De pronto un vago recuerdo vino a mi mente, mi tía y yo sentadas frente a la chimenea, conversando ella me decía que si quería saber algo, sin importar lo que fuera, le preguntara a la niña de la chimenea, que aunque podía parecer solo una niña, sabía mucho más que muchos adultos.
Deslicé mis dedos por su cabecita preguntándome si habría algo más en ese cuento... quizás tenía algún significado que en ese momento no logré entender. Entonces, tiré de la pequeña lectora y la pared junto con la base de la chimenea se abrieron dando paso a unas oscuras escaleras.
"Genial, tal como una película de misterio" pensé, prendí la luz tirando de un cordel que había en la pared y bajé las escaleras con mucha curiosidad, me sentía como una niña otra vez, esa que se perdía por los pasillos buscando algo extraordinario... quizás por fin lo había encontrado.
Al llegar al pie de la escalera vi otra sala de estar, parecía ser una mezcla entre un laboratorio y una biblioteca, había varios mesones sobre los cuales se podían apreciar frascos de los más variados colores con alguna sustancia en su interior, al medio un sofá, una mesa de café y una silla mecedora, en la pared un estante gigante con muchos libros.
Examiné todo detenidamente, las sustancias en los frascos olían fatal, como si algo estuviera podrido, el sofá lucía muy cómodo, a la silla mecedora le faltaba un palito en el respaldo, me empecé a fijar en los curiosos títulos de los libros...
"hierbas medicinales e infusiones", "el ABC de los conjuros", "todo lo que debes saber de los espíritus", "maldiciones y contra maleficios", "grimorio", "Manual de magia blanca", "manual de magia negra" Tomé el último solo por curiosidad y ponía una advertencia ""Material extremadamente peligroso" Abrace bajo su propio riesgo" Lo volví a poner en su lugar, entre los otros, luego seguí con mi inspección... De pronto reconocí un símbolo en uno de ellos, que en su lomo no tenía nombre alguno, solo los símbolos de los cuatro elementos formando una línea vertical, Una llama de fuego, una gota de agua, una hoja y algo así como espirales formando un círculo que representaba el aire, todos dibujados con hilos dorados. Lo saqué y pude leer el título "La magia nos rodea: Manual para la bruja principiante", lo abrí y pude reconocer algunos dibujos que mi tía me había enseñado hace ya muchos años atrás, una mujer con una llama entre las manos, gotas de lluvia, un árbol que tenía forma de mujer... Pensaba que esos libros sólo eran sobre historias fantásticas y cuentos imposibles, sin embargo ahora podía ver que había mucho más ahí de lo que podría haber imaginado.
¿Qué significaba todo eso? ¿Acaso mi tía practicaba magia o algo así? ¿Existen las brujas?
Me senté en el sofá. Mirando todo eso, era algo abrumador, mucha información en muy poco tiempo y demasiadas incógnitas que decifrar, intenté aclarar las ideas y procesar todo lo que había descubierto.
Ahí estaba yo, mirando el techo fijamente como si pudiera encontrar alguna respuesta en esas tablas viejas, en eso sentí que algo o alguien se acercaba... Me volteé lentamente y vi un pequeño gato negro, de brillantes ojos rojos, se acercó confianzudamente a mí y se paseó entre mis piernas ronroneando.
-Hola bonito, ¿Y tú de dónde saliste?
-Qué curioso.... Estaba a punto de preguntar lo mismo- Dijo subiendo a mi regazo de un salto.
-Ha-ha... Hablas.... -Tartamudee impresionada
-Claro que hablo y al parecer mejor que tú- Contestó como si fuera lo más natural del mundo.
Sin saber que decir solo sonreí.
-¿Quién eres? - Preguntó, el gato, con suspicacia. Después de unos minutos.
-Soy Paula, la sobrina nieta de perla.
-Oh, eres tú... ¡Al fin llegaste! - Exclamó con alegría- tu tía me habló mucho de ti, soy Lucas, el familiar de tu tía, antes de morir ella me encomendó la tarea de enseñarte todo lo que ella sabía....
