Capítulo 10 Celo de Alfa

Adara

Cuando siento en mi cara el primer rayo de sol, me tapo con las cobijas para dormir un poco más, inhalo el aroma de Kellen con fuerza al sentirlo en mis cobijas y sonrío. Siento una calidez momentánea envolver mi cintura y la fuerza de unos brazos que me atraen al cuerpo de mi alfa, que por sorpresa hoy parece estar en mi habitación, aun cuando la señorita Amelia le ha prohibido visitar mi alcoba.

- Buenos días, Rey -. Murmuro dormida.

- Sentía la necesidad de cuidar a mi Omega en sus sueños, no sabía que tenías sonambulismo-. Dice con un susurro que me hiela al sentir su aliento tan cerca de mi oreja.

- ¿Otra vez caminé dormida? - Pregunto en un bostezo.

Me giro sobre mi eje y cuando lo miro me sonrojo, su cabello desordenado cae por su frente, dejándome ver algo de imperfección en él. Bajo mi mirada cuando la de él se encuentra con la mía, su mano sostiene mi mentón llamando de nuevo mi mirada, me siento ansiosa en este momento y llena de energía al tenerlo aquí a primera hora del día.

- Tengo que pasar más tiempo con mi Omega para conocer todo de ella. No me gusta ser un mal alfa con ella -.

- Lo siento, Rey. No fue mi intención caminar dormida, ¿no interrumpí nada?-.

- Nunca interrumpirías nada, creo fue una señal para que dejara mi trabajo por el momento. Fue refrescante dormir a tu lado después de días -.

- Entonces te interrumpí en tus deberes, ¿eso es malo? -.

- ¿Tanto te preocupa eso? -ríe-. No tienes de que preocuparte, nunca será algo malo si se trata de ti -.

- ¿Y si la señorita amelia se entera? -.

- ¿Qué hará? -.

- No sé, solo dijo que no deberíamos de estar juntos. Ella fue muy estricta en eso, dijo que es peligroso -.

- No es peligroso, ¿o piensas que soy peligroso, lunita? -.

Negué mirándolo a los ojos, él tenía razón, para mí él no debería ser peligroso. Él solo me protege o eso espero. Sentí sus labios contra mi frente y suspire saliendo de mis pensamientos, observe sus ojos mirando un brillo extraño en su mirada y un rojo intenso que luchaba con el gris de sus ojos.

Puse mis manos entre nosotros mientras bajaba mi mirada, el sentimiento que sentía en este momento solo me provocaba un sonrojo. Era algo distinto y podría entenderlo un poco por las novelas que he leído. Él me gusta, eso me indica el cosquilleo de mi corazón. Con un ardor en mis mejillas evito su mirada sintiendo que él puede leer mi mente con solo ver mis ojos, escucho un toque en la puerta e imagino que es la señorita amelia.

- No, no puedes estar aquí -salí de la cama nerviosa-. Si te ve nos va a regañar -.

- ¿Crees que regañara a su hijo que es el rey? -.

- Y-y-yo -.

- Solo mandé a pedir el desayuno, no debes de preocuparte. Aunque ella nos ponga reglas, no puede regañarte por eso y a mí tampoco. Mi pequeña princesa, no debes de sentir angustia por no cumplir las reglas de mi madre -. Tomo mis manos.

Lo miro lentamente y acerco mi mano a su mejilla después de sentir lo ardiente de su piel, su mejilla ardía al toque de mi mano y me alarme un poco, ¿por qué no lo había notado antes?, pase mi mano a su frente y sus ojos de un color rojo me miraron.

No sabía qué hacer en este momento.

Sus manos tomaron mi cintura provocando un grito de miedo por lo repentino que fue eso, jadee cuando mi cuerpo choco contra la pared, mire a Kellen alarmada por el cambio en su comportamiento.

Cerré mis ojos cuando sus labios me atacaron con velocidad, como si quisiera comerme de un mordisco. Quise apartarlo, pero no importaba cuanta fuerza hiciera, él es más fuerte en todo. Abrí mis ojos mirándolo, observando la oscuridad en sus ojos y quise gritar por el miedo que comenzaba a invadirme.

Sus labios se apartaron de los míos dejándome respirar después de unos minutos, respire con profundidad mientras miraba mi alrededor intentando entender qué ocurría.

Un ardor recorrió mi cuello mientras Kellen comenzó a lamerme en una zona específica, puse mis manos usando toda mi fuerza, pero era algo imposible. Él es más fuerte. Su gruñido me hizo temblar y obligo a que alejara mis manos de él, una lágrima salió por mi mejilla por el miedo que me causaba su comportamiento.

Volví a cerrar mis ojos mientras mis lágrimas desbordaban de mis ojos al no saber qué podría hacer, un recuerdo cruzo mis pensamientos y como si fuera mi salvación me concentre en dejar que mis feromonas se esparcieran por mi alcoba esperando que eso llame su atención.

Los brazos de Kellen se alejaron de mí y caí al instante al suelo, respire aliviada de que al menos eso haya funcionado y recuerdo un poco de mis tutorías, ¿acaso es su celo? ¿Por eso no querían que estuviéramos solos?

- ¡Voy a entrar! -. El grito de la señorita Amelia llamo mi atención y mire como entraba con miedo a la alcoba.

- Lo siento -.

Alzo mi mirada mirando a Kellen después de su casi susurro inaudible, evita mirarme y solo se gira a ver a la señorita amelia que corre hacia mí y comienza a revisar mi cuerpo.

- ¡Qué te dije! ¿¡Porque no me haces caso!? Solo te pedí una cosa, alegarte de ella en tu celo para que no ocurriera un problema, hasta que ella no tenga la marca en su cuerpo. Ella no puede tener contacto contigo hasta la ceremonia, te prohíbo el paso a este piso y no dejaré que ella pase a tu piso -.

- Entiendo -.

Mis ojos se cristalizaron al ver la última mirada que él me dirigía, le pedí no dejarme al verlo a los ojos, ¿por qué tiene que pasar esto?, Kellen salió de la alcoba después de toser con brusquedad. Lo miré salir y solo hice un puchero mirando al piso dejando que la señorita Amelia siguiera repasando mi cuerpo con su mirada.

- Él no me hizo nada, no pued.es prohibirnos vernos, yo no quiero eso -.

- No importa que, por favor, no subas al piso de Kellen hasta nuevo aviso. Cuando sea la ceremonia en unos meses, hasta ese momento ustedes dos volverán a verse y estar en la misma habitación -.

- P-p-p-pero -.

- Es por tu bien. Pondré seguridad en tu cuarto, nadie entrará si no está autorizado por mí -.

Solo asentí mientras me ponía de pie acomodando mi pijama, todo cambio en un segundo y fue tan desastroso, ¿es tan peligroso eso?, muerdo mi labio sabiendo que no tengo poder para hacer nada en mi posición. Yo no quiero estar lejos de Kellen, él no es peligroso para mí, sé que puede descontrolarse por su celo, uno tan destructivo que él no puede controlarse.

Pero hasta que me di cuenta, él no había actuado, su lucha en sus ojos era muy obvia. Él estaba siendo fuerte para no causarme daño, porque mantenernos alejados, tengo miedo estando sola cuando las pesadillas se apoderan de mí en la oscuridad. No quiero seguir teniendo pesadillas donde solo recuerdos dolorosos aparecen.

[...]

Camine por el pasillo del primer piso queriendo pensar un poco por lo que ha sucedido, pude hacer algunas preguntas a mi tutora sobre el celo de un alfa y comprendí el porqué quieren alejarnos. Mire por la ventana que me mostraba el jardín que tanto habla Amirah, uno que dice hay un escondite secreto solo para la familia real.

Mire entre las flores rosas y blancas que decoraban el jardín, el sol las hacía brillar logrando crear un paisaje hermoso. Con mis tutorías he sabido el nombre de las flores que siempre decoran esta casa, unas son los tulipanes, rosas rojas, azucenas, corazón sangrante y peonias. Y en esta división gobernaban las hortensias, astromelias y corazón sangrante, eran simples y hermosas.

- ¿Te gustan las flores? -. Di un paso hacia atrás por el susto.

- Kellen, no podemos estar uno al lado del otro -.

- Tenía prohibido el tercer piso, no el primer piso, mientras mi madre no nos vea, podemos estar juntos -.

- Tu celo...-.

- No hay problema -me interrumpió-. Soy más fuerte de lo que creen, un celo no es nada. No podía verte con esa mirada triste y pasar de largo, mon oméga -.

- 1 metro de distancia -.

Estire mis brazos marcando la distancia que debíamos de tener, no importa cuanto confíe en sus palabras, verlo con ese semblante tan sombrío mientras me besaba queriendo llegar hasta tal punto y sentir la fuerza que él posee, eso me dio miedo. No pude alejarlo de mí ni un centímetro y mientras luchaba su fuerza aumentaba, es poco creer que sus manos quedaron marcadas en mi cintura y que el golpe contra la pared me creo un ligero moretón.

