde vamos exactamente? -preguntó finalmente.

Daniel mantenía los ojos fijos en la carretera.

-A las afueras de la ciudad.

-¿A vivir?

-No.

Daniel giró en una calle estrecha.

-A encontrar a alguien.

Valeria suspiró.

-Ese "amigo" que mencionaste.

Daniel asintió.

-Sí.

-¿Se puede confiar en él?

Daniel dudó unos segundos.

-Antes sí.

-Eso no me tranquiliza mucho.

El coche siguió avanzando durante varios minutos en silencio.

La ciudad empezó a cambiar.

Los edificios altos desaparecieron, reemplazados por fábricas viejas, bodegas abandonadas y calles mal iluminadas.

Valeria frunció el ceño.

-Este lugar parece sacado de una película de terror.

Daniel estacionó el coche frente a un edificio industrial viejo.

Las paredes estaban cubiertas de grafitis y las ventanas parecían rotas.

-Aquí es.

Valeria lo miró.

-¿Hablas en serio?

Daniel apagó el motor.

-Sí.

Valeria cruzó los brazos.

-¿Tu amigo vive en un lugar así?

-No vive aquí.

-Entonces ¿qué es esto?

Daniel abrió la puerta del coche.

-Su taller.

Valeria bajó lentamente.

El viento frío mezclado con la lluvia la hizo estremecer.

-Espero que realmente pueda ayudarnos.

Daniel caminó hacia una gran puerta metálica.

Golpeó tres veces.

Luego dos más.

Valeria lo miró confundida.

-¿Eso fue una contraseña?

-Algo así.

Durante unos segundos no pasó nada.

Luego se escuchó el sonido de varios cerrojos abriéndose.

La puerta se levantó lentamente.

Un hombre apareció detrás de ella.

Era alto, de cabello gris y barba desordenada. Tenía los brazos llenos de tatuajes y llevaba una camiseta negra manchada de grasa.

Sus ojos se detuvieron en Daniel.

-No puede ser...

Daniel sonrió ligeramente.

-Hola, Víctor.

El hombre lo observó durante unos segundos con incredulidad.

Luego soltó una carcajada.

-Pensé que estabas muerto.

-Muchos lo pensaron.

Víctor cruzó los brazos.

-Entonces... ¿qué haces aquí?

Daniel miró alrededor antes de responder.

-Necesito tu ayuda.

Víctor levantó una ceja.

-Eso nunca termina bien.

Sus ojos se movieron hacia Valeria.

-¿Y ella quién es?

Valeria se tensó.

Daniel respondió con firmeza.

-Es conmigo.

Víctor la observó con atención.

-Eso ya lo imaginé.

Luego volvió a mirar a Daniel.

-¿Qué clase de problema trajiste esta vez?

Daniel respiró hondo.

-La División Negra.

El rostro de Víctor cambió inmediatamente.

-Maldita sea.

Miró la calle rápidamente.

-Entren.

Los dejó pasar y cerró la puerta.

El interior del lugar era enorme.

Había herramientas, motocicletas, cajas de metal y varias pantallas encendidas con mapas y códigos.

Valeria miró todo con sorpresa.

-¿Qué es este lugar?

Víctor respondió mientras caminaba hacia una mesa.

-Mi pequeño laboratorio.

Daniel se acercó.

-Sigo viendo que no cambiaste.

-Tampoco tú -respondió Víctor.

Luego se giró hacia Valeria.

-Soy Víctor.

Valeria extendió la mano.

-Valeria.

Víctor sonrió ligeramente.

-Encantado... aunque preferiría conocerte en circunstancias menos peligrosas.

Daniel apoyó las manos sobre la mesa.

-Necesitamos información.

-Siempre necesitas información.

Víctor se sentó frente a una computadora.

-¿Qué hicieron ahora?

Daniel sacó su teléfono y mostró el mensaje.

"Objetivo confirmado: Valeria Rojas."

Víctor lo leyó.

Luego miró a Valeria.

-Eso no es bueno.

-Lo sé -dijo Daniel.

-Cuando la División Negra marca un objetivo... nunca se equivoca.

Valeria sintió un escalofrío.

-¿Entonces realmente quieren matarme?

Víctor la miró con seriedad.

-Sí.

Daniel intervino.

-Pero queremos saber por qué.

Víctor empezó a escribir rápidamente en la computadora.

-Dame unos minutos.

Las pantallas comenzaron a mostrar archivos, nombres y documentos.

Valeria se acercó un poco.

-¿Puedes entrar a sus sistemas así de fácil?

Víctor sonrió.

