En cuanto lo hizo, mi cuerpo entero tembló reclamando su atención. Sin embargo, el pasó por mi lado y me habló:
-Hola Briana ¿está Ana, preparada? -quiso saber.
<<¿Por qué no pregunta por mí?>>
-Hola Esteban ¿cómo estás?, si ella está preparada -comenté con algo de tristeza.
Sabiendo que nunca había preguntado por mí, sin embargo yo siempre estaba atenta a el.
, una tonta, lo sabía pero no quería darme cuenta de eso.
Estuvimos un par de minutos, los dos en silencio. A decir verdad no sabía muy bien que decir, puesto que tenerlo en estos momentos me llenaba de incertidumbre.
Tenía miedo de decir algo que pudiera arruinar ese extraño momento.
Suspiré, Ana vino corriendo después de haber juntado sus cosas, y Esteban le sonrío.
Yo en realidad le había preparado la mochila con ropa y demás prendas.
El se la llevó, y me quedé sola. Así pasaron varios días, hasta que no lo soporté mas.
Para mí era muy difícil para mí, tener que lidiar con la universidad; encima no sabes muy bien que hacer con mi propia vida.
Decidí al primer mes, dejarla por un tiempo. En parte, necesitaba un respiro.
Estaba un muy débil aún.
Además había querido empezar el psicólogo. También biocodificación, que al parecer servía para despegar cosas del pasado.
Yo tenía un pasado bastante turbio para así decirlo: una madre, la cual en primera instancia nunca me prestó atención y eso influye bastante en mis inseguridades, y todo lo que tenía de parte mía.
Todo era debido a eso.
Un día llegó Esteban, yo había dejado de ir... tampoco la había informado nada. No pensé que era algo que yo debía decirle.
¿O sí?
-Ya no estás en la universidad -comentó.
Me quedé firme en mi posición. El me miro con curiosidad por largos minutos, los cuales yo no se ve muy bien que decir.
-¿Pasa... algo? -quiso saber confundido.
-Claro que sí Briana. No entiendo porque renunciaste a la universidad ¿Volverás acaso? -quiso saber preocupado.
Eso es lo que parecía al parecer.
No lo sabía bien, tal vez... Simplemente no era entretenido ver a su exesposa, morder el labio lápiz con nerviosismo y tenerla que callar de vez cuando.
No me miren así.
Yo hablaba mucho, la verdad que no lo sé.
-Si... tengo mis asuntos -comenté cortante.
Esteban levanto las cejas aún más confundido y me dijo:.
-Pero... ¿volverás?
-Claro, en el próximo trimestre -comenté , si fuera lo más obvio del mundo.
No quería renunciar a universidad, además he empezado darme cuenta que me gustaba asistir.
-Está bien, pero no te quedes atrás. Eres una buena estudiante, además de inteligente.
Me quedé muda observando a mi ex marido, la verdad es que...
No esperaba, que él me dijera algo así de pronto.
La verdad que suspiré, lo hice más que nada, en parte por la incertidumbre.
Estoy bastante sorprendida que me dijera eso, por mucho tiempo había aceptado la idea de que él ya no quería nada conmigo.
Que solamente había sido un triste recuerdo en su vida. Ahora pensar más bien lo contrario, me llenaba de pesar.
Él simplemente está preocupado por la persona que cuida a su hija.
Debe ser eso...
No lo sé, de igual forma no pude evitar sonreír en este día, y así pasó el tiempo.
...
En algunos días, eran más malos que otros. Me quedaba por mucho tiempo llorando sin ningún motivo; hasta que mis ojos se cerraban, y aprovechaba hacerlo precisamente en esos días en los que mi hija no estaba.
No estaba muy orgullosa de mí misma.
Por hacerlo no piensen que sí.
Pero con el tiempo, empezó a doler cada vez menos.
Siempre aún esperaba a Esteban, al lado de la gran ventana.
Era algo que no había perdido la costumbre, pero ya no me dolía, no me dolía los silencios incómodos. Siempre estábamos metidos en ellos, tampoco me dolía saber que para el yo voy he sido un triste pasado.
Tampoco me dolió saber que más de una vez salió con otra persona.
Si... Esteban salía con otras mujeres.
Aunque la primera vez sí me dolió.
Aún recuerdo ese momento preciso, en el cual Ana, después de 3 meses de finalmente haber vivido separados: vino corriendo hacia mí.
-Papá tiene una amiga muy bonita; se quedó anoche y la verdad es que me cae bien.
Incluso había visto tantas películas y telenovelas: para saber que cuando la mayoría de las mujeres estaban esta situación, hablaría mal de la mujer o viceversa; pero la verdad yo no era así.
Simplemente puse la mejor sonrisa que pude en ese instante y dije:
-Me parece muy bien... que tu papá haga su vida de nuevo.
-Pero mamá, ¿a ti no te duele que papá tengo otra amiga? Tú ya casi no lo ves -comentó.
-Yo lo extraño y lo sabes -me sincero porque era cierto.
Mi hija sabía precisamente lo que yo sentía y me gustaba que ella supiera mis propios sentimientos: me gustaba ser abierta con ella y ella lo era conmigo.
-Lo extrañas... pero sé que ya todo terminó; me lo han dicho los dos hasta el cansancio. Pero de igual forma papá, no la mira , te mira a ti.
En cuanto dijo estas palabras recuerdo que mi reí.
-¿Y , la mira? -quise saber divertida.
-No lo sé, es un poco raro se susurran a los oídos, y la chica siempre está riendo. Es un poco cansado, a veces pienso que tal vez le duelen las mejillas de tanto hacerlo.