< Iba caminando por un extraño bosque, No estaba segura de si era de noche o si simplemente no había luz en ese lugar, el cielo era negro como el carbón y en el no había rastros de luna o alguna estrella, sin mencionar que el bosque era oscuro en sí mismo, la tierra sobre la cual caminaba era negra y pantanosa, como si fuera barro pero más pegajoso, los troncos y hojas de los árboles tenían la misma tonalidad, había algo inquietante en aquel lugar, no era solo la oscuridad asoladora, era más bien era el frío y la falta de vida que se percibía, las hojas de los árboles no se movían al compás del viento, en realidad, creo que ni siquiera había viento, solo un frío que helaba hasta los huesos, por lo mismo no había ni un solo murmullo escuchar entre las ramas de estos, tampoco se escuchaba ningún otro sonido, eso era demasiado raro y espeluznante, se supone que en un bosque de ese tamaño deberían haber pajaros, conejos, ardillas, o siquiera una leve brisa, pero no, en ese lugar no había señales de que hubiera algo vivo en el, lo cual te hacía sentir como si caminaras hacia tu propia tumba. Yo seguía recorriendo el camino observando por ahí y por allá buscando algo, aunque no estaba segura de qué, lo único que sabía era que era importante. En un momento me pareció escuchar una voz llamandome, "ven, acércate un poco más" decía, quizás no debí hacerle caso, pero si lo hice, caminé en su dirección "ya casi llegas" repitió, aunque yo no veía nada que llamara mi atención, entonces el silencio volvió a reinar en el lugar, yo tropecé con una rama, mi ropa y piel se tornaron tan negras como el carbón, casi sin darme cuenta empecé a mimetizarme lentamente con el bosque oscuro y la tierra comenzó a succionar mi cuerpo como si quisiera alimentarse de él, fue justo en ese momento en que me dí cuenta de que la razón porqué ese lugar era tan silencioso era justamente la voz que me llamaba guiándome hacia esa trampa, si lo pensaba era algo evidente, era por ese motivo que cualquier criatura que entrara en ese bosque era automáticamente devorado por él.
Intenté pelear, zafarme y al mismo tiempo escuché los gritos de miles, o tal vez, millones de almas en pena atrapadas en aquel tétrico lugar, humanos, brujos y animales de toda clase "sálvanos" gritaban una y otra vez "sálvanos, por favor", casi podía verlos, imaginé en mi mente como eran engatusados por la voz hasta caer en sus garras y ser tragados por esa entidad macabra, aunque sabía que nadie me escucharía yo también empecé a gritar pidiendo ayuda, quería ayudar a los otros prisioneros, pero no lograría hacerlo si dejaba que me tragara a mi tambien.
Me desperté gritando asustada y con la respiración agitada. Intenté calmarme "solo fue un sueño, un tonto y aterrador sueño, mejor dicho una pesadilla" pensé mientras cerraba los ojos para intentar normalizar mi respiración y lograr un poco de paz mental.
Mis gritos despertaron a Lucas quien dormía a los pies de mi cama.
-¿Estás bien?- Me preguntó acercándose.
-Si, solo tuve una pesadilla... Es solo que se sintió tan real... aún siento calosfríos- confesé.
-Tranquila todo estará bien -Dijo con su sonrisa de gato... -¿Qué soñaste? Quizás hablar de ello te ayude a volver dormir -Continuó Lucas al ver mi expresión.
-Soñé que estaba en un bosque donde todo era negro, incluso no estoy segura de si era de noche o si en realidad, en ese lugar, simplemente no entraba la luz, como sea, empecé a caminar buscando algo...- Empecé mi relato, le conté todo detalladamente- Lo que más me extrañó fue esa voz llamandome y las voces gritando por ayuda después de estar en medio de un silencio tan intenso.
La expresión de Lucas cambió drásticamente.
-Escucha, Pauly, ninguna de las almas que están atrapadas en ese bosque merecen ser salvadas, ¿Entiendes?- Dijo mirándome a los ojos.
-Espera.... ¿Qué? ¿Acaso no fue solo un sueño? ¿Ese bosque existe de verdad?- Respondí entre asombrada y asustada al mismo tiempo.
