-Verá -ella suspiró-. Antes de llegar a este lugar, mi vida no fue fácil; estuve en prisión por el asesinato de mi violador. Fue en defensa propia. Me harté de sus abusos, mamá, nunca me creyó, no conocí a mi padre, así que, para él, fui presa fácil. Le doy mi palabra, tenía que hacerlo, un minuto más, y yo hubiese sido la muerta.
-¡¿Cómo?! -él se sobresaltó-. No sé qué decirte, esto es... -En el fondo, Matthew se torturaba a sí mismo, por haber tenido, un comportamiento tan nefasto.
-Comprendo, si soy despedida. No haré ningún reproche, mentí sobre mi pasado judicial, y sobre mi aspecto sentimental, aunque no estoy casada, si estoy comprometida.
-Lo del compromiso, lo supuse. El hombre del hospital, es el padre de tu hijo.
-¿Cómo lo supo?
-Es sencillo. Uno no llora así, por un hermano. Los lazos, de familia, son fuertes; no obstante, tu dolor no era debido a ese sentimiento.
-Es usted, muy observador.
-En este tipo de negocios, la perspicacia es un arma poderosa. Alondra, lamento mucho todo lo que ha vivido.
-Tranquilo, no quiero su lástima, y mucho menos su compasión. Reuní el valor de enfrentarme con usted, porque es lo correcto.
-Solo tengo una duda, ¿su prometido sabe todo?
-Sí. Josh ha sido el único que me ha tratado con gentileza y bondad. Por él, sería capaz de todo.
-Ya veo. Es una mujer valiente.
-No necesito de sus halagos, solo necesito que me diga: ¿si conservaré mi empleo?
-Quédese tranquila. Ya firmó el contrato, le pido que vaya con Jazmín Thompson del área de recursos humanos, ella fue una de mis asistentes. La terminará de preparar.
En el silencio de su oficina, Matthew se torturaba a sí mismo, una y otra vez.
-¡Qué canalla fuiste! ¡Dios, soy el peor de los bastardos! Ni todo el dinero que tengo, reparará lo destrozada que quedó su dignidad de mujer.
Matthew se sumergió en sus pensamientos; toda su jornada estuvo llena de caos, y distracción. Y como era de suponerse, al final del día, en su mente solo estuvo un nombre.
7: p.m. Restaurante Maccheroni Republic.
-Gracias, por aceptar la invitación -tratando de mostrar un poco de comprensión. Matthew invitó a Alondra a cenar.
-Solo lo hice. Para que me dejara en paz, ¿qué es lo que quiere decirme?
-Te traje aquí para por dos razones: la primera, para disculparme nuevamente, por la humillación a la que te sometí.
-Pensé, que ya se había dejado ese tema olvidado. No me lo repita, ese día no existió.
-Tienes un buen corazón.
-En el tiempo que estuve encerrada, comprendí que cada individuo es mezcla de luz y oscuridad. Sin embargo, al final del día tus acciones y gestos hacia los demás, serán los que hablen por ti.
-Es cierto. Cada quien toma el camino que mejor resulta para él.
-Así es. Ahora dígame, ¿cuál es la segunda razón por la que me trajo aquí?
-¿Por dónde empezar? -alzó sus hombros-. Lo que estoy por contarte, solo lo sabe mi padre, y mi único amigo. Alondra, en realidad, soy adoptado. Nunca conocí a mis verdaderos padres. Richard y Lucia Hoffman, me adoptaron cuando tenía ocho años. Junto a ellos tuve una infancia maravillosa, llena de todo el amor que te puedas imaginar.
-Entiendo, pero eso no es algo de que avergonzarse, ¿o sí?
-Por supuesto, que no. Fue lo que me sucedió, cuando tenía veinte años, lo que me hizo convertirme en esto; todo empezó en la preparatoria, conocí a la chica más hermosa, y espléndida, o eso supuse yo. Mis padres, que también la amaban, nos apoyaron en todo momento. Sin embargo, ese día, cuando iba a proponerle matrimonio, la encontré en nuestro apartamento, con su amante. ¡¿Y sabes qué fue lo peor?!
-¿No sé? ¿El amante, era alguien que usted conocía?
-Para mi amarga sorpresa, sí, ¡era su padrastro! ¿¡Puedes imaginar el asco que sentí!?
