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Capítulo 3
Nick
En el pasado
2001
Controlo mi expresión de horror y respiro profundamente, ella me observa con precaución, está hincada sobre sus rodillas, tragó la bilis que me sube por la garganta.
– ¿Tienes hambre? – preguntó con amabilidad, aunque siento que voy a desmayarme, mantengo la calma. Ella no contesta, solo me observa con una calma poco inusual y ciertamente perturbadora, alarga la mano hacia atrás y toma el cuerpo del gato y le da una mordida a cuello sin cabeza, arrancando un pedazo de carne con sus dientes – Eso no se ve saludable.
Digo sentándome frente a ella, alargó la mano para quitarle el gato, pero ella lo aleja con una mirada hostil.
– Okey, Okey – digo relajando las manos en mis muslos – Si te gusta la carne, mamá hace un estofado de venado muy rico, un gato, bueno, no es un buen alimento.
– ¿Venado? – ladea la cabeza – ¿Tu mamá los caza?
Me río solo de imaginarlo.
– No, compra la carne en un mercado... Soy Nick. – Extiendo mi mano y ella la mira con desconfianza – Tienes que tomarla, es un saludo.
Toma mi mano manchándome de sangre, pero no me importa, sacudo nuestras manos, cuando me suelta vuelve a tomar el cuerpo.
– Eso puede enfermarte – ella baja el gato muerto – En mi casa puedo darte carne si tanto te gusta.
– ¿Por qué? – vuelve a ladear la cabeza.
– Porque me caes bien.
– Ni siquiera me conoces.
– Pues quiero conocerte y ser tu amigo. Anda, vamos a qué te des un baño.
Le tiendo la mano, ella duda pero termina cediendo, como no quiero asustar a los niños, salimos por la parte de atrás, con su suave mano sobre la mía, con la libre le marcó a Paolo nuestro chófer, quién se alarma al verla, pero le hago señas para que se calme y por suerte lo capta.
Reviso mi colección de cómics para mostrárselos a Natalia, mientras se ducha en mi baño, sale vestida con uno de mis shorts y camisa de ovnis, es muy hermosa, más que mi otras hermanas.
– Tenemos poco tiempo, solo quiero mostrarte mis favoritos.
Ella ojea cada uno sin cambiar su expresión. No dice nada, tomo su mano y volvemos a mi fiesta.
Natalia
En la actualidad 2037:
A veces el dolor es bueno, me hace sentir que estoy viva, me recuerda que tengo algo porque luchar, se lo que quieren, quieren que mate, y se los doy, a veces trato de mantener la calma, otras veces pierdo en control cuando intentan tocarme, entonces si que me vuelvo una bestia sedienta de sangre.
Hoy he matado a tres, sé que están estudiando, quieren ver mis capacidades, pero yo también los estudios. Aprendo de ellos para poder escapar.
Matarlos me da una satisfacción enorme, porque de alguna manera y otra, los haré pagar. Ellos torturan mi cuerpo, no mi mente, quieren que sea consciente de lo que me rodea. He aprendido a estudiarlos, sus horarios, sus rostros o formas del cuerpo, he captado detalles insignificantes, como un tatuaje, acentos, el sonido de sus voces. Escucho sus murmullos, sé que estamos en lo profundo, aún no sé cuánto, pero lo averiguaré.
Comprendí que no quieren agotarme, quieren que esté fuerte, ágil, no me dicen que deje de entrenar, de hecho creo que les gusta que esté en forma. Motivada, cosa que no comprendo, me dan de comer tres veces al día, también descubrí que aquí nadie te mira cuando te bañas o haces tus necesidades, están tan muertos en vida que quizá sea lo que quieren, convertirme en mis compañeros de celdas.
Mi compañera de celda no habla, solo mira el vacío del techo. Yo me sumo en mis recuerdos.
Nick
En la preparatoria 2010:
Estoy recostado en el capo de mi Mercedes negro, Natalia está ami lado bebiendo de un vaso rojo de cerveza, mientras yo observó a los estudiantes de la preparatoria, casi la mayoría hebrios, es víspera de año nuevo, algunos bailan sobre el césped, la música sale por los espacios abiertos de la casa.