-Digamos que conozco algunos atajos.

Pasaron unos minutos.

El sonido del teclado llenaba el silencio del taller.

Finalmente Víctor se detuvo.

Su expresión cambió.

-Eso es... extraño.

Daniel frunció el ceño.

-¿Qué encontraste?

Víctor giró la pantalla hacia ellos.

Había un archivo abierto.

El nombre de Valeria aparecía en la parte superior.

Pero no estaba sola.

Había otra palabra debajo.

"Proyecto Aurora."

Valeria miró confundida.

-¿Qué significa eso?

Víctor negó lentamente.

-No lo sé.

Daniel lo miró con seriedad.

-¿Qué dice el archivo?

Víctor leyó rápidamente.

-Clasificado... acceso restringido... nivel alfa.

Luego se quedó en silencio.

-¿Qué? -preguntó Daniel.

Víctor respiró profundamente.

-Dice que Valeria es... una pieza clave.

Valeria sintió que su estómago se encogía.

-¿Pieza clave de qué?

Víctor negó.

-El resto del archivo está bloqueado.

Daniel apretó los puños.

-¿Puedes abrirlo?

Víctor lo intentó durante unos segundos.

Luego suspiró.

-No desde aquí.

-¿Por qué?

Víctor levantó la mirada.

-Porque la información está en el servidor central de la División Negra.

Valeria sintió que la sangre se le iba de la cara.

-¿Eso significa que para saber la verdad tenemos que entrar en su sistema?

Víctor asintió lentamente.

Daniel soltó una risa corta.

-Perfecto.

Valeria lo miró.

-Eso no suena perfecto.

Daniel cruzó los brazos.

-Significa que tenemos que ir al único lugar donde podremos encontrar respuestas.

Valeria ya sospechaba la respuesta.

-¿Dónde?

Daniel la miró directamente.

-A la sede de la División Negra.

El silencio cayó en el taller.

Víctor se levantó de la silla.

-Están locos.

Daniel sonrió levemente.

-Tal vez.

Valeria sintió un escalofrío.

Porque sabía algo.

La noche apenas estaba comenzando.

Y lo peor todavía estaba por venir.Capítulo 4: El hombre del pasado

La lluvia seguía cayendo sobre la ciudad mientras el coche avanzaba por calles cada vez más vacías.

Valeria miraba por la ventana sin decir nada. Las luces de los edificios pasaban frente a sus ojos como sombras distorsionadas.

Nada en su vida parecía real en ese momento.

-¿A dónde vamos exactamente? -preguntó finalmente.

Daniel mantenía los ojos fijos en la carretera.

-A las afueras de la ciudad.

-¿A vivir?

-No.

Daniel giró en una calle estrecha.

-A encontrar a alguien.

Valeria suspiró.

-Ese "amigo" que mencionaste.

Daniel asintió.

-Sí.

-¿Se puede confiar en él?

Daniel dudó unos segundos.

-Antes sí.

-Eso no me tranquiliza mucho.

El coche siguió avanzando durante varios minutos en silencio.

La ciudad empezó a cambiar.

Los edificios altos desaparecieron, reemplazados por fábricas viejas, bodegas abandonadas y calles mal iluminadas.

Valeria frunció el ceño.

-Este lugar parece sacado de una película de terror.

Daniel estacionó el coche frente a un edificio industrial viejo.

Las paredes estaban cubiertas de grafitis y las ventanas parecían rotas.

-Aquí es.

Valeria lo miró.

-¿Hablas en serio?

Daniel apagó el motor.

-Sí.

Valeria cruzó los brazos.

-¿Tu amigo vive en un lugar así?

-No vive aquí.

-Entonces ¿qué es esto?

Daniel abrió la puerta del coche.

-Su taller.

Valeria bajó lentamente.

El viento frío mezclado con la lluvia la hizo estremecer.

-Espero que realmente pueda ayudarnos.

Daniel caminó hacia una gran puerta metálica.

Golpeó tres veces.

Luego dos más.

Valeria lo miró confundida.

-¿Eso fue una contraseña?

-Algo así.

Durante unos segundos no pasó nada.

Luego se escuchó el sonido de varios cerrojos abriéndose.

La puerta se levantó lentamente.

Un hombre apareció detrás de ella.

Era alto, de cabello gris y barba desordenada. Tenía los brazos llenos de tatuajes y llevaba una camiseta negra manchada de grasa.

Sus ojos se detuvieron en Daniel.

-No puede ser...

Daniel sonrió ligeramente.

-Hola, Víctor.

El hombre lo observó durante unos segundos con incredulidad.

Luego soltó una carcajada.

