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El secreto detrás de la lluvia
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Capítulo 5 La verdad comienza a aparecer

Capítulo 5: La verdad comienza a aparecer

El silencio en el taller de Víctor era tan pesado que parecía detener el tiempo.

Valeria seguía mirando la pantalla donde aparecía su nombre junto a aquellas palabras inquietantes:

Proyecto Aurora.

Sentía un nudo en el estómago.

-Esto no tiene sentido -murmuró finalmente.

Víctor se recostó en su silla, cruzando los brazos.

-Créeme... para la División Negra todo tiene sentido.

Daniel caminaba de un lado a otro del taller, pensativo.

-Tiene que haber algo más en ese archivo.

-Claro que lo hay -respondió Víctor-. Pero está guardado en su servidor principal.

Valeria frunció el ceño.

-Entonces necesitamos entrar.

Víctor soltó una risa incrédula.

-¿Entrar?

Miró a Daniel.

-¿Le explicaste exactamente lo que significa eso?

Daniel se detuvo.

-No todavía.

Víctor se levantó de la silla y caminó hacia una mesa llena de herramientas.

-La sede de la División Negra no es una oficina normal.

Tomó una pequeña tableta electrónica y comenzó a mostrar imágenes.

-Es uno de los edificios más protegidos de la ciudad.

Valeria observó la pantalla.

Era un edificio enorme de vidrio oscuro en medio del centro financiero.

-Parece una empresa normal -dijo.

-Eso es lo que quieren que la gente crea -respondió Víctor.

Amplió la imagen.

-Pero debajo del edificio hay cinco niveles subterráneos.

Señaló uno de los planos.

-Y aquí está el servidor central.

Daniel lo observó con atención.

-Nivel cuatro.

Víctor asintió.

-Exacto.

Valeria miró a ambos.

-Entonces entramos, bajamos al nivel cuatro, copiamos la información y nos vamos.

Los dos hombres la miraron.

Luego Víctor negó lentamente.

-Ojalá fuera tan fácil.

-¿Por qué no lo es?

Víctor señaló el plano.

-Seguridad biométrica. Guardias armados. Cámaras en cada pasillo. Sistemas de reconocimiento facial.

Valeria tragó saliva.

-Eso suena... complicado.

Daniel respiró profundamente.

-No imposible.

Víctor lo miró con incredulidad.

-¿De verdad estás pensando en hacerlo?

Daniel sostuvo su mirada.

-Sí.

-Daniel...

-Necesitamos respuestas.

Valeria miró nuevamente la pantalla.

-¿Qué pasaría si no hacemos nada?

Víctor respondió con seriedad.

-La División Negra seguirá enviando gente hasta que mueras.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Valeria cerró los ojos por un momento.

Cuando los abrió, había una determinación nueva en su mirada.

-Entonces vamos a entrar.

Daniel la miró sorprendido.

-Valeria...

-No quiero pasar el resto de mi vida huyendo.

Víctor soltó un suspiro largo.

-Ustedes dos definitivamente están locos.

Daniel sonrió ligeramente.

-Por eso vinimos contigo.

Víctor lo miró con sospecha.

-No.

-Vamos, Víctor.

-No.

-Sabes que eres el único que puede ayudarnos.

Víctor se pasó una mano por el cabello.

-Exactamente por eso digo que no.

Daniel cruzó los brazos.

-Te debo la vida.

Víctor lo miró con cansancio.

-No uses eso.

-Pero es verdad.

Valeria miró a ambos confundida.

-¿Qué pasó entre ustedes?

Víctor suspiró.

-Hace años... durante una misión...

Daniel lo interrumpió.

-Nos tendieron una trampa.

Víctor continuó.

-Yo estaba atrapado en un edificio en llamas.

Valeria abrió los ojos.

-¿Y?

Daniel respondió con calma.

-Volví por él.

Víctor negó con la cabeza.

-Ese idiota entró a un edificio lleno de explosivos solo para sacarme.

Valeria miró a Daniel con sorpresa.

Víctor suspiró nuevamente.

-Desde entonces... supongo que le debo algo.

Daniel sonrió.

-Sabía que recordarías.

Víctor lo miró.

-No me gusta cuando tienes razón.

Valeria dio un pequeño paso hacia ellos.

-Entonces... ¿nos ayudarás?

Víctor se quedó en silencio unos segundos.

Luego se acercó a la computadora nuevamente.

-Maldita sea.

Comenzó a escribir en el teclado.

Daniel sonrió.

-Eso suena como un sí.

Víctor no levantó la mirada.

-Solo porque quiero saber qué demonios es ese Proyecto Aurora.

Valeria sintió un pequeño alivio.

-Gracias.

Víctor levantó un dedo.

-No me agradezcas todavía.

Abrió varios archivos en la pantalla.

-Si vamos a hacer esto... necesitamos un plan.

Daniel se acercó.

-Te escucho.

Víctor señaló el edificio en el mapa.

-El acceso principal es imposible.

-Entonces usamos una entrada secundaria.

Víctor negó.

-Todas están vigiladas.

Valeria miró el mapa con atención.

-¿Y el estacionamiento?

Víctor levantó la mirada.

-No es mala idea.

Amplió la imagen.

-Hay un acceso para empleados en el nivel subterráneo.

Daniel asintió.

-Podríamos entrar por ahí.

Víctor siguió observando los planos.

-Pero todavía necesitamos pasar la seguridad biométrica.

Valeria frunció el ceño.

-¿Qué significa eso?

Víctor respondió:

-Escáner de huellas... y reconocimiento facial.

Daniel pensó unos segundos.

Luego miró a Víctor.

-¿Puedes falsificar eso?

Víctor sonrió ligeramente.

-Ahora sí hablas mi idioma.

Valeria observó cómo ambos comenzaban a planear.

Pero en su mente una pregunta seguía repitiéndose.

¿Por qué ella?

¿Por qué una organización tan poderosa la quería muerta?

-Daniel -dijo de repente.

Él levantó la mirada.

-¿Sí?

-¿Y si lo que encontramos en ese servidor es peor de lo que imaginamos?

Daniel la observó con seriedad.

-Entonces al menos sabremos la verdad.

Valeria asintió lentamente.

La verdad.

Eso era lo único que quería ahora.

Víctor cerró uno de los archivos.

-Bien.

Ambos lo miraron.

-Tenemos un plan preliminar.

Daniel sonrió.

-Perfecto.

Víctor se giró hacia ellos.

-Mañana por la noche entramos al edificio.

Valeria sintió que su corazón se aceleraba.

-¿Tan pronto?

Víctor asintió.

-Cuanto más esperemos... más probable es que la División Negra los encuentre.

Daniel miró a Valeria.

-¿Estás lista?

Valeria respiró profundamente.

Sabía que no había vuelta atrás.

-Sí.

Pero en ese momento, una de las pantallas del taller comenzó a emitir una alarma.

Víctor frunció el ceño.

-Eso no es bueno.

Daniel se acercó rápidamente.

-¿Qué pasa?

Víctor miró la pantalla.

Su expresión se volvió seria.

-Parece que alguien nos encontró.

Valeria sintió un escalofrío.

-¿Quién?

Víctor señaló el monitor.

En la pantalla aparecía una señal de rastreo.

Y debajo... un nombre.

División Negra.

Daniel apretó los puños.

-Nos están cazando.

Y esta vez...

sabían exactamente dónde estaban.

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