-Esa tarde me volví loco, forcejeo con el maldito. Pero el infeliz, estaba armado, me disparó en tres ocasiones, salí, salí como pude, buscando ayuda. Y lo último que sé, que es tarde tres años en coma inducido, gracias a que alguien me arrolló y me dejó tirado en la calle.
-Yo... -Y en ese momento, Alondra quedó atónita-. ¿Qué puedo decir, para que se sienta mejor?
-Nada, absolutamente nada. Aún no terminó, y es que lo más cruel, fue; que un año después de mi accidente, mamá falleció, ella sufría de una cardiopatía, y todo el estrés que vivió, al verme en esa maldita camilla, la consumió. ¡No pude consolarla! Papá tuvo que pasar su duelo, en total abandono. Y todo, porque creí, que, junto a ella, sería feliz. ¿Qué estúpido, cierto? -Unas cuantas lágrimas rodaron por rostro.
-La muerte de su madre, no es su culpa -ella se levantó de la silla, para abrazarlo-. Al igual que muchos, arriesgo todo, por quien imagino, era la indicada, y sí, no fue así. Pero eso, no lo hace, débil, todos nos equivocamos.
-Gracias -él se aferró a tan cálida sensación-. No sabes cuánto necesitaba esto. Desde la muerte de mamá y papá, no volvió a ser el mismo, intentó suicidarse tres veces, tuvo que ser internado en centro de reposo. Luego me dejo las empresas, y ahora, recorre el mundo. Hace mucho, que no lo veo, y si le soy sincero, lo necesito, a cada instante.
-¿Por qué no le dice? Es su padre, él lo ama. Todos lo hacen.
-Muy en el fondo. Siento que me odia, nunca lo ha mencionado, pero así lo siento.
-Lo que ambos, necesitan es verse.
-Ojalá, ese día llegue pronto. Alondra, la razón por la que te pedí, tal cosa, en tu entrevista, fue, porque al verte, me recordaste a Cristina, eres, ligeramente parecida a ella.
-¿Así que por eso, me odia?
-¡No! -afirmó-. Veo que aún hay mujeres maravillosas, y tú eres una de ellas.
-Bueno, eso es un consuelo.
-Se lo aseguro. A partir de hoy, todo cambiará.
La cena de ambos, fue amena. Hasta hubo espacios, para las risas.
-Gracias, por haberse abierto conmigo. Y sepa, que yo, ya lo había disculpado, lo hice, desde que no me abandonó en el hospital. Aunque hay algo, que me causa curiosidad.
-¿Qué es?
-¿Qué lo motivo a retirar su propuesta?
-¡Alondra! ¡¿Acaso, tú, la ibas a aceptar?!
-Los gastos del hospital son muchos. Estoy sola en esta ciudad, y Josh solo me tiene a mí.
-Lo dicho, contigo, rompieron el molde. En lo que va de mi vida, solo me he topado, con mujeres frívolas, deseosas de dinero, interesadas por el lujo. Solo quieren una vida, donde ellas sean complacidas y consentidas. En cambio, tú, amas con el alma, así que, para mí, eso te pone por encima de las demás.
Ante tal discurso, Alondra no supo qué responder, pues ante ella, ya no estaba un hombre frío, o calculador, sino un hombre compasivo, con algunas grietas que le quemaban.
-¿Disfruto la cena? -cuestionó Matthew. Quien no podía, apartar su mirada.
-Sí, todo estuvo genial. Hacía mucho tiempo que no me sentía tranquila.
-Eso es un avance, por lo menos, ya no me ves, como una rata.
-Es que usted... -ella titubeó.
-Tranquila, no debes dar explicaciones. Soy consciente de que, debido a mi comportamiento, no soy un santo para ti. Pero esta noche, dormiré en paz.
-Fue muy amable, al haberme traído. Aunque no era necesario.
-Si lo era, tenía que asegurarme que usted llegara segura.
-¡Jefe! ¿Le gustaría pasar por un café?
-Propuesta interesante, pero no, si entró. Tomaré la dirección equivocada, descanse.
Al ver cómo Mathew se alejaba, el corazón de Alondra se agitaba, y ella solo preguntaba.
-¿¡Qué carajos, fue eso!? No puedo dejarme engañar por él, no puedo ceder. Josh está postrado en lugar, y todo es mi culpa. Él no merece que yo me comporte, como una put...
Continuará.