-Pensé que estabas muerto.

-Muchos lo pensaron.

Víctor cruzó los brazos.

-Entonces... ¿qué haces aquí?

Daniel miró alrededor antes de responder.

-Necesito tu ayuda.

Víctor levantó una ceja.

-Eso nunca termina bien.

Sus ojos se movieron hacia Valeria.

-¿Y ella quién es?

Valeria se tensó.

Daniel respondió con firmeza.

-Es conmigo.

Víctor la observó con atención.

-Eso ya lo imaginé.

Luego volvió a mirar a Daniel.

-¿Qué clase de problema trajiste esta vez?

Daniel respiró hondo.

-La División Negra.

El rostro de Víctor cambió inmediatamente.

-Maldita sea.

Miró la calle rápidamente.

-Entren.

Los dejó pasar y cerró la puerta.

El interior del lugar era enorme.

Había herramientas, motocicletas, cajas de metal y varias pantallas encendidas con mapas y códigos.

Valeria miró todo con sorpresa.

-¿Qué es este lugar?

Víctor respondió mientras caminaba hacia una mesa.

-Mi pequeño laboratorio.

Daniel se acercó.

-Sigo viendo que no cambiaste.

-Tampoco tú -respondió Víctor.

Luego se giró hacia Valeria.

-Soy Víctor.

Valeria extendió la mano.

-Valeria.

Víctor sonrió ligeramente.

-Encantado... aunque preferiría conocerte en circunstancias menos peligrosas.

Daniel apoyó las manos sobre la mesa.

-Necesitamos información.

-Siempre necesitas información.

Víctor se sentó frente a una computadora.

-¿Qué hicieron ahora?

Daniel sacó su teléfono y mostró el mensaje.

"Objetivo confirmado: Valeria Rojas."

Víctor lo leyó.

Luego miró a Valeria.

-Eso no es bueno.

-Lo sé -dijo Daniel.

-Cuando la División Negra marca un objetivo... nunca se equivoca.

Valeria sintió un escalofrío.

-¿Entonces realmente quieren matarme?

Víctor la miró con seriedad.

-Sí.

Daniel intervino.

-Pero queremos saber por qué.

Víctor empezó a escribir rápidamente en la computadora.

-Dame unos minutos.

Las pantallas comenzaron a mostrar archivos, nombres y documentos.

Valeria se acercó un poco.

-¿Puedes entrar a sus sistemas así de fácil?

Víctor sonrió.

-Digamos que conozco algunos atajos.

Pasaron unos minutos.

El sonido del teclado llenaba el silencio del taller.

Finalmente Víctor se detuvo.

Su expresión cambió.

-Eso es... extraño.

Daniel frunció el ceño.

-¿Qué encontraste?

Víctor giró la pantalla hacia ellos.

Había un archivo abierto.

El nombre de Valeria aparecía en la parte superior.

Pero no estaba sola.

Había otra palabra debajo.

"Proyecto Aurora."

Valeria miró confundida.

-¿Qué significa eso?

Víctor negó lentamente.

-No lo sé.

Daniel lo miró con seriedad.

-¿Qué dice el archivo?

Víctor leyó rápidamente.

-Clasificado... acceso restringido... nivel alfa.

Luego se quedó en silencio.

-¿Qué? -preguntó Daniel.

Víctor respiró profundamente.

-Dice que Valeria es... una pieza clave.

Valeria sintió que su estómago se encogía.

-¿Pieza clave de qué?

Víctor negó.

-El resto del archivo está bloqueado.

Daniel apretó los puños.

-¿Puedes abrirlo?

Víctor lo intentó durante unos segundos.

Luego suspiró.

-No desde aquí.

-¿Por qué?

Víctor levantó la mirada.

-Porque la información está en el servidor central de la División Negra.

Valeria sintió que la sangre se le iba de la cara.

-¿Eso significa que para saber la verdad tenemos que entrar en su sistema?

Víctor asintió lentamente.

Daniel soltó una risa corta.

-Perfecto.

Valeria lo miró.

-Eso no suena perfecto.

Daniel cruzó los brazos.

-Significa que tenemos que ir al único lugar donde podremos encontrar respuestas.

Valeria ya sospechaba la respuesta.

-¿Dónde?

Daniel la miró directamente.

-A la sede de la División Negra.

El silencio cayó en el taller.

Víctor se levantó de la silla.

-Están locos.

Daniel sonrió levemente.

-Tal vez.

Valeria sintió un escalofrío.

Porque sabía algo.

La noche apenas estaba comenzando.

Y lo peor todavía estaba por venir.

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