Su celo es peligroso para mí, por lo que he entendido que es mejor hacerle caso a la señorita Amelia.

- Ven, toma mi brazo -se ríe al mirarme-. No muerdo -.

- Debería de hacer mi tarea. Me han dicho que queda un mes para la ceremonia, aún hay cosas que no he aprendido -.

- Te ayudaré después de que veamos lo que te quiero mostrar, no tardaremos -.

Tomo mi mano obligándome a tomar su brazo, camine detrás de él algo nerviosa por ser encontrada junto a él. ¿Y si me encierra junto a él?, los alfas son muy celosos y descubrí que son aún más celosos con su celo. Una obsesión demasiado enferma y que puede terminar en graves consecuencias, temblaba de miedo mientras seguía su paso.

Llegamos al jardín que antes veía por la ventana, era un laberinto al cual estaba siendo introducida sin yo querer, ¿y si este era su plan?, baje mi mirada sin querer aceptar mis pensamientos que me advertían un poco.

Mi omega parecía estar al tanto de la situación de Kellen por lo que solo me hacía quedar mal conmigo misma, mi energía podría acabarse al estar luchando mucho por no dejar salir mis feromonas para que Kellen pueda finalizar su celo.

De un momento a otro él se detuvo por lo que mi mirada paso a verlo, sus ojos grises me miraron en segundos y un ardor creció en mis mejillas. Me perdí en sus ojos mirando con detalle el brillo que iluminaba sus suaves grises, baje mi mirada nerviosa por no saber bien que debía de hacer, parecía que mi miedo se había esfumado con solo una mirada de él.

Abrió una puerta escondida entre las ramas de hojas que colgaban cubriendo aquella puerta de madera, lance una mirada algo curiosa hacia Kellen y él me permitió dar un paso dentro, mire el lugar con asombro al ver un árbol de rosas en medio de lo que parece un tipo de escondite secreto.

Mis ojos observan un columpio que cuelga de aquel árbol, el columpio es cubierto de rosas y cuelga de unas ramas cubiertas de hojas, miro más allá notando un pequeño lago con agua cristalina lleno de pétalos que caen del árbol.

- ¿Esto es? -.

- Mi madre viene a este lugar cuando ocupa un momento para ella, es realmente hermoso, ¿no? No muchos saben qué hay detrás de la puerta y está prohibido el paso para casi todos, excepto para muy pocos -pasa por mi lado-. Nadie puede entrar a este laberinto, solo la princesa heredera y reina de Wyllimsbirk pueden acceder a este lugar -.

- Pero aún no soy... -.

- Lo sé, pero para mí eres mi reina. Eso es suficiente -toma mi mano-. Mi madre dejó de usar este espacio hace mucho, suele usarlo más cuando mi padre está en casa para tener un momento a solas. En el castillo de la capital hay un espacio igual, será solo para ti -.

- Debemos de irnos, no podemos estar los dos a solas -. Aleje mi mano de él.

- ¿No confías de mí? -.

- Tengo miedo de confiar en ti, a veces haces cosas que no entiendo, nunca he vivido una experiencia así. Amirah dice que soy muy inocente para mi puesto, no me gusta eso y tampoco me gusta pensar que soy usada por mi falta de conocimiento -.

Kellen se pone frente a mí y toma mi rostro con sus manos, acariciando mis mejillas, cierro mis ojos por un momento encantada por aquella acaricia. Me está gustando ser mimada por él, lo admito. Y tengo miedo de eso, aún no creo que esté en el mismo nivel para estar a su lado y tomar un puesto del cual no estoy preparada.

- Has cambiado mucho en tan poco, 1 mes llevas aquí y hay mucha diferencia cada que te escucho hablar, tu falta de conocimiento no es nula y debo admitir que eres más inteligente que cualquier otra noble que he visto-.

- ¿En serio? -. Lo miro de inmediato algo sonrojada.

- No soy la única persona que dice eso, tengo siempre una reunión con tu tutora que me informa tus avances y cada tarea que haces, eres buena en muchas cosas. Solo falta que tú te des cuenta de eso -.

- Pensé que no sabías de eso -.

