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Su Precio, Su Obsesión (Romance erótico con multimillonario / Romance oscuro)
img img Su Precio, Su Obsesión (Romance erótico con multimillonario / Romance oscuro) img Capítulo 1 Sobrevivir como sea
1 Capítulo
Capítulo 9 El Precio del Privilegio img
Capítulo 10 Atrapada en su agarre img
Capítulo 11 Una Máscara Perfecta img
Capítulo 12 Una Máscara Perfecta (II) img
Capítulo 13 A su merced img
Capítulo 14 Lecciones de sumisión img
Capítulo 15 Espinas por Todas Partes img
Capítulo 16 Espinas por Todas Partes (II) img
Capítulo 17 Atrapada en la Tormenta img
Capítulo 18 Truenos y Tentación img
Capítulo 19 Truenos y Tentación (II) img
Capítulo 20 Al borde del control img
Capítulo 21 Al borde del control (ii) img
Capítulo 22 Fricción img
Capítulo 23 Fricción (ii) img
Capítulo 24 El Trato del Diablo img
Capítulo 25 El Trato del Diablo (II) img
Capítulo 26 Sombras de Obsesión (I) img
Capítulo 27 Sombras de Obsesión (II) img
Capítulo 28 Tras Puertas Cerradas img
Capítulo 29 Tras Puertas Cerradas (ii) img
Capítulo 30 Dos días de libertad img
Capítulo 31 Bajo Sospecha img
Capítulo 32 Bajo Sospecha (II) img
Capítulo 33 El Filo de los Celos img
Capítulo 34 Entre Dos Fuegos img
Capítulo 35 ¿Sin Escape img
Capítulo 36 ¿Sin escape (ii) img
Capítulo 37 La Ciudad de la Obsesión img
Capítulo 38 Todo mío img
Capítulo 39 ¿Domada img
Capítulo 40 ¿Domada (ii) img
Capítulo 41 Su puta privada img
Capítulo 42 Once latigazos img
Capítulo 43 Cadenas y rosas img
Capítulo 44 Bailando con el peligro img
Capítulo 45 Espejos de dolor img
Capítulo 46 Posesión img
Capítulo 47 ¿Expuesta ** img
Capítulo 48 Verdades retorcidas img
Capítulo 49 Amante Secundaria img
Capítulo 50 Su Versión de la Misericordia img
Capítulo 51 Su Versión de la Misericordia (ii) img
Capítulo 52 Atrapada y Arruinada img
Capítulo 53 Atrapada y Arruinada (ii) img
Capítulo 54 Bajo el Mismo Techo img
Capítulo 55 Caminos Enredados img
Capítulo 56 Grietas en la Superficie img
Capítulo 57 Grietas en la Superficie (ii) img
Capítulo 58 Agendas Ocultas img
Capítulo 59 Agendas Ocultas (ii) img
Capítulo 60 Punto de Quiebre img
Capítulo 61 Punto de Quiebre (ii) img
Capítulo 62 La Impostora Desenmascarada img
Capítulo 63 Ante el Mundo img
Capítulo 64 Ante el Mundo (ii) img
Capítulo 65 Casi Amor img
Capítulo 66 ¿Quieres Ser Mía img
Capítulo 67 Envuelta en Negro img
Capítulo 68 Envuelta en Negro (ii) img
Capítulo 69 Más Fuerte Que el Odio img
Capítulo 70 Lavanda y Control img
Capítulo 71 Corazón Bajo los Reflectores img
Capítulo 72 Sombras del Amor img
Capítulo 73 Devoción sin Amor img
Capítulo 74 Protección o Posesión img
Capítulo 75 El Diablo Enmascarado img
Capítulo 76 La Ilusión de la Elección img
Capítulo 77 La Actuación del Amor img
Capítulo 78 Daño Colateral img
Capítulo 79 El Precio de la Confianza img
Capítulo 80 Hasta Tu Último Aliento img
Capítulo 81 El Precio del Amor img
Capítulo 82 El Precio del Amor img
Capítulo 83 Herencia img
Capítulo 84 Mentiras img
Capítulo 85 Corazones celosos img
Capítulo 86 Deseos retorcidos img
Capítulo 87 Hecha pedazos img
Capítulo 88 Revelaciones retorcidas img
Capítulo 89 Paz frágil img
Capítulo 90 Espinas y rosas img
Capítulo 91 Deseo peligroso img
Capítulo 92 Posesión despiadada img
Capítulo 93 Resolución silenciosa img
Capítulo 94 Interrupción no deseada img
Capítulo 95 ¿Libertad al fin img
Capítulo 96 Aliento que se apaga img
Capítulo 97 Sin salida img
Capítulo 98 Sus condiciones img
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Su Precio, Su Obsesión (Romance erótico con multimillonario / Romance oscuro)

