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Una chica, una manada de bestias
img img Una chica, una manada de bestias img Capítulo 7 Nikolas viene a verla
7 Capítulo
Capítulo 8 Su petición img
Capítulo 9 Qué delicioso img
Capítulo 10 Cierra la puerta img
Capítulo 11 Solicitud rechazada img
Capítulo 12 La mentira img
Capítulo 13 Ya está muerto img
Capítulo 14 No será débil para siempre img
Capítulo 15 Pronto vendrían a pedir ayuda img
Capítulo 16 Discúlpate con ella img
Capítulo 17 ¿También es uno de tus parejas destinadas img
Capítulo 18 Ya me he vinculado con una hembra img
Capítulo 19 Nikolas defiende a Lillian img
Capítulo 20 Tiene la capacidad de calmar a un macho de Nivel S img
Capítulo 21 Una Actuación img
Capítulo 22 Samuel está celoso img
Capítulo 23 ¿Qué tal si hacemos un trato img
Capítulo 24 Solo un beso img
Capítulo 25 No me dejes img
Capítulo 26 Desahoga su ira img
Capítulo 27 Burlándose de ella img
Capítulo 28 Esperando verla avergonzarse img
Capítulo 29 Una puntuación perfecta img
Capítulo 30 ¿Aceptarás estudiarme durante los próximos tres meses img
Capítulo 31 Está a punto de fracasar img
Capítulo 32 Talento de Nivel SSS img
Capítulo 33 ¿Quieres ser mi pareja img
Capítulo 34 ¿En serio te importa más esa planta que yo img
Capítulo 35 Anunciando que él es su pareja destinada img
Capítulo 36 Quiero que vengas a mí al final img
Capítulo 37 Erik intenta seducir a Lillian de nuevo img
Capítulo 38 Dándole su escama img
Capítulo 39 La hija de esa mujer img
Capítulo 40 La clase de Darren img
Capítulo 41 Otra vez img
Capítulo 42 Darren la observaba luchar img
Capítulo 43 ¿No le temes a mi aura intimidante img
Capítulo 44 Tienes fiebre img
Capítulo 45 Malentendido img
Capítulo 46 Fuera img
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Capítulo 7 Nikolas viene a verla

Bajo la capucha, los ojos carmesí de Darren brillaron con frialdad. Yggdrasil lo había vinculado a una Domina, ¿y ahora resultaba que no era más que una hembra de mal genio y perezosa?

Darren se preguntó si Yggdrasil había olvidado que él era el vampiro original. Sentía un profundo desprecio por quienes se aprovechaban de su estatus para actuar a su antojo sin tener ninguna habilidad real que los respaldara.

En ese momento, Justine intervino: "La Academia Vornia acaba de revisar sus reglas de admisión. Ahora, cualquier aspirante que apruebe la evaluación puede entrar. Es una ventaja exclusiva a las hembras".

Darren la miró con una expresión indescifrable y dijo: "Si Lillian es realmente Nivel F como dices, es imposible que pase la evaluación".

No quería que se supiera que había sido asignado a una hembra tan incompetente. Algo así dañaría su reputación y les daría a esos hombres lobo de la realeza motivos para burlarse de él.

Justine esbozó una leve sonrisa, pensando que había poco de qué preocuparse, pues, por lo que podía ver, la mayoría de la gente ya compartía su aversión por Lillian. Sin embargo, para evitar cualquier riesgo, decidió arruinar los planes de su hermana antes de que empezaran.

Después de dejar a Darren, contactó a Eisen Gómez, el presidente del consejo estudiantil de la Academia Vornia, y le explicó la situación.

Eisen, que estaba enamorado de Justine y era uno de los evaluadores de admisión, aceptó encantado: si la solicitud de Lillian llegaba a sus manos, la rechazaría sin dudarlo.

Mientras tanto, Lillian arrastró a Samuel mientras corrían dos calles antes de finalmente detenerse, ambos sin aliento. "No debiste hacer eso", le dijo.