- ¿Por qué no lo sabría? Te dije que te conocería y siempre que sea algo de ti estaré al pendiente. Me gustaría que por tu propia cuenta me mencionaras lo que haces en tu día a día, me encanta escuchar tu voz y saber que yo soy importante para ti -se acerca a mi rostro-. No me quiero aprovechar de tu inocencia o de tu falta de conocimiento, eso no hablaría bien de mí como rey. Quiero que confíes en mí, soy tu alfa, nunca te haría daño de ninguna forma -.

Lo abracé evitando sus labios, sentí como él apretó mi cuerpo al suyo mientras acariciaba mi espalda sobre el corset del vestido que llevaba puesto. Alce mi mirada viéndolo en secreto al ver que él miraba hacia el cielo que se lograba ver, detalle su rostro notando que unas leves pecas cubrían sus mejillas, sus orejas estaban rojas y notaba como sus ojos volvía a combatir con ese rojo espeso.

Me alejo con miedo a que su celo se apodere de él como en la mañana, Kellen respiro con pesadez mientras evitaba mi mirada. Su rostro estaba tan serio que podía decir que él era aterrador a primera vista, sus facciones se endurecieron y apretó sus puños.

- ¿Te puedo pedir algo? -.

- ¿Cómo? -.

- Bésame -.

Di un paso hacia atrás retrocediendo por no saber qué hacer muy bien en este tipo de situación, sentí un sudor ligero por mi garganta y trague mi saliva algo tímida por su mirada.

- Si no puedes no hay problema -.

Tome valor y asentí algo decidida, al final de todo era la primera vez que él me pedía algo así. Me alcé con mis pies tomando su cuello con mi mano para inclinarlo hacia mí y poder alcanzarlo con más facilidad. Nuestros rostros se encuentran tan cerca mientras dudo un poco en lo que haré, cierro mis ojos y poso mis labios sobre los suyos.

Me aparto a solo segundos de que lo bese, lo miro y Kellen me toma de mi espalda, apretando mi cuerpo con el suyo para besarme con más precisión. Poso mis manos en su pecho queriendo apartarme de él para que esto no se salga de control, pero me detiene.

Cuando creo perdido que este beso termine Kellen se aparta y respiro con lentitud para recuperar mi aliento, su rostro permanece con una sonrisa al mirar el árbol de flores y siento un cosquilleo en mi corazón.

- Espero me puedas acompañar esta noche, quiero dormir en tus brazos mi omega -.

Niego.

- Eso es imposible, Rey -menciono sentándome en el columpio-. Está prohibido para mí ir al quinto piso y usted no puede quedarse en el tercer piso -.

- Mientras nadie nos vea no está prohibido -.

- Eso suena muy imposible -.

- No lo es, menos para mí. Quieres ver algo, es un secreto aun para muchos -.

- ¿Qué es? -. Pregunto curiosa mientras él pasa por detrás de mí.

- Solo te lo puedo enseñar si prometes guardar el secreto, mon oméga -.

- Lo haré -.

Su mano aparece por mi lado derecho y observo lo que hace viendo un ligero fuego verde que aparece en su mano. ¿Es magia? Alzo mi mirada para verlo y observo la sonrisa en su rostro, procedo a mirar de nuevo su mano que crea ahora como chispas de fuegos artificiales que he visto antes en el cielo.

Toma mi mano al hacer desaparecer eso y siento una ligera descarga que recorre mi cuerpo y termina en mi pecho, siendo una sensación extraña para mí.

- Los puedes hacer en el cielo -.

- Podría ser -.

- ¿Y por qué no lo haces? -.

- Te gustaría verlo -.

- Sí, mucho -. Asiento con una sonrisa.

- Solo que aún no puedo mostrar esto, es confidencial, algo peligroso que otros se enteren y solo pocas personas pueden saber de esto -.

- Entonces no habrá más chispitas -.

- No -.

Empuja el columpio de forma suave después de hablar y solo hago un puchero al saber que no podre ver de nuevo aquella magia que nunca antes había visto con mis propios ojos.

Pasamos casi la tarde en ese escondite secreto mientras Kellen me mostraba cada cosa del lugar y me contaba de algunas cosas que él había experimentado en los escondites reales, siendo un momento demasiado nuevo para mí, ya que no sabía qué podíamos pasar de una tarde tranquila hasta que nos encontraran a ambos.

El tiempo se pasó volando sin darme cuenta y la cena fue solitaria al no poder estar con Kellen, solo fui acompañada de Amirah y Amelia mientras que Kellen fue sacado de mi vista. ¿Podremos dormir juntos hoy?

            
            

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