Género Ranking
Instalar APP HOT
Desde aquella noche
img img Desde aquella noche img Capítulo 9 Ella no es mi tipo
9 Capítulo
img
  /  1
img

Capítulo 9 Ella no es mi tipo

Capítulo 8

Alejandro

Ya era sábado por la mañana y estaba en casa de mis padres junto a mis hermanos para pasar tiempo con ellos. Estábamos todos en la sala y mis hermanos platicaban entre ellos de temas que ni siquiera entendía debido a que estaba inmerso en mis pensamientos. Es que por alguna razón no podía dejara de pensar en Ibiza y mucho menos podía olvidar lo que había pasado entre nosotros.

¡Es que, Dios! Seguramente esa mujer debe estar odiándome porque le quité su virginidad cuando ni siquiera era consciente de ella misma. Me aproveché de Ibiza al dejarme arrastrar por ese beso que me removió hasta el alma y aun recuerdo cada expresión, cada gemido, cada caricia que recibí de su parte bajo el efecto de esa droga. Sin embargo, he de admitir que por encima de la culpa que siento en este momento por haberme aprovechado de ella y el hecho de haber engañado a mi novia, no me arrepiento. Es que de verdad si disfruté haciéndola completamente mía y si no me hubiese topado con esa barrera de pureza y de paso visto la mancha de sangre sobre la sabana. Hubiese jurado mil veces que ella era una mujer experta en el arte del sexo, ya que sus movimientos de cadera y la manera en la que se aferraba a mí cuerpo dejaban mucho a la imaginación. Toda ella gritaba sensualidad y lujuria, a tal punto de quedarse grabada en tu piel.

- ¿Sabes? Dicen que el que solo se ríe de sus maldades se acuerda y al parecer tú te has acordado de una muy buena – dice mi hermano menor con cara de idiota a mi lado y al parecer estaba sonriendo por los mandamientos en mi cabeza.

- ¿Qué te pasa hijo? Has estado en las nubes desde hace rato y ni siquiera nos has prestado atención - pregunta mi padre con curiosidad y yo solo me acomodo en la silla.

- No me pasa nada, nada en especial - digo tratando de cerrar el tema.

- Pues a mí se me hace que esa sonrisa se la debemos a la sexy chica de vestido rojo de anoche. Esa que por cierto nos presentó papá y era toda un belleza - sentencia Iván mientras se toma el contenido de su baso.

- ¿Estás hablando de la bella Ibiza? - pregunta Max mirándome de inmediato.

- ¿Es eso cierto hijo? ¿Estás así por ella? – ahora pregunta mi padre con un notorio entusiasmo que antes no había visto.

- ¿Se están escuchando cuando hablan? - pregunto algo enojado porque no me gusta que me conozcan tanto y de esa manera - ¿Qué les hace pensar que sonreía por esa mujer? Para que lo sepan esta sonrisa es por mi novia Becky y en cuanto a la señorita Ibiza yo no le encuentro nada de sexy como ustedes dicen. Ella es solamente una mujer normal, una más del montón.

¡Maldición! Sé que en este momento acababa de decir la mentira más grande del mundo, pero no iba a admitir en voz alto que ellos tenían razón. Sin embargo, luego de lo que dije ellos estallaron en risas, por lo que de inmediato comienza a hervirme la sangre por lo idiotas que se estaban comportando. No cabe duda alguna que no debí venir después de lo de anoche, y ahora solo miro hacia todos lados buscando una manera de escapar de esta situación. Es ahí cuando noto que mi madre y mi cuñada no están y me pregunto en qué momento se fueron que ni siquiera lo note.

- ¡Hay hijo mío! Eso que acabas de decir ni tú mismo te la crees por mucho que lo intentes y con respecto a tu novia; en el tiempo que llevas con ella en ningún momento te he visto sonreír como un enamorado. Esa chica jamás ha despertado ese interés en ti y seguro estas con ella porque simplemente es buena en la cama. Y veras cuando llegue esa mujer que cambie tu vida y lo ponga todo de cabeza haciéndote saber que es el amor verdadero.

