-¿Quieres escucharlo? Yo sé que puedes. Lo sé... -sus lágrimas no tardaron en salir. Ya se encontraba sin fuerzas. Te lo ruego, despierta ya, me estoy enloqueciendo. ¿Cómo se supone que sobreviva? Ambos te necesitamos.
Alondra trató de reconfortarse, así que se dirigió al baño; se lavó la cara y se repetía a sí misma que todo estaría bien. Y que aquel mal sueño pronto terminaría.
-¡Tú puedes! -ella secó su rostro-. Bien, amor, es hora de tu baño de esponja.
Mientras limpiaba a Josh, Alondra concentró su atención en una peculiar noticia: "Última hora; el heredero del imperio, Hoffman, Matthew Quuin, anuncia que está en busca de una asistente; sin embargo, las directrices de contratación han levantado una ola de críticas por ciertos sectores. Ya que, dentro de los requisitos, se hace especial énfasis en que la mujer sea menor de treinta años, sin hijos y mucho menos casada. No obstante, hemos conocido que las solicitudes han superado las expectativas. ¿Quién será la afortunada de llevarse un sueldo por más de noventa mil dólares?"
-¡Dios! No sé cómo, pero debo obtener ese empleo. Con él, podría estar en paz.
En cuanto salió del hospital, Alondra no dudó en enviar su solicitud. Su mayor anhelo era estar tranquila, sentir que podía respirar sin sentirse culpable por aquella noche.
El martes por la tarde, y sin esperar que fuese tan rápido, Alondra fue citada por el mismo Matthew. Quien la noche anterior, después de haber revisado su currículum, decidió que ella era la indicada para su juego.
-Buenas tardes, señor Hoffman -Alondra era consumida por la ansiedad.
-Dejemos los formalismos de lado. Y empecemos, su información dice que tiene treinta años, y que es soltera, dígame, ¿cómo es posible tal suceso? Si usted es una mujer muy atractiva.
-Bueno, dentro de mis aspiraciones el matrimonio no es importante.
-¿Entonces, por qué desea trabajar conmigo?
-La primera razón es porque tengo a mi hermano internado en el hospital, en estado de coma, y la segunda, porque quiero empezar mi carrera universitaria.
-Vaya, hasta que, por fin, alguien me da unas razones aceptables.
-¿Cómo dice?
-Muchas de las que he entrevistado solo vienen con la intención de estar a mi lado. Cosa que me parece estúpida.
-En mi caso, necesito el trabajo.
-Bien, veamos su determinación, ¿qué estaría dispuesta a hacer por quedarse con el puesto?
-Lo que usted desee.
-Siendo así. Hágame una felación.
-¡¿Cómo dice?! -Alondra quedó pasmada.
-Lo que escucho, arrodíllese, y métaselo en su boca, si logra que termine el trabajo será suyo, ¿cuál es tu respuesta?
-¡Señor, esto es...!
-Es mi condición, para que puedas quedarte con el trabajo.
-¿Acaso esto hace parte de ser entrevistada?
-Claro que sí, a ver, tu curriculum es muy simple, solo terminaste la secundaria, no hay referencias de otros estudios, ¿así que tú decides?
Si bien era cierto, que la proposición que Matthew le estaba haciendo a Alondra, no iba con sus ideales, ella sabía que ese trabajo era lo único que podía brindarle una estabilidad.
-Entendido -ella suspiró.
-Adelante. Haz un buen trabajo -él se dirigió hacia ella e hizo que bajara la cremallera de su jean-. Es todo tuyo.
Aunque tal hecho le reviviera los horrores de su pasado. Alondra, no daría marcha atrás.
-¡Mph...! No muerdas.
Alondra, dio su mejor esfuerzo, y poco a poco fue logrando, que Matthew, soltara varios gemidos.
-¡Ngh...! Sigue, ya falta poco, para... -Matthew no tardo en llenar la boca de alondra-. Excelente, estuviste cautivadora, solo tengo una duda, ¿por qué, no abriste los ojos?
-Eso no le importa, solo deme una respuesta.
-Sí, el trabajo es tuyo. Pero no hemos terminado, falta algo más.
Alondra estaba desconcertada, ella no comprendía que era aquello, que deseaba su nuevo jefe
-¡Un momento, espere...!
Matthew, la acorralo, la miro fijamente, pared, y lentamente fue besando su cuello. Haciendo que alondra se paralizará.
-¡Deténgase!
-¡Lo estás disfrutando!
-¡Dije que no! -alondra, le lanzó un fuerte puñetazo-. ¡Es un cerdo! ¿No tuvo suficiente con humillarme?
-¡¿Cómo te atreves?! ¡Tú...! -al ver las lágrimas y su rostro atemorizado. Matthew se detuvo-. ¡Fuera de aquí! Te quiero aquí mañana a las ocho, para que firmes el contrato. Déjame tu número de teléfono.
-¿Para qué lo quiere?
-Serás mi asistente, así que debo tener tu número para poder comunicarme contigo. Además, partir de hoy, serás mi nuevo juguete sexual.
-No, un momento, no se confunda, lo que sucedido lo hice para mantener mi trabajo, pero yo, no estoy en venta.
-Tranquila, obtendrás un aumento del 20% en tu sueldo, además, de otros beneficios. Piénsalo, será una gran oportunidad, te llamaré dentro de tres horas, ese será el tiempo suficiente para que pienses.
