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Indomable
img img Indomable img Capítulo 3 El inicio del viaje
3 Capítulo
Capítulo 6 Discusión acalorada img
Capítulo 7 Mis padrinos img
Capítulo 8 Escogiendo jinete img
Capítulo 9 Espiando tras la ventana img
Capítulo 10 Puesto en su lugar img
Capítulo 11 Burla entre hermanos img
Capítulo 12 La llamada img
Capítulo 13 Pensamientos equivocados img
Capítulo 14 Noche de paz img
Capítulo 15 Nuevos planes en marcha... img
Capítulo 16 Dejar de pensar en ella img
Capítulo 17 La llegada y sorprendida en el acto img
Capítulo 18 Ella estará segura. img
Capítulo 19 Somos amigos img
Capítulo 20 Brillo e indirectas img
Capítulo 21 Discusiones img
Capítulo 22 Propuestas img
Capítulo 23 Esa mujer te tiene enloquecido img
Capítulo 24 Veneno img
Capítulo 25 Delirando img
Capítulo 26 Cercanía img
Capítulo 27 Encerrados img
Capítulo 28 Decepción img
Capítulo 29 Niño inmaduro img
Capítulo 30 Conversación ajena img
Capítulo 31 Esos sentimientos img
Capítulo 32 La tormenta img
Capítulo 33 Amanecer img
Capítulo 34 Una familia img
Capítulo 35 Tregua img
Capítulo 36 Escena de celos img
Capítulo 37 Conversación de amigas img
Capítulo 38 Verdad entre hermanos img
Capítulo 39 A los golpes img
Capítulo 40 Soy tu dueño img
Capítulo 41 Pedir perdón img
Capítulo 42 ¿Él es tu padre img
Capítulo 43 Él no es su verdadero padre img
Capítulo 44 Apunta y dispara img
Capítulo 45 Persecución img
Capítulo 46 Familia img
Capítulo 47 La cita img
Capítulo 48 La conversación img
Capítulo 49 Los celos img
Capítulo 50 No estoy celoso img
Capítulo 51 El vino y la verdad img
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Capítulo 3 El inicio del viaje

Capítulo 2

Natalia

La verdad no desprecio las raíces que tengo por parte de mi madre, pero desgraciadamente a ella nunca la conocí bien del todo. Solo sé que ella murió en un accidente de auto cuando apenas yo tenía dos años, así que por lo tanto no recuerdo absolutamente nada de lo que pudo haber sido. Únicamente sé que era una mujer completamente hermosa y lo digo por el cuadro pintado que papá tiene colgado en la sala sobre la chimenea. Creo que ese cuadro es lo más cercano que tengo de mi madre que en paz descanse.

Nunca consideré el campo como un lugar para vivir, ya que este no era mi lugar soñado ni siquiera para unas vacaciones perfectas. Sin embargo, tal vez podría alejarme un poco del bullicio de la gran ciudad por un tiempo y así de paso también desconectar de lo sucedido ayer en la noche en aquel bar.

Desde que descubrí a mi actual ex con la que se suponía era mi mejor amiga. No he dejado de recibir mensajes y llamadas de ese imbécil pidiéndome que habláramos para resolver las cosas, mientras también decía que todo había sido un malentendido y que nada era como yo me lo estaba imaginando. Como si comerse la boca en público y estar a punto de follar en media pista rodeados de gente no hubiese sido nada. Al parecer para el poner los cuernos es lo más normal del mundo, pero conmigo se equivocó.

Ya tenía todas mis maletas preparadas y la mañana por fin había llegado, sin embargo, a última hora se me ocurrió algo que tal vez me pueda ayudar un poco a la hora de acomodarme en el rancho. No conozco nada de ahí, ni sé en las condiciones en las que está ese lugar o como serán las personas que trabajan ahí. Por lo que no me parece sensato viajar sola.

– ¡Sergio! ¿Sergio por dónde andas? – pregunto entrando a la cocina y lo veo justo en está justo leyendo algunas noticias en el diario.

– ¿Qué estás leyendo? – le pregunto al ver que este ni siquiera se ha dado cuenta de mi presencia y al sobresaltarse veo que es algo cultural o por lo menos es lo que me da a entender la imagen.

– Disculpe, señorita. No la escuché entrar ¿Necesita algo? ¿Quiere que le prepare algo de comer para su vuelo?

– No, no necesito nada de comer Sergio. Más bien necesito que tú también hagas las maletas porque quiero que te vengas conmigo a Houston toda la temporada que estaré allá.

– ¿Está hablando usted en serio? ¿Quiere que yo vaya con usted para el rancho? – me pregunta con un brillo especial en los ojos y al parecer alguien por aquí me iba a extrañar demasiado.

– Sí, eso dije. Quiero que vengas desde hoy mismo conmigo al rancho. Confío bastante en ti y sé que me serás de mucha ayuda estando allá, seguramente la casa será todo un desastre porque no sé si está deshabilitada o si alguien se tomó el privilegio de vivir ahí. Así que yo sola no voy a poder acotejarla.