- Concuerdo perfectamente contigo papá y desde mi experiencia puedo decir que Alejandro no está enamorado de Becky – dijo Salvador haciéndose el experto solo porque está casado.

Si había algo que me molestaba en esta vida era el concepto que tenía mi familia de Becky. Ellos siempre dicen que ella es una casa fortunas que solo está conmigo por mi dinero; cosa que yo me niego a creer porque ella siempre es muy amorosa conmigo y me demuestra lo contrario. Sin embargo, el que digan que solo estoy con ella porque es buena en la cama me molesta mucho más, pero aun y con todos en contra no pienso dejarla por nada del mundo, así que les guste o no van a tener que aceptarla y de paso respetar mis decisiones.

...

El fin de semana pasó y yo no dejé de pensar en Ibiza en ningún momento desde que se montó en ese taxi para irse a su casa luego de que estuvimos juntos. Tanto así que hasta llame a la agencia de taxis para que me dieran información sobre ella y saber si había llegado bien y en efecto la dejaron sana y salva.

Como hoy ya era lunes tenía que ir a la empresa para ponerme al corriente de todo su manejo y también saber de los nuevos cambios que se habían hecho, así que me arreglo rápidamente y luego de desayunar salgo en mi deportivo negro llamando la atención de más de una persona.

Al llegar a mi destino estaciono el auto para luego bajarme y acomodarme mi traje antes de entrar. Sin embargo, justo cuando volteó a la entrada para comenzar a caminar, veo un hermoso cabello largo y de color negro. Ibiza está de pie junto a la entrada de la empresa y se veía hermosa igual que la otra noche aunque no llevara un vestido de fiesta. Cuando avanzo para hablar con ella de lo sucedido, debo apresurar el paso debido a que ella es muy rápida, pero para cuando logro alcanzarla ya está dentro del ascensor y debo poner mi mano para que no se cierre. En cuanto Ibiza nota que soy yo la persona que ha impedido que se vaya, de inmediato me mira como si estuviese viendo a un fantasma y yo en el fondo la entiendo. Por lo que subo a la caja metálica sin decir nada y presiono el botón hasta el último piso para luego colocarme detrás de ella teniendo una mejor vista.

No puedo evitar mirarla y no acordarme de todo lo que sucedió entre nosotros en aquella habitación del hotel. Quiero decirle algo alentador o tal vez preguntarle si se encuentra bien después de todo, pero las palabras no salen de mi boca por más que lo he intentado. No obstante, de un momento a otro la veo perder el un poco equilibrio anunciando que se ira al piso, pero rápidamente la sostengo evitando que eso pase, cuando de la nada Ibiza empieza a llorar poniéndome nervioso ¿Será que ahora me odia por lo que pasó? Es que no seria para menos porque, aunque ella me dijera que quería mi ayuda, en el fondo sabia que era la droga la que hablaba por ella.

Cuando me dispongo a hablar con ella de lo sucedido entre los dos para que deje de llorar, me interrumpe para decirme que les tiene fobia a los ascensores y es ahí que me doy cuenta de que además está temblando. Por lo que de inmediato decido callarme y no decir más para no empeorar las cosas.

Al ver que solo nos faltaban pocos pisos para llegar al último, comienzo a decirle que tenga calma mientas acaricio su cabello porque ya casi llegábamos. Fue ahí cuando todos los presentes que estaban en el piso al vernos llegar en ese estado vinieron rápidamente a ayudarnos y en lo que el susto se pasaba mi padre regañaba a Ibiza como si fuera su hija. Al parecer él conocía de esos ataques suyos, pero para mi no paso desapercibido que Ibiza comenzó a evitarme y a esquivar mi mirada cada vez que intentaba justificar lo que había pasado. Es que hasta para mi fue obvio que mintió con respecto a lo de su cansancio y ni siquiera me dejo llevarla a su oficia con tal de no estar cerca de mí.

- ¡Hijo! ¿Por qué no vas a la cafetería de abajo y le pides el café a Ibiza? Después de todo tú fuiste el que la ayudo con su crisis y veo bien que seas tu el que se lo lleve como el caballero que eres.