Autor: Moxiestar
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Capítulo 1 Sobrevivir como sea

-Señor, va a tener que pagar extra por correrse en mi boca. No es el precio normal. Yo no le pedí que se descargara ahí -dijo Bella con frialdad.

-Que tengas o no el dinero extra es tu problema, no el mío. O pagas... o te parto la cabeza en pedacitos.

Sabía lo patético que sonaba. Sabía lo bajo que había caído. Pero estaba desesperada, con las cuentas venciendo por la mañana y sin otra opción a la vista.

El hombre borracho se tambaleó mientras se subía la cremallera del pantalón, sus ojos recorriéndola con una lujuria perezosa. Extendió la mano y le dio una nalgada.

-¿Así que no me vas a dejar follarte ese culo gordo, eh? -balbuceó.

Bella lo abofeteó con fuerza, asqueada consigo misma por haber llegado tan bajo como para tener que lidiar con hombres como él.

-Deberías estar agradecido de que no te escupiera tu asqueroso semen en la cara o te mordiera esa verga inútil -le espetó-. Una herramienta que ni siquiera es capaz de satisfacerme el culo. No me cabrees, idiota. Dame cuarenta dólares.

El hombre se frotó la mejilla y sonrió con arrogancia.

-Puta barata.

Bella puso los ojos en blanco. Estaba inmunizada contra los insultos... los había escuchado todos. Extendió la mano mientras el hombre contaba unos cuantos billetes y los dejaba caer en su palma.

Lo miró con furia, se humedeció el dedo con la lengua y volvió a contar.

-¿Esto qué es? -preguntó bruscamente-. Aquí solo hay treinta dólares.

-Te daré los cuarenta -dijo él con una sonrisa burlona- si me dejas follarte.

Bella apretó el puño, furiosa. Dejó caer el dinero sobre la mesa y agarró al hombre por el cuello de la camisa, levantando la mano con la palma cerrada, lista para golpearlo con todas sus fuerzas.

En ese momento, la puerta se abrió de golpe.

-¡Puta! -gritó una mujer-. ¿Qué estás haciendo con mi marido?

La mujer se abalanzó hacia Bella, quien se agachó rápidamente, agarró el dinero y salió corriendo hacia la noche, mirando hacia atrás cada pocos pasos para asegurarse de que la mujer no la seguía.

Esta era su rutina diaria en aquel barrio de mierda.

Desde que cumplió dieciocho años, Bella había sobrevivido vendiendo su cuerpo. Ahora, con veintitrés, seguía en lo mismo... demonios, había perdido la cuenta de cuántas pollas había atendido: grandes, pequeñas, medianas, arrugadas, venosas, gordas, largas.

Dobló otra esquina, dirigiéndose hacia su destartalado apartamento, si es que se le podía llamar así y no un simple basurero.

Abrió el endeble candado con facilidad, entró y suspiró al ver el estado del lugar.

La pintura se desprendía de las paredes en grandes trozos. No había electricidad... solo una vela casi consumida que encendía cada vez que regresaba. Una vieja sábana extendida en el suelo hacía las veces de cama. Una estufa de un solo quemador se inclinaba torcida en una esquina y varias bolsas de comida barata abarrotaban lo que pasaba por encimera. El candado de la puerta era poco fiable, aunque apenas importaba; no había nada de valor que pudieran robarle.

Bella se dejó caer sobre la sábana remendada y contó las ganancias del día.

-¿Treinta y cinco dólares en total? -gruñó frustrada.

-Si lo sumo a lo que ya tengo, debería alcanzar al menos para el tren a Manhattan... el alquiler y una comida.

