Mi Niña Sumisa
img img Mi Niña Sumisa img Capítulo 6 hombre excitante
6
Capítulo 7 gemidos de placer img
Capítulo 8 le encanta el morbo img
Capítulo 9 le gusta follar con un hombre maduro img
Capítulo 10 pervertido en potencia img
Capítulo 11 se una buena chica img
Capítulo 12 sonrisa pervertida img
Capítulo 13 no te acerques a ella img
Capítulo 14 niña caprichosa img
Capítulo 15 orgasmo en la calle img
img
  /  1
img

Capítulo 6 hombre excitante

Él se aproxima a Mina muy lentamente mientras que no le aparta la mirada, la sujeta por el mentón con un poco de fuerza obligándola a mirarlo a los ