Herencia de Luna y Sangre
img img Herencia de Luna y Sangre img Capítulo 2 Descubrimiento
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Capítulo 6 Xaqui y su destino img
Capítulo 7 Alianza Peligrosa - Plan de Exterminio img
Capítulo 8 Luchas Internas de Laura img
Capítulo 9 La cacería final img
Capítulo 10 Confrontación con Brel img
Capítulo 11 Tregua y aceptación img
Capítulo 12 Laura Abraza su Destino img
Capítulo 13 Nueva amenaza img
Capítulo 14 El regreso de la luna roja img
Capítulo 15 La sombra del pasado img
Capítulo 16 Nuevo Conflicto: La Alianza Rota img
Capítulo 17 Los Oscuros: La Amenaza Silenciosa img
Capítulo 18 La Rebelión Interna img
Capítulo 19 La Encrucijada de la Alianza img
Capítulo 20 Una Traición Cercana img
Capítulo 21 La Decisión de Laura img
Capítulo 22 La Conversación Decisiva img
Capítulo 23 La Profecía Oculta img
Capítulo 24 El Peso de la Elección img
Capítulo 25 El Alfa Perdido img
Capítulo 26 Explorando el Pasado de Los Oscuros img
Capítulo 27 El Regreso de un Antiguo Enemigo img
Capítulo 28 La Tentación del Poder img
Capítulo 29 La Carga del Alfa Perdido img
Capítulo 30 El Llamado de la Oscuridad img
Capítulo 31 La Fusión con la Sombra img
Capítulo 32 La Destrucción de los Límites img
Capítulo 33 Un Nuevo Equilibrio o El Fin img
Capítulo 34 La Última Luz img
Capítulo 35 La Paz Que Sabe a Sacrificio img
Capítulo 36 La Sabiduría de la Líder img
Capítulo 37 El Miedo a lo Desconocido img
Capítulo 38 Un Paso Hacia el Futuro img
Capítulo 39 Los Fragmentados img
Capítulo 40 Nuevos Aliados, Viejos Enemigos img
Capítulo 41 El Conflicto: Desconfianza y Unidad img
Capítulo 42 Una Nueva Fase: La Batalla contra Los Fragmentados img
Capítulo 43 El Primer Encuentro con los Fragmentados img
Capítulo 44 La Revelación de Kalen img
Capítulo 45 La Carrera hacia la Reliquia img
Capítulo 46 La Prueba del Templo img
Capítulo 47 La Traición de Kalen img
Capítulo 48 El Precio de la Victoria img
Capítulo 49 El Último Respiro de la Esperanza img
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Capítulo 2 Descubrimiento

Los años pasaron, pero el eco de aquella noche fatídica nunca abandonó a Laura. Ahora, convertida en una joven decidida, su mirada había cambiado. Los ojos violetas que antes brillaban con inocencia ahora reflejaban determinación y un anhelo inquietante. La aldea seguía siendo la misma: rústica, silenciosa y al borde del bosque que susurraba secretos. Pero Laura había cambiado.

Su vida se había convertido en una rutina de estudio y práctica. Pasaba horas rodeada de antiguos grimorios, aprendiendo magia blanca, y perfeccionando sus conocimientos sobre hierbas curativas. Cada planta, cada palabra mágica, la acercaba a un objetivo que nunca se atrevía a nombrar en voz alta. Pero en las noches de luna llena, esa obsesión se volvía imposible de ignorar.

La luna. Siempre la luna.

Laura solía sentarse al borde del bosque, su silueta era recortada por el resplandor plateado. La luz lunar acariciaba su piel y ella sentía el tirón en su interior, una conexión que no podía explicar. Recordaba las palabras de su abuela:

-La luna influye en todo lo que toca. Algún día entenderás por qué te llama tanto.

Y Laura estaba decidida a entenderlo. La muerte de Iris, los aullidos de los lobos, el brazalete de plata en su muñeca... todo estaba conectado.

Crecimiento y obsesión

Con el tiempo, Laura se convirtió en una figura enigmática para los aldeanos. Respetaban sus habilidades curativas, pero evitaban cruzar su mirada intensa. Algunos decían que hablaba con el bosque, que la luna le susurraba secretos. Laura no desmentía los rumores; en el fondo, sabía que había algo de verdad en ellos.

Cada noche de luna llena, su obsesión crecía. Se adentraba sola en el bosque, siguiendo senderos iluminados por la pálida luz. Escuchaba los ecos de aullidos lejanos y sentía el brazalete de plata arder suavemente en su muñeca. Sabía que algo esperaba ser descubierto, algo que su abuela había querido proteger.

-¿Por qué la luna me llama? -susurraba al vacío-. ¿Qué se oculta en la oscuridad del bosque?

Desapariciones misteriosas

Pero la paz frágil de la aldea comenzó a resquebrajarse. Uno a uno, los jóvenes comenzaron a desaparecer. Primero fue Elian, el hijo del herrero. Después, Mara, que solía cantar al atardecer junto al río. Nadie veía ni escuchaba nada. Solo quedaba el silencio y, a veces, huellas extrañas que llevaban hacia lo profundo del bosque.

El Consejo de Ancianos se reunió con urgencia en la plaza central. El ambiente estaba cargado de temor. Brel, el anciano de barba gris y mirada severa, tomó la palabra:

-Es la manada del norte -declaró, con su voz grave resonando-. Son los hombres lobos quienes se llevan a nuestros jóvenes. La luna llena los llama a cazar.

Los aldeanos murmuraron con miedo. Laura, que escuchaba desde las sombras, frunció el ceño. Algo en esas palabras no encajaba. Había leído sobre la manada del norte. Feroces, sí, pero distantes. No habían atacado aldeas sin motivo. Había algo más, algo que Brel no decía.

-¿Qué es lo que no están contando? -murmuró para sí.

Esa noche, la luna volvió a alzarse, grande y luminosa. Laura contempló su reflejo plateado mientras su corazón latía con fuerza. No podía quedarse de brazos cruzados. La desaparición de los jóvenes, las sospechas sobre la manada del norte, el brazalete que ardía más intensamente que nunca...

Todo estaba conectado.

-Si la luna me llama, esta vez responderé -susurró Laura, ajustando el brazalete en su muñeca-. La verdad está ahí afuera, y la descubriré.

Con paso decidido, se adentró en el bosque. La noche estaba llena de secretos. Y Laura estaba lista para enfrentarlos.

            
            

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