"Perdón", murmuró Samuel.

Lillian lo miró; él tenía la cabeza un poco baja, claramente molesto, pero convencido de que no había hecho nada malo. La escena le hizo gracia.

Le dio un ligero puñetazo en el firme hombro y comentó: "¿Por qué te disculpas? Nunca dije que golpearlos estuviera mal".

Samuel parpadeó, confundido.

Lillian lo tomó de la mano y continuó: "Se lo merecían. Pero no puedes atacarlos tan abiertamente. Sigues siendo un esclavo, y agredir a un ciudadano podría llevarte a la cárcel. No quiero perderte".

¿Así que ella solo lo detuvo porque no quería que se fuera de su lado?

Samuel esbozó una leve sonrisa. "Entendido. La próxima vez no seré tan imprudente", respondió.

Los ojos de Lillian brillaron con calidez. "Para agradecerte que me defendieras, esta noche te prepararé una deliciosa cena. Vamos a casa".

Cuando se acercaron a la zona residencial, Lillian notó a varios hombres bien vestidos parados frente a su puerta. Incluso desde la distancia, sus trajes impecables los hacían destacar.

"¿Quiénes son y por qué están en mi puerta?", preguntó mientras se acercaba a ellos.

Lucas se volvió al oír su voz. Revisó los datos en su comunicador, la miró de nuevo con evidente incertidumbre y preguntó: "¿Es usted... la señorita Lillian Clark?".

La joven asintió levemente. "Así es".

Lucas no pudo ocultar su sorpresa; ella era mucho más hermosa en persona.

Se recompuso rápidamente y esbozó una sonrisa cortés. "Trabajo para el príncipe Nikolas Dixon. Por favor, espere aquí un momento; quiere verla".

Antes de que Lillian pudiera responder, una elegante aeronave de alta gama descendió desde el cielo. De ella salió un hombre que parecía tener poco más de veinte años. Su largo cabello azul oscuro captaba la luz del atardecer, reflejando destellos plateados, y su presencia irradiaba refinamiento y autoridad.

"Este es el señor Nikolas Dixon, hijo de Leviatán del Planeta B32, su pareja destinada", lo presentó Lucas con un gesto cortés.

Cuando el joven noble se acercó, Samuel avanzó instintivamente, colocándose entre Lillian y el recién llegado.

Sus ojos se encontraron. En ese breve instante, Samuel percibió la indiferencia y el inconfundible desprecio en los ojos de Nikolas. A pesar de su vínculo, no había rastro de calidez ni respeto en su mirada hacia ella.

"¿Un esclavo?", espetó Nikolas, con una mueca de asco. "Quítate".

Samuel no se movió, se mantuvo firme en su lugar a pesar de la presión que conllevaba el estatus del otro.

Lillian se asomó por detrás de Samuel. Aunque Nikolas la intimidaba, estaba molesta y dijo: "Muestra algo de respeto. Es mi amigo".

La expresión de Nikolas se endureció aún más al ver que esa hembra trataba a un esclavo como a un igual.

Al percibir la tensión, Lucas intervino con suavidad, diciendo: "Señorita Clark, Su Alteza no pretende ofenderla. Simplemente desea hablar con usted. ¿Podemos seguir adentro?".

Al ver la frialdad en los ojos de Nikolas, Lillian entendió a qué venía.

Después de todo, ¿cómo podría un príncipe como él aceptar estar vinculado a una hembra considerada "inútil" como ella?

Lillian abrió la puerta y entró, arrastrando a Samuel consigo. Le pasó las compras que llevaba en las manos y dijo: "Samuel, ¿puedes ocuparte de estos ingredientes? Yo me encargo de esto".

Los labios de Samuel se tensaron un poco. "Si algo sale mal, llámame. Te protegeré", prometió.

Lillian le sonrió para tranquilizarlo y fue a preparar un café, dejándolo sobre la mesa. Tomó asiento frente a Nikolas, y preguntó sin cortesías: "Viniste a terminar el vínculo, ¿verdad?".

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