-Sí, es el bosque prohibido, cada cierto tiempo las almas en penas deambulan buscando alguien a quien manipular y llevar hacia la oscuridad, cuando el alma de esta persona ya está completamente podrida el bosque se apropia de ellas y las encarcela para siempre.
-Eso suena a que las almas atrapadas no son más que unas víctimas.
-¡No lo son!- exclamó enérgicamente- Y debes entender esto muy bien, Paula, el bosque en sí no es malo, es un elemento necesario en nuestro mundo. Es quien se encarga de mantener el equilibrio entre el bien y el mal, las almas que están encerradas en él... son otra cosa, la oscuridad siempre, siempre se puede combatir, si bien todos tenemos una cuota mayor o menor de oscuridad en nosotros de forma natural, siempre podemos controlarla, y podemos decidir cuándo soltarla y cuando dejarla bajo llave, nadie es 100% luz, pero las almas del bosque maldito son pura oscuridad, se han dejado consumir por ella completamente y ya no sienten el más mínimo remordimiento, no miden ni les importa el daño que puedan causar, son capaces de destruir todo un país y después ir a dormir la siesta tranquilamente. Es ahí cuando el bosque prohibido los atrae, para que no sigan destruyendo, detrás de los acontecimientos más horribles del mundo, está alguna de esas almas personificadas en tiranos, asesinos, violadores, la mayoría de las guerras, genocidios y desastres naturales, han sido ocasionados por alguna de esas almas podridas buscando destruir, ya sea de manera directa o indirecta, muchas veces poniendo una excusa que ante el común de la gente suenan casi aceptables "debemos declarar guerra pues se han quedado con lo que nos pertenecen", "lo maté porque robó (una manzana) en mi negocio", "no quería crear un virus, estaba intentando encontrar una cura para alguna enfermedad"- dijo poniendo un tono de voz distinto en los ejemplo que daba- ¿Ahora entiendes la diferencia verdad?.
-Si.... Pero... Hablaste de el equilibrio entre la luz y la oscuridad ¿No?... eso quiere decir que debe haber brujas de magia negra que han podido escapar del bosque prohibido.
-Nadie puede escapar de ese lugar, querida, pero sí tienes razón en que hay brujas de magia negra que no llegan al nivel de destrucción que el bosque detiene, por lo general solo son extremadamente orgullosas y autoritarias, ponen sus intereses por sobre todo lo demás, hechizan a los humanos para que hagan lo que ellas desean, matan a cualquiera que se oponga a sus rígidos estándares.
- Pero yo sí estuve ahí... ¿Eso quiere decir que mi alma es.... Oscura? Aún más oscura que la de esas horribles brujas que mencionas- pregunté preocupada, yo no quería herir ni manipular a nadie, pero como lo ponía él, la línea entre lo bueno y lo malo podía parecer menos clara de lo que pensaba.
-No, querida, para nada- Dijo Lucas acurrucadose a mi lado- Las almas en pena se acercan siempre a brujas de gran poder, intentan seducirlas, atraerlas con diversos trucos, para poder utilizar su poder en su propio beneficio, o para llevar a cabo los planes que hayan hecho que les permita continuar destruyendo sin medidas. Pero no temas, yo estoy aquí y es mi deber y mi privilegio el cuidar de ti.
-Gracias Lucas....- dije acariciando su lomo, aunque él se veía tan inocente, tan pequeño, ¿en serio un lindo gatito me puede proteger contras las fuerzas de la oscuridad?, ¿Qué haré si él o yo misma no podemos defenderme?, intenté meditar un poco para calmar mi mente, el miedo no era un buen consejero, después de unos 30 minutos logré recobrar la calma, luego me volví a acostar y él se acurrucó a mi lado
-Todo estará bien pequeña brujita- Dijo y me abrazó con su larga cola. No sé porqué, pero él me hacía sentir a salvo, mi mente racional que un simple gato no sería capaz de defenderme de algo tan horrible como "la oscuridad", pero de alguna manera, sentía que si él estaba a mi lado yo estaría a su lado.