Sonrió ligeramente, anticipando su nuevo trabajo.

-Esto me ayudará a ganar más... y hasta podría reducir lo de vender mi cuerpo.

Se dio una palmada en el brazo para rascarse las picaduras de mosquito y se envolvió con la fina manta, cerrando los ojos.

De alguna forma, mañana tenía que ser mejor.

******

Esa misma noche, en un orfanato al otro lado de la ciudad, donde los ricos solían reunirse para actos de caridad pública.

Lucian se encontraba frente a la prensa, con los flashes de las cámaras disparando sin parar.

-Señor, ha hecho un trabajo increíble -dijo un reportero-. A los niños les encantaron los regalos. Esperamos ver más iniciativas como esta.

Lucian sonrió, una sonrisa practicada y natural.

-Es un honor estar aquí -respondió con fluidez-. Yo también tengo una hija y la amo. ¿Cómo no iba a amar a nuestras esperanzas de futuro?

Un murmullo de aprobación recorrió la multitud.

-También quiero extender mi más profundo agradecimiento a las madres -continuó, con voz cálida y medida-. A las mujeres que trabajan incansablemente para criar a estos niños.

Asintió con suavidad mientras la niñera subía al escenario llevando a su hija en brazos.

Los aplausos estallaron. Las cámaras clickearon más rápido. Los flashes iluminaron la sala mientras Lucian recibía a la niña en sus brazos y la sostenía el tiempo justo para las fotografías.

Poco después, la conferencia terminó y los invitados se dispersaron en la noche, satisfechos.

El salón se vació poco a poco, hasta que las luces se atenuaron y las puertas se cerraron.

Y Lucian regresó a casa.

**********

(MANSIÓN RODRIGUEZ)

El hombre que el público admiraba no existía dentro de su hogar.

Sentado en su sillón en la sala de estar, fruncía el ceño por el agotamiento mientras la pequeña que consideraba una tortura llenaba la mansión con llantos incesantes.

El llanto de la bebé rompía el silencio de la mansión; cada vez que abría la boca, el grito se volvía más fuerte.

Lucian se pellizcó el puente de la nariz, con la mirada dura fija en la niña de cuatro meses.

Los niños siempre habían sido una carga... siempre. Sin embargo, esta había logrado colarse en su vida.

Nunca había querido un hijo. La mujer que la había dado a luz ya no estaba... una prostituta inútil que había muerto durante el parto.

La niña había sido dejada en su puerta por su asistente personal, con la prueba de ADN confirmando que era suya. Si no hubiera sido de su sangre, la habría hecho desaparecer hace mucho tiempo. Y odiaba la idea de que su propia sangre terminara en un orfanato.

Volvió a mirar a la niña y perdió el control.

-¡Saca a ese insecto de mi vista! -le ladró a la niñera, que se estremeció por el tono.

Era nueva y aún no sabía que ese era el "bien pagado trabajo" con contrato de confidencialidad, y ya se le estaba haciendo insoportable desde el primer día.

-Pero, señor... ella... es muy difícil de manejar. Necesita a su madre o al menos que usted la cargue, ya que es su hija... -balbuceó la segunda niñera del año.

-Yo te pago muy bien por esto. ¿Preferirías morir en vez de eso? Y no me digas lo que tengo que hacer. Solo lo estoy dejando pasar porque la niña lloraría hasta morirse si te despidiera ahora mismo -dijo con voz fría, cortante y llena de furia.

El miedo invadió a la niñera al instante. Se apresuró a calmar a la niña y salió corriendo de la habitación con ella.

Los ojos oscuros de Lucian las siguieron con rabia contenida.

Su teléfono sonó, interrumpiendo su furia.

Lo contestó, sabiendo ya la noticia que le esperaba al otro lado.

-Señor, el dueño de Neurons Pharmaceutical ha firmado la transferencia de la empresa a nuestro nombre. Felicidades -anunció la voz al otro lado.

Lucian terminó la llamada. Sus ojos oscuros se perdieron en la nada mientras una sonrisa malvada curvaba sus labios.

Este era él... se apoderaba de cualquier empresa que deseara. El beneficio era lo único que importaba; todo lo demás, incluidas las personas, era desechable.

            
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