Suspiro cuando el grupo de arrogantes se acerca a grandes zancadas, empujan a todo el que se les cruza en su camino y me encaran.
– ¿Qué hace el nerd aquí? No recuerdo haberte invitado.
Me empujan y con la mirada le ruego a Natalia que no interfiera, el capitán del equipo vuelve a empujarme.
– Yo que tú no volvería hacer eso – le advierte Natalia, él se vuelve hacia ella y la repara de arriba a abajo, sonríe con descaro y da un paso hacia ella, me tenso, no sabe a quién está tentando.
– Nena ¿Que haces con este imbécil? – me da con la palma abierta en la cabeza, Natalia le sonríe, él no se percata pero yo si, que es una sonrisa carente de expresión, el tipo está centrado en mirarles las tetas que no ve su rostro – Podemos pasarnoslo muy bien.
Alza la mano, dispuesto a tocarle el cabello. Acorta el espacio que los separa invadiendolo.
– Es tu funeral – digo en voz alta.
– ¡Sigues aquí! ¡Anda pirate! – dos de sus seguidores me alejan de mi carro y los dejo ser, no saben que la hija del diablo está frente a ellos, su calma es una máscara, su sonrisa es la marca de la muerte, el capitán se pega al cuerpo de Natalia y está apunto de tocar su cabello. Natalia reacciona a tiempo y le da un rodillaso en la entrepierna, con un cabezazo le rompe la nariz, me empiezo a carcajear, durante el minuto que dura mi ataque de risa, se me vienen encima, seré noño, nerd, antisocial, me gustan los cómics y el programa de Nickelodeon, pero no soy idiota, yo ayudo a Natalia entrenar, aunque no puedo igualarla o vencerla, se kinboxin y pelea callejera, sobre todo se karate, soy cinta negra, por eso lanzó mi primer golpe, derribando al que me ataca, barriendole los pies, me tiro al piso y hago una pirueta, me impulso hasta quedar de pie, mientras hago gestos y gemidos como brus lee, derribo a cada uno, mientras una orda de estudiantes nos bitorean.
Cuando todos están inconscientes en el suelo, recuperó mi compostura, me sacudo el césped en mi ropa de Arnold, miró a Natalia y me tenso, su mirada indica muerte. Jira entre sus dedos a Dalila.
– Cariño – digo para molestarle y atraer su atención. Me mira y prácticamente mente me gruñe.
– No me digas así.
– Lo siento nena – la provocó con una sonrisa coqueta, ella suspira y guarda su arma en su bota, suspiro aliviado, a veces le cuesta controlar su instinto asesino, desde aquella aventura en la amazonia, pareciera que el brebaje de la flor permaneciera en ella, espero nunca más verla así de nuevo. Odio verla cuando emplea su estado en combate contra del enemigo y casos especiales.
Natalia pertenece al equipo especial de Amy, su madre adoptiva, pero últimamente se le ha metido la idea de alistarse, quiere ser un marine y si lo logra será una de las mejores, tiene talento innato para todo tipo de arte marcial, se que ella podrá entrar al grupo secreto de los seals, aquellos que se dedican a cazar terrorista, pedófilos, narcos, asesinos, etc.
Así que cuando acabe el instituto se irá a la universidad militar, cuando yo me iré a Harvard, ya fui aceptado.
Los estudiantes me rodean, felicitándome, mientras Natalia se vuelve a sentar en el capó de mi auto, recoge su vaso rojo y continúa bebiendo.
Si hay algo que amo de mi día a día, es hacerle el amor a Natalia, soy el único que puede hacerlo, porque con otros o otras folla y conmigo se deja consentir, por mi lado tierno y suave, nunca se ha quejado, ni me a rechazado mi forma de desearla.
Esta recostada desnuda a mi lado en mi cama, alcanza su pantalón y saca, una cigarrera de plata, mi Naty es de gustos caros, no se cohibe en nada cuando de dinero se trata, me gusta comprarle cosas y que las use, saca un cigarro y se lo lleva a la boca, arrugó el ceño cuando saca un encendedor de plata.
– Si vas a fumar, azló en el balcón, de hecho ¿Desde cuándo fumas?
– Desde hace unos días – se levanta, se pone su bata de seda y sale al balcón donde se pone a fumar, me pongo mi boxer y la sigo.
– No deberías, fumar mata y lo sabes – me siento en la mecedora.
– No será por mucho, solo quise probar.
– ¿Y?
– Saben asqueroso y me dejan un mal sabor de boca – me río.
– Señal de que debes dejarlo – se hace el habitual silencio agradable, me gusta esto de nosotros, no hay que rellenar los espacios – Sabes Dani y Xiomara quieren alistarse contigo. ¿Qué opinas?
– No creo que el ejército sea para Xiomara.
– Coincido, pero quieren seguirte, papá dice que conoce a unos generales y los pueden acomodar en el mismo pelotón para las mismas misiones.
– Sabes que no me gusta eso. Pero es buena oferta – exhala humo y apaga su cigarro sin terminar – Quiero dormir.
Música para mis oídos, aunque Natalia añora su espacio, no le gustan los arrumacos, le gusta conservar su espacio. Solo dormir al lado mío es suficiente para mí.
Natalia 2010
Me gusta ser especial, desde que descubrieron que mis genes son especiales, casi únicos, pues hay pocas casos como el mío en el mundo, cuando tuve conciencia de ellos, me preste para que estudiarán mi estado, así que cada tres meses durante un año done sangre.
La aguja sale de mi piel y la doctora pone un apósito de algodón.
– Listo. No sé qué seríamos sin ti.
– Siempre dices lo mismo cada que vengo.
– Si otra estuviera en tu lugar no lo haría, le daría miedo.
– Suerte que yo no le tengo miedo a nada.
– Si, desde que bebiste ese brebaje del que no quieres hablar te has vuelto más osada. ¿Por eso quieres enlistarte?
– Siempre busco superar mis propios límites, esto no es nada fuera del otro mundo.
– No te da miedo morir.
– En mi profesión el riesgo siempre está presente. No sería la primera vez, además quiero experimentar.
– Que Nick no te escuché porque sabes que no le gusta oírte hablar así.
– Lose, por eso te lo digo a ti, eres imparcial.
Nick odia que infravalore mi vida, es la verdad. No me importa morir.
La vida debió irse cuando me rescataron de aquel deshuesadero, he tenido incontables desafíos, a lo largo de mi vida, que ha pasado la muerte mirándome, desde hace mucho tiempo debí morir, sin embargo nadie ha podido derrotarme.
Nick dice que soy insuperable y quizá tenga razón.
En la actualidad 2037
Natalia en el complejo:
Aprendí a identificar patrones, señales entre ellos y curiosamente, solo hablan en latín, idiomas que aquí o casi nadie entiende, por suerte yo si. Veo como sacan a las mujeres jóvenes, algunas se resisten, otras se dejan llevar como muertas en vida. Se lo que les hacen, lo veo, lo huelo, conmigo lo han intentado. Por eso se que vienen a mi celda, mi compañera se hace pequeña y gime suavemente, abrazando sus rodillas contra su pecho, tratando de desaparecer, cuando pasan de largo hacia ella, no vienen por mí, vienen por ella. La sacan de los pelos de la cama, ella chilla y se revuelve, pero sabe que entre más se resista será peor, ellos no me ven, sus atacantes están concentrados en someterla y llevársela, es cuando actuó, le parto el cuello a uno antes de que se de cuenta, le quitó su cuchillo táctico y le rebanó la garganta a otro, los de más se dan cuenta de lo que pasa, sueltan a mi compañera y se abalanzan por mi, ella se queda hecha ovillo en el piso, sollozando, no sé defiende, porque le han quitado eso, las esperanzas de luchar, de salir de aquí. Pero eso no sucederá conmigo. Yo siempre lucharé hasta el final.
Si creía que las cosas no podían empeorar, demostraron que estaba equivocada.