Al salir de la oficina, Alondra, se cuestionó sobre todo lo sucedido.
-¡Dios! Ese hombre me da asco. Aunque, si lo pienso, su propuesta, solucionaría mis problemas. Sí, debo hacerlo, así podré mantener a este bebé y también cubrir los gastos de atención.
La decisión estaba tomada, Alondra aceptaría ser el juguete sexual de Mathew, si en el pasado había soportado los abusos de Fabricio, acostarse con su jefe, sería menos tormentoso.
De vuelta en el apartamento, ella tomó una ducha. Después de todo, necesitaba descansar. Cuando se quiso recostar, recibió una llamada, que no esperaba.
-¡Que! Por favor sálvenlo, ya voy para allá -ella tomó lo primero que pudo, y sin más. Salió rumbo al hospital-. Señorita, estoy aquí porque hace poco me llamaron, porque mí prometido, Josh Peterson, entro en paro.
-Así es, en estos momentos los médicos, están haciendo maniobras de reanimación.
-¿Eso quiere decir que él...?
-Sí, estuvo por unos minutos, clínicamente muerto.
-¡No...! -Alondra se derrumbó.
-¡¿Señorita, está bien?!
-Sí, es que no he comido muy bien. Yo no importo, lléveme, con él.
La enfermera la llevó hasta la sala de espera. Mientras ella esperaba, su celular, volvió a sonar
-Solo llamé, para decirte, que estoy esperando tu respuesta.
-¡Él se muere! No puedo resistirlo.
-Cálmese, Alondra, no le entiendo.
-Es mi hermano, estoy en el hospital, lo están reanimando. No sé qué hacer.
-Envíeme su dirección. Iré, con usted.
Notando la zozobra en el tono de voz de alondra, Matthew decidió acompañarla.
-¡Tengo mucho miedo! No quiero perderlo -en cuanto lo vio, sin explicación alguna, ella se aferró a él-. Es lo único que me queda. Lo necesito a mi lado.
-Yo... -Matthew no supo qué decir. Así que lo único que hizo, fue acariciar su espalda-. Saldrá de esto, ya lo verá.
Él se quedó al lado de Alondra en todo momento, estar junto a ella era su forma, de disculparse por lo sucedido, anteriormente.
-¿Por qué, nadie nos dice nada?
-Paciencia. Pronto, llegarán las noticias.
Las horas pasaron, los médicos encargados de Josh, enfrentaron una gran batalla, pero lograron estabilizarlo.
-Doctor, ¿cómo está él? -preguntó de forma agitada.
-Está estable, y fuera de peligro.
-¿Por qué, entro en paro?
-Aún no lo sabemos, por esta noche lo dejaremos en observación
-¿Hay posibilidad, de que él despierte?
-Alondra no lo sabemos, pero todo es posible, aún hay cosas que la ciencia no puede explicar.
-Está bien, esperaré...
De un momento a otro, Alondra se descompensó, así que, de inmediato, fue llevada a una habitación.
-¿Dígame, que le pasó? -cuestionó Matthew.
-¿Usted quién es?
-Lo siento, mucho gusto. Soy su jefe, Matthew Hoffman.
-Ya veo. Debido a su situación, ella está viviendo mucho estrés, es importante que se mantenga calmada, y no haga ningún sobre esfuerzo.
-¿A qué se refiere?
-¿Ella, no le menciono lo de su embarazo?
-No tenía idea -Matthew se mostró algo desconcertado-. Lo hablaré con ella. Lo fundamental es que ambos estén bien.
-Sí, están fuera de peligro. Solo requiere descanso.
El doctor se retiró. Mientras que Matthew fue con alondra, y en el fondo, se sentía el peor de los miserables.
-¿Qué tal se siente?
-¡Tengo que ir con Josh! -a Alondra, solo le interesaba el bienestar de su prometido.
-Usted, no irá a ningún lado. Esperaremos a que su suero se termine, y luego, mi chofer la llavera a comer, en su estado. La alimentación no se puede descuidar.
-¿Cómo lo supo? -ella agachó su mirada.
-Eso es lo de menos.
-¡No me despida! Se lo imploro -ella lo tomó de sus manos-. De verdad, necesito este trabajo, haré lo que desee, seré su esclava, podrá hacer de mí lo que le plazca. ¡Tenga compasión!
-Vamos, sé que me porté como el peor de los patanes. No obstante, no soy tan idiota. Y olvídese, lo que le dije, sobre ser mi objeto. Tendrá su empleo.
-Gracias. De verdad, le agradezco.
-No lo haga. No soy, más que un pedazo de basura. Más bien, discúlpeme, me comporté como un asqueroso. Tendrás un aumento en tu sueldo del 6%, y a partir de hoy yo pagaré, los gastos del hospital, puedes tomarte los días que necesites, y no te preocupes, recibirás tu sueldo completo. Espero que todo mejore con tu hermano.
Mathew se fue del hospital, mientras Alondra quedó desconcertada, ella no comprendía, que le había sucedido a su jefe.
-Vaya, eso fue... ¿Qué le habrá hecho cambiar de posición?, sea lo que sea, espero que lo de ser su esclava sexual, de verdad, quede en el olvido.
Continuará.