Lo escuché atentamente, sin entender la mitad de lo que decía, ¿Qué era un familiar? Era obvio que no se trataba de un pariente, ¿por qué podía hablar?... No podía creer lo que estaba pasando, tenía esa sensación de que todo no era más que un sueño del cual despertaría en cualquier momento. Sin embargo él seguía hablando con toda naturalidad,me confirmó que mi tía era una bruja, practicaba magia blanca, al menos la mayoría de las veces. Dijo que reconoció en mí el don para las artes mágicas cuando era muy pequeña, lo pudo ver mientras jugaba inocentemente en el jardín, pues era más que evidente que tenía una relación especial con las plantas y otros elementos de la naturaleza, sin embargo mis padres se habían negado a que sea educada por ella, mi madre no había nacido con el don de la magia, por lo general eso no ocurría, pero la mente de mi madre era demasiado estructurada como para dar lugar a un poco de magia, por esta misma razón no entendían lo importante que era que una niña con un potencial mágico como el mío fuera educada correctamente para poder usar las habilidades que tenía de forma innata, ella les intentó explicar que si no le permitían educarme en magia y hechicería, podría salir lastimada o podría lastimar a alguién por accidente, pero eso solo reforzó su decisión de alejarme de ella, fue por eso mi tía preparó una poción que selló mis poderes y me hizo olvidar las pocas cosas que me había enseñado sobre magia, la elaboró de tal manera para que el efecto desaparecíera de manera automática cuando volviera a pisar el terreno sobre el cual estaba construida la casa. Después de ese día nos alejaron, nunca más la volví a ver y con la ayuda de la poción, sumado el tiempo que pasó olvidé todo lo que ella me había contado hasta ese mismo día, pero que ahora que era adulta podría elegir por mi misma el camino a seguir, si no deseaba practicar magia él mismo me ayudaría a preparar otra pócima para sellar mis poderes de manera permanente, pero si deseaba seguir el camino que mi tía esperaba que deseara tomar, él se sentiría feliz y honrado de poder enseñarme todo lo que necesitaba saber, hasta que dominara las artes mágicas por completo....
Esa noche me fui a dormir, pensando mucho en todo lo sucedido, en realidad no sabía qué pensar aún me costaba creer todo lo que había sucedido era casi surrealista, una parte de mi seguía sintiendo como si todo eso no fuera más que un increíble sueño. Esa noche dormí en la habitación principal, el antiguo dormitorio de mi tía, por alguna extraña razón no sentí pena ni nostalgia al estar ahí... Tal vez aún estaba en shock... O tal vez, de alguna extraña forma sentía a mi tía más cerca que nunca, me dormí pensando en lo que dijo Lucas ¿Qué clases de cosas podría enseñarme? ¿Qué pasaría si tomo una opción o la otra? Dudaba mucho que podría volver a hacer mi vida normal después de enterarme de un secreto como este, esto desarmaba toda la estructura de mi vida, esa que me había esforzado en contruir solo para que mis padres se sintieran orgullosos, para poder inspirar respeto... pero ahora que lo pensaba... eso nunca fue lo que yo quise, pero después de vivir tanto tiempo de esa manera, lo que yo realmente deseaba para mi vida, había quedado sepultado en un montón de "debería", de frías reglas de etiqueta y estructuras rígidas. Él dijo que el efecto de la pócima de mi tía se debería haber terminado en cuanto pisé la casa, sin embargo, yo no me sentía muy diferente, salvo por los recuerdos que empezaban a volver a mi mente, ¿en serio tenía potencial para ser una buena bruja? ¿Cómo podía estar segura de que no era como mi madre?, si realmente tenía algo de magia en mi no me gustaría eliminarla ¿qué pasaría si solo me iba sin sellar mis poderes mágicos?... Supongo que no quedaba otra alternativa más que esperar, con el tiempo lo descubriría, había aún muchas cosas por descubrir.
Al despertar seguía ahí, no solo eso, mi cama estaba envuelta en flores, las cuales desaparecieron en cuanto pensé en levantarme, ya no podía seguir negando lo que estaba pasando, no podía hacer como si esto solo fuera uno de los cuentos que ella me contaba antes de dormir. Ahora tenía una importante decisión que tomar, algo que probablemente marcaría un antes y un después en mi vida, "creo que ya sé que hacer" pensé.