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Mi Luna se convirtió en alfa después de que la rechacé
img img Mi Luna se convirtió en alfa después de que la rechacé img Capítulo 4 La ceremonia de rechazo (Parte dos)
4 Capítulo
Capítulo 6 Una nueva manada img
Capítulo 7 Tengo un trabajo para ti img
Capítulo 8 ¡Quédate conmigo, Amelia! img
Capítulo 9 ¡Fuera de mi casa! img
Capítulo 10 ¡Muerta! img
Capítulo 11 ¡Sin loba! img
Capítulo 12 De luto por su pérdida img
Capítulo 13 ¡Podría mandarlo a matar! img
Capítulo 14 ¿Perdió la memoria img
Capítulo 15 ¡Estábamos follando! img
Capítulo 16 ¡Cometió un asesinato! img
Capítulo 17 La ex embarazada img
Capítulo 18 Una alfa img
Capítulo 19 Bruja img
Capítulo 20 ¡Nunca volvería a ser el mismo! img
Capítulo 21 Cassia Wrenmoor img
Capítulo 22 ¿Quién es él img
Capítulo 23 Ya me voy img
Capítulo 24 La necesito img
Capítulo 25 ¡Está viva! img
Capítulo 26 La fiesta del alfa img
Capítulo 27 ¿Asistirá img
Capítulo 28 ¡El beso! img
Capítulo 29 ¡Manada Velaris! img
Capítulo 30 Hora de hacerles pagar img
Capítulo 31 ¡Tío Damien! img
Capítulo 32 Ver al alfa img
Capítulo 33 ¡Debieron haber sido ellos! img
Capítulo 34 ¡El joven Aiden Miller! img
Capítulo 35 Una hueca img
Capítulo 36 ¡El primer encuentro! img
Capítulo 37 ¡Padre e hijo! img
Capítulo 38 Luna Amelia img
Capítulo 39 ¡Sola! img
Capítulo 40 Dilo y lo haré img
Capítulo 41 Deshazte de él img
Capítulo 42 Alfa y Beta img
Capítulo 43 ¡Hijo! img
Capítulo 44 ¡Ella es mía! img
Capítulo 45 ¡Todavía no puedo irme! img
Capítulo 46 ¡El arrepentimiento! img
Capítulo 47 ¡Damien Blackwood! img
Capítulo 48 ¡El camino! img
Capítulo 49 ¡Estoy lista! img
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Capítulo 4 La ceremonia de rechazo (Parte dos)

No había forma de que descubriera quién envenenó a su hija de esa manera. Cuando preguntó por las imágenes de las cámaras de seguridad de la casa de la manada, resultó que habían sido manipuladas.

Su hija no podía morirse así como así; necesitaba justicia. Eva no merecía lo que le pasó. Solo era una niña pequeña. Por otro lado, Aiden no le creía, así que no podía hacer nada.

"Luna", la llamó una suave voz.

Cuando se giró, vio al beta de su esposo, James, de pie junto a Tracy. Ambos estaban saliendo. El hombre despidió en silencio a las criadas, y Tracy corrió al lado de su amiga, atrapándola justo en el momento en que empezaba a desplomarse.

"Amelia...".

"Eva era una niña tan dulce; lo era todo para mí. ¿Por qué alguien la envenenaría?". La voz de Amelia se quebró mientras lloraba desconsoladamente.

A la otra se le encogió el corazón al verla así, y también se le llenaron los ojos de lágrimas. El dolor de una madre que pierde a su hijo era insoportable; no se lo desearía ni a su peor enemigo.

Luego la ayudaron a llegar a su habitación y se quedaron con ella mientras lloraba hasta quedarse dormida. Cuando por fin se durmió, Tracy se volvió hacia James con ojos suplicantes y le preguntó: "¿Hay alguna forma de que hables con el alfa Aiden? Quizás te escuche".

Se secó las lágrimas y volvió a mirar a su amiga, quien tenía la cara húmeda por las lágrimas, incluso dormida.

"Aiden es testarudo. Ya cree que ella envenenó a su hija...".

"James, por favor...". Estuvo a punto de decirle que Amelia estaba embarazada, pero se detuvo, ya que no le correspondía difundir esa noticia.

"No puede perder a su hija y a su pareja en un solo día", susurró ella. "Por favor, solo intenta hablar con él... hacerle cambiar de opinión".

Después de suspirar, el hombre respondió: "No puedo prometer nada, pero lo intentaré".

Y salió de la habitación.