– Está bien, señorita. Por mí no hay ningún problema, usted sabe que siempre estoy a su disposición desde que era pequeña y si lo que quiere es que yo la acompañe pues así será.

– Pues muy bien Sergio porque tienes exactamente quince minutos para hacer tu maleta. Aunque bueno, como sé que eres un hombre completamente ordenado seguramente en cinco estarás listo para irnos.

Salgo de la cocina con una sonrisa que el claramente no vio y voy directo al despacho de mi padre para despedirme antes de marcharme, solamente que antes de siquiera poder entrar a su despacho, lo escucho teniendo una conversación bastante sospechosa con alguien desconocido. Sin embargo, me imagino que todo se trata del problema legal en el que esta metido y en el hecho de que no quiere contarme nada para no preocuparme.

– Eres un bueno para nada; ya veré yo como resuelvo ese problema más adelante. Por ahora démosle tiempo para ver qué pasa. No, no te preocupes por eso, por ahora ella no será un problema, todo estará bien y lo podremos resolver. A ella la mandaré un tiempo para el rancho de su madre para que esté lejos de este asunto y no se meta en nada – dice mi padre tratando de hablar en un tono bajo y entiendo que no me quiera por aquí mientras resuelve todos sus problemas, pero yo sería de mucha ayuda si me dejara hacer algo.

Toco la puerta para que no se dé cuenta de que lo estuve escuchando a escondidas y en cuanto me ve entrar cuelga de inmediato la llamada. Mi padre cree que no sé lo hundido que realmente esta, pero lo dejaré hacer su voluntad hasta que se dé cuenta de que le sirvo más aquí que haya en esa hacienda sin nada que hacer.

– ¡Vaya! Ya veo que estás lista ¿Quieres que te lleve al aeropuerto? – me pregunta mientas camina hacia mi.

– No, no es necesario. En realidad, solo venía a decirte que tomaré un taxi para llegar al aeropuerto y que también me llevaré a Sergio conmigo a la hacienda. Lo necesito para que me ayude con muchas cosas en ese lugar así que solo te informo.

– ¡Espera! ¿Cómo que te llevarás a Sergio contigo? ¿Y me lo dices asi?

– Pues lo que escuchas, se lo acabo de decidir y el acepto venir conmigo. Ya sabes que necesitaré ayuda para limpiar y esas cosas que se hacen en una casa, además, también lo necesito para cocinar. Sabes que no soy muy buena en eso y si voy a estar un tiempo allá prefiero estar cómoda y no pasando necesidades. Espero que no te moleste mi repentina decisión.

– No, está bien. Puedes llevártelo, no hay ningún tipo de problema, es solo que me sorprendió el hecho de que me quisieras dejar sin mayordomo, pero tranquila, las empleadas de servicios sabrán hacer muy bien su trabajo. Sergio las ha enseñado muy bien.

– Entonces no se diga más, en unos minutos saldremos para el aeropuerto y en cuanto esté allá te llamaré para que te quedes al pendiente de todo.

– Está bien, hija, pero hay una cosa más que te pediré y necesito que me escuches muy bien. Quiero que te mantengas completamente alejada de los problemas, las personas de rancho son bastante cerradas de mente y no entenderán que una señorita de ciudad se haya mudado a un lugar como ese de la noche a la mañana. Sobre todo porque tú tienes otras costumbres y eso te puede traer problemas.

– Lo dices como si yo siempre estuviese metiéndome en problemas, papá.

– Es verdad que no siempre estás en problemas, Natalia. No obstante, esta mañana salió en una revista de chismes que tu querido ex novio porque me imagino que ya no son una pareja. Fue encontrado besándose con la que se suponía que era tu mejor amiga y para colmo amenazaste con atropellarlos dejando a muchos boquiabiertos.

– ¡Vaya! Veo que la prensa no pierde el tiempo, pero sí, es verdad. Encontré a ese infeliz con la que se decía ser mi mejor amiga y pues solamente les dije que tuvieran cuidado al cruzar la calle porque tal vez mi tacón se atorara en el acelerador. Nadie quiere que tengan un accidente sin querer.

– No sabía que ahora mi hija tenía complejos de psicópata asesina, pero está bien. Te lo dejaré pasar por el momento porque la verdad ambos se lo merecían. Nadie engaña a mi hija y no recibe su merecido.

– Eso ya es agua pasada papá, pero ya que estamos pidiendo favores, te voy a pedir que nadie se entere de que estoy en aquel lugar. Si me tengo que ir por obligación será mejor que me aleje un poco de las demás personas que conocía, las cuales nunca aportaban nada bueno en mi vida.

– Pues bien, será como tú quieras. Nadie sabrá en donde estas y de eso me ocupo yo.

...

Ya estando en el aeropuerto con Sergio, sin duda no podía creer que estaba a punto de viajar a ese lugar, pero bueno. A lo mejor no era tan malo como me lo estaba imaginando después de todo y algo bueno podría sacar de todo esto. Quien quita y un poco de tranquilidad me hace olvidar lo desastrosa que ha sido mi vida.

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