- Está bien, papá- dije sin más y vuelvo a bajar en el ascensor para ir por ese café.

Al regresar de la cafetería estoy afuera de la oficina de Ibiza, pero antes de entrar me detengo al escuchar como llora y se lamenta con esa chica que la ayudo hace rato. Sin embargo, me quedo quieto al darme cuenta de que se está lamentando y no sé por qué me molesta al escucharla bien. Yo soy quien debería estar lamentándose por haberle sido infiel a mi novia al acostarme con ella y por eso decido quedarme afuera tras este lado de la puerta para así poder escuchar lo que dicen. Necesito saber bien a que me enfrento tratándose de ella.

- ¿Sabes? Lo peor de todo es que le entregue mi virginidad a él y yo ni siquiera recuerdo bien como es que termine con Alejandro en esa habitación del hotel. Solo recuerdo bien que me sentir mal y después ya todo había pasa - dijo con un sollozo ahogado que no me hizo sentir nada bien.

¡Por dios! ¿Tanto les importaba la virginidad a las mujeres? No lo sé, pero yo mejor no opino porque llevo todo el fin de semana comiéndome la cabeza con eso y ahora no debería de sorprenderme eso.

- ¡Hay mujer! ¿Sabes lo que te digo? Deberías sentirte alagada y afortunada de que un hombre como él fuera el primero. Además, Alejandro es un hombre que esta como quiere y al final tu fuiste la afortunada de toda la noche - dijo loca de Kate, quien tenía razón en sus palabras.

- No Kate, no entiendes nada. Alejandro Galle podrá estar guapo, bueno y todo eso que tú quieras, pero yo quería que mi primera vez fuera con alguien que me amara de verdad. Yo no soy de las que buscan sexo en una noche de borrachera y para colmo fue nada más y nada menos que con el hijo de mi jefe ¡Dios! Es que ese hombre debe estar pensando que soy una cualquiera y que me acosté con él solo por interés.

- Ya amiga, cálmate, no pienses en eso que no te hará bien. Tal vez tu primera vez no fue con la persona que algún día te amara, pero por lo menos él te hizo sentir bien y te cuidó en todo momento. No muchos hombres hacen de la primera vez de una mujer algo lindo para recordar y tu primera vez fue buena omitiendo el hecho de que fue con el hijo del jefe.

- Si, tal vez en eso tengas razón. Supongo que me conformaré con eso y voy a hacer lo que me recomendó mi hermana. Voy a fingir que no recuerdo nada y será lo mejor para todos. No quiero perder mi trabajo por un error mío que pude haber evitado – dijo ella con decisión y ahora era yo él sorprendido por eso.

No podía escuchar más detrás de la puerta o me molestaría más, ya era suficiente con que me sintiera un miserable, como para ahora seguir escuchando sus lamentos. Si ella iba a actuar como si nada hubiese pasado, pues mejor para mí. Así me ahorro el rollo de decirle que todo lo sucedido fue solo un favor que le hice y que no significó nada para mí porque yo tengo pareja. Al fin y al cabo, lo que hubo fue solamente sexo y no se volvería a repetir.

Tocando la puerta de su oficina para poder entregarle el café y luego marcharme, Kate fue quien abrió la puerta por lo que deje el café en su mano sin decir ni una sola palabra. No iba a ser yo quien dijera nada y menos cuando Ibiza ya había tomado su decisión.

Cuando llegue a la oficina de mi padre y estaban mis hermanos platicando con el abogado. Sin decir nada ingresé y me senté, ya que no quería hablar debido a que si lo hacía en cualquier momento explotaría. No obstante, para mí no pasó desapercibido la mirada de todos sobre mí, pero nadie comentó algo al respecto debido a mi repentino cambio de humor. Es que ni siquiera sabia porque me afectaba tanto esta situación y supongo que solo es porque nunca me había visto en algo parecido. Tal vez solamente debo centrar mi cabeza en los pendientes que tengo aquí, para que antes de lo previsto por fin pueda regresar a mi casa. Lo que paso con Ibiza solo será un mal recuerdo que jamás alguien sabrá.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022