---

James llegó a la empresa de la manada y se dirigió directamente a la oficina de Aiden, quien estaba adentro, pero con Sofia.

No sabía que esa mujer había vuelto a la ciudad. Esta se fue después de que Aiden descubriera que Amelia era su pareja. ¿Qué hacía ahí ahora?

"James", dijo Sofia con dulzura, esbozando una sonrisa inocente.

Él asintió y luego se volvió hacia el alfa, diciéndole: "Necesito hablar contigo".

Aiden miró a la chica y dijo: "Pasaré por tu apartamento más tarde".

Ella asintió, tomó su bolso y se fue. Una vez cerrada la puerta, el rostro de James se endureció.

"¿Esa mujer es la razón por la que te vas a divorciar de Amelia?".

Aiden levantó la cabeza. "Ella no tiene nada que ver con esto. Amelia mató a mi hija, la envenenó".

"¿De verdad crees eso?", le preguntó el beta con evidente incredulidad. "¿Piensas que Amelia... envenenaría a su propia hija? ¡Por favor, Aiden! Sabes perfectamente que jamás lo haría".

Pero el alfa no respondió. Tenía la mirada distante y la mandíbula apretada. James podía ver que sufría, pero intentaba ocultarlo.

"El daño ya está hecho", respondió por fin el hombre. "Necesito que organices la ceremonia de rechazo para esta noche. La rechazaré como mi pareja y Luna".

"¿Qué? ¿Estás hablando en serio?". James dio un paso adelante. "¿Cómo puedes ser tan desalmado? Acaba de perder a su hija, ¿y ahora también quieres romper el vínculo de pareja? ¿Acaso no te das cuenta del dolor que eso le va a causar?".

Con una mirada sombría, Aiden apretó las manos, gruñendo en voz baja. "¿Cómo te atreves a cuestionar a tu alfa?", espetó, golpeando el escritorio con el puño.

El otro se estremeció, pero se mantuvo firme. "Solo espero que no te arrepientas de esta decisión, Aiden, cuando ya sea demasiado tarde". Luego se dio la vuelta y salió.

__________

Llegó la noche. Amelia se despertó con los ojos tan hinchados que apenas podía ver. Tenía la cara pálida, los labios secos y temblorosos.

"Tienes que comer algo", dijo Tracy en voz baja y llena de preocupación. "Estás embarazada. No querrás perder al bebé también, ¿o sí?".

"No quiero comer; solo deseo a mi hija", sollozó la mujer.

"Amelia...", dijo la otra con suavidad, tomando sus manos entre las suyas.

"¡Suéltame, Tracy!", gritó Amelia, apartándose, con el cuerpo tembloroso por el dolor.

De repente, la puerta se abrió de golpe y el silencio se apoderó del lugar. El alfa Aiden entró en la habitación. Amelia levantó la cabeza despacio, y el aroma de él le llegó al instante. Sin ninguna expresión en el rostro, el hombre la miró. ¿Qué hacía ahí? ¿No se suponía que debía estar con su amante?

"Alfa Aiden", dijo Tracy, levantándose rápidamente e inclinando la cabeza.

Luego salió de la habitación, dejándolos solos. Por un momento, solo se miraron, pero después Amelia rompió el silencio, preguntando con voz hueca: "¿No se supone que deberías estar con tu amante?".

Él apartó la mirada, evitando sus ojos, y dijo con frialdad: "Prepárate para la ceremonia de rechazo. Se celebrará a las diez de la noche".

Ella soltó una carcajada. Se levantó, inestable, con los ojos desorbitados. No podía creer que hubiera perdido a su hija, y ahora a su pareja. Su cordura pendía de un hilo; quizás a la mañana siguiente se despertaría en un manicomio.

Sacando las fuerzas de donde no las tenía, se acercó a él y lo miró a los ojos. La calidez que una vez habitó en ellos... había desaparecido; todo en él era frialdad.

Las lágrimas corrían por su rostro al darse cuenta de que su Aiden se había ido, que su pareja ya no estaba; no tenía sentido hablarle del bebé.

"No hace falta la ceremonia", declaró ella, secándose las lágrimas. "Hagamos el rechazo aquí y ahora".

Después de vacilar por un momento, él asintió. "Si eso es lo que quieres". Luego la miró fijamente y, con voz plana y sin ninguna emoción en los ojos, declaró: "Yo, Aiden Miller, alfa de la Manada Luna Roja, te rechazo a ti, Amelia Lopez, como mi pareja y Luna".

Continuará...

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