Capitulo 7
Ibiza
Sentía mi corazón latir a mil por horas, ya que Alejandro Galle estaba parado justo en frente de mí y yo estaba que ni siquiera sabía qué hacer o decir. Solamente se que él me miró fijamente por unos segundos y luego subió junto conmigo al ascensor en total silencio. Sin perderme ningún movimiento suyo debido a lo nerviosa que estaba, veo como presiona el botón hasta el último piso, para luego colocarse detrás de mí.
Mientras él estaba detrás de mí yo podía sentir claramente como su mirada estaba fija sobre mi cuerpo y como el suyo estaba cada vez más cerca, pero sin rozarme. Por lo que debido a eso comencé a ponerme aun más nerviosa y todo empezó a darme vueltas anunciando que en cualquier momento podría darme un ataque de pánico.
Como si fuera una advertencia en menos de dos de segundos sentí un fuerte mareo, el cual me hizo balancearme y justo antes de caer sentí como Alejandro me tomaba por la cintura evitando así que me diera algún golpe. Sin embargo, y sin saber porque, de pronto todos mis recuerdos llegaron sin ninguna explicación haciéndome imposible el contener las lágrimas que brotaron de mis ojos.
- ¿Te encuentras bien? - preguntó apartando el pelo de mi rostro al verme llorar sin aparente razón – Ibiza si estas llorando por lo que paso yo te juro que...
No pude, no pude dejar que terminara de hablar porque no me atrevía a escuchar como de su boca salía la frase de que me había acostado con él, por lo que rápidamente antes de que lo dijera decidí interrumpirlo y de esta manera hacerme la desentendida. Debía hacerlo si todavía quería conservar mi dignidad y de paso el trabajo.
- Estoy bien, tranquilo, solo le tengo algo de fobia a los ascensores – dije en un susurro y no mentí al decirlo porque en realidad si les tengo fobia; solamente que me pasa cuando estoy nerviosa o no descanso bien como en este momento.
- Tranquila, respira, ya estamos llegando - dijo acariciando mi cabello para que me sintiera mejor, pero eso obviamente no estaba sucediendo.
En los siguientes dos minutos que nos tardamos en llegar a nuestro piso, él sostuvo mi cintura sin despegarse y no pude evitar sentir una corriente eléctrica por todo mí cuerpo. Sin embargo, cuando las puertas del ascensor se abrieron por completo, justo ahí pude ver a mi jefe rodeado del resto de sus hijos y Kate. Quienes conversaban tranquilamente como si nos estuvieran esperando y yo al verlos a todos me puse más aún más pálida de lo que ya estaba si es que eso era posible. La verdad es que me sentí horrible al verlos a todos aquí y más cuando mi conciencia no estaba ayudándome.
En cuanto todos vieron la escena del ascensor tras nuestra llegada, de inmediato se acercaron y no dudaron ni un segundo en intentar ayudar. No obstante, el primero de ellos en llegar fue mi jefe, quien ayudó a su hijo Alejandro sosteniendo mis pertenencias para que pudiera sacarme.
- ¿Qué te ha pasado mi niña? ¿Estás bien? - preguntó el patriarca de la familia agachándose a mí lado.
- Estoy bien, no me pasó nada malo. Solamente me puse mal en el ascensor y su hijo me ayudo - dije para tratar de calmar los ánimos.
- ¿Sufriste otro ataque por tu fobia? ¿Qué te pasó exactamente? Siempre que te pasa eso es porque estás estresada, cansada o nerviosa por algo en específico – dijo el señor Julio y me sentí morir.
- Si, tiene razón en lo que dice. Es solo que no dormí bien el fin de semana debido a que hoy tengo mucho que hacer y pues ya ve, yo y mis descuidos – dije con una aparente sonrisa.
- Niña tonta – menciono risueño.
Al decir eso se que estoy miento descaradamente para tapar mi gran error, pero debo de admitir que; aunque me siento fatal al hacerlo, es necesario. No obstante, en cuanto fijo mi vista en Kate por unos segundos, me doy cuenta de que esta me mira sin entender por qué mentí y me siento muy tonta al darme cuenta de que ella me ha descubierto.
- ¿Por qué si usted sabe que sufre de estos episodios no se cuida? ¿No cree que debería evitar los excesos de trabajo? – hablo por primera vez Alejandro en esta ocasión, pero en su voz puede notar que tampoco ha creído ni una sola palabra de lo que he dicho.
- No se preocupe por eso, le aseguro que lo tendré en cuenta y le agradezco que el que me haya ayudado - digo aparentando una sonrisa cuando en realidad solo quiero desaparecer.
- Bueno, Alejandro, acompaña a Ibiza a su oficina por favor. Yo mientras tanto le pediré un café con caramelo y crema batida para que así recupere el color de su rostro – dice su padre volviendo a su postura y este solamente asiente.
- No se preocupe, no hace falta que moleste más a su hijo. Kate perfectamente me puede acompañar a mi oficina ya que al final las dos vamos para el mismo – menciono rápidamente porque me aterra el quedarme solo con él otra vez.
- Yo creo que deberías dejar que mi hermano te lleve a ti oficia Ibiza, no es molestia alguna para él. Aparte, todavía se ve que estás mal y podrías desmayarte por el camino - sugirió el mayor de los cuatro y si mal no recuerdo se llamaba Salvador.
- No se preocupen, de verdad _ Intervino Kate y daba gracias a Dios porque lo hubiese hecho – Aunque me vean delgada hago muchas horas en el gimnasio y puedo con ella. Además, no creo que se vaya a desmayar porque ya tiene mejor semblante.
- Entonces está bien, toda tuya – termino diciendo el mayor.
- Bueno niña terca, ve a tu oficina con Kate y no hagas nada hasta que te lleven el café para que te sientas mejor. Además, no quiero que ignores mis palabras porque esto es una orden ¿Quedo claro?
- Si, señor.
Ante el regaño cariñoso de mi jefe no puede evitar recordad cuando papa me hacía lo mismo y después de eso me fui de inmediato con Kate directo a la oficina. Necesitaba sentir la protección que esta me daba, así que una vez dentro de inmediato me senté sobre el escritorio al sentir mis pies como gelatina y pasé mis manos por mi rostro dejando escapar un suspiro de frustración casi inaudible. El cual obviamente provocó que Kate me mirase de manera acusatoria, sabiendo bien que yo le ocultaba algo grande.
- ¡Y bien! ¿Me vas a decir que en lo que está pasando? Qué te pasa en realidad esta mañana porque yo soy testigo de que no tienes trabajo pendiente compara estar estresada. Solamente tienes la reunión hoy los demás diseñadores y eso para distribuirse las áreas del nuevo hotel que hay que amueblar y ambientar. Así que soy toda oídos y no trates de cambiarme la conversación – dijo ella sentándose en la silla frente a mí con sus brazos cruzados y una expresión seria.
Doy el último suspiro mientras la veo directamente a los ojos, ya que se que si no comienzo a hablara en este momento ella no me dejara en paz. Además, Kate para mi es como mi hermana y Cristal, por lo que se que el ella también puedo contar para desahogarme.
- Está bien, tú ganas, te voy a contar que me pasa. Sin embargo, debes prometerme que no se lo contarás a nadie Kate. Es muy importante que me guardes el secreto.
En el momento en el que dije eso de inmediato ella en respuesta afirmó con la cabeza, debido a que sabía que algo grande estaba ocultado. Kate siempre me ha demostrado una lealtad absoluta y por eso podía confiar en ella ciegamente.