Sacarme a Owen de la cabeza cada día se estaba haciendo más difícil, y para colmo no podía creer que empezase a trabajar en la escuela. Ya eran las siete y cuarto de la mañana y no podía permitirme llegar tarde de nuevo, así que organicé bien mi horario y rápido terminé mi desayuno.
Tenía que preguntar quién se había encargado de anotar a los que