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img img Indomable img Capítulo 1 Prólogo
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Capítulo 6 Discusión acalorada img
Capítulo 7 Mis padrinos img
Capítulo 8 Escogiendo jinete img
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Capítulo 11 Burla entre hermanos img
Capítulo 12 La llamada img
Capítulo 13 Pensamientos equivocados img
Capítulo 14 Noche de paz img
Capítulo 15 Nuevos planes en marcha... img
Capítulo 16 Dejar de pensar en ella img
Capítulo 17 La llegada y sorprendida en el acto img
Capítulo 18 Ella estará segura. img
Capítulo 19 Somos amigos img
Capítulo 20 Brillo e indirectas img
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Capítulo 22 Propuestas img
Capítulo 23 Esa mujer te tiene enloquecido img
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Capítulo 29 Niño inmaduro img
Capítulo 30 Conversación ajena img
Capítulo 31 Esos sentimientos img
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Capítulo 34 Una familia img
Capítulo 35 Tregua img
Capítulo 36 Escena de celos img
Capítulo 37 Conversación de amigas img
Capítulo 38 Verdad entre hermanos img
Capítulo 39 A los golpes img
Capítulo 40 Soy tu dueño img
Capítulo 41 Pedir perdón img
Capítulo 42 ¿Él es tu padre img
Capítulo 43 Él no es su verdadero padre img
Capítulo 44 Apunta y dispara img
Capítulo 45 Persecución img
Capítulo 46 Familia img
Capítulo 47 La cita img
Capítulo 48 La conversación img
Capítulo 49 Los celos img
Capítulo 50 No estoy celoso img
Capítulo 51 El vino y la verdad img
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Autor: VENUS:
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Capítulo 1 Prólogo

Prólogo

En el día de hoy el sol estaba más radiante que de costumbre y me encontraba tumbada cerca de la piscina mientras me bronceaba y esperaba a que el mayordomo de la casa me trajera la bebida que le pedí. Nada mejor que una buena piña colada para refrescar todo mi cuerpo y seguir disfrutando del sol de New York.

– Aquí está su bebida señorita, Natalia – dijo Sergio, el mayordomo. Un hombre de sesenta años que siempre me complace en todo sin protestar.

Según tengo entendido, Sergio lleva en esta casa muchos más años de los que recuerdo, desde antes de yo nacer. Él ha estado al servicio de la familia Alcázar desde muy joven y supongo que también seguirá siendo así hasta que su fecha de caducidad llegue. Ya veremos si cuando me toque heredar a mí todo este imperio, él sigue estando vivo para todo lo que yo necesite.

– Gracias, Sergio. Déjalo sobre la mesa y déjame sola – le digo sin voltear a verlo porque la verdad no va mucho eso de las relaciones, jefes y empleados, más en esta casa en donde todos son cotillas.

Tal vez por mi manera de expresarme crees que soy la típica niña de papi sin educación, sin embargo, el que lo haga tiene su motivo. Ya una vez salí lastimada por ser bondadosa y buena, así que ahora solamente me importa heredar algún día lo que me corresponde para que así yo pueda ser la dueña de todo.

Ya había pasado como media hora desde que estaba tomando el Sol y cuando vi la hora en mi móvil súper que ya era tarde. Necesitaba arreglarme para llegar con tiempo al antro en el que había quedado con unas amistades de la universidad. Por lo que debía de arreglarme con horas de anticipación para poder estar divina y dejar a más de uno con la boca abierta. Debía de demostrarles que no quedaba nada de la antigua Natalia que ellos conocían.

– ¿Se puede saber a donde con tanta prisa? Pensé que te volverías un pollo rostizado cogiendo tanto Sol – dijo mi padre con su característico humor negro y yo solo lo mire por encima de las gafas.

– ¿No se suponía que llegabas hasta la noche? – le pregunte mientras me cursaba de brazos.

– ¿Qué acaso ya no puedo estar en mi propia casa?

– No es eso papá, es solo que últimamente casi nunca estás y te la pasas metido en la empresa, sabrá dios haciendo que cosas.

– Pues lo que hago jovencita, se llama trabajar. Algo que de seguro te vendría muy bien aprender y así le damos un buen uso a ese cerebro que se graduó con honores en la universidad de Harvard. No creas que el dinero te va a durar toda la vida Natalia.

– Hay no papá, no comiences con lo mismo. Ya te dije que yo me haré cargo de todo cuando me toque y lo haré bien, además, también tendré a un buen equipo de trabajo a mi disposición.

– Siempre dices lo mismo, pero quiero ver el día en el que todo te llegue de golpe para ver qué harás.

– Pues posiblemente hacerlo todo bien como siempre; no te olvides de quién soy hija y eso lo llevo en la sangre. Ahora, si me disculpas, tengo que arreglarme para esta noche, hay una fiesta a la que debo de ir y me están esperando – digo para dirigirme a mi habitación, pero no sin antes despedirme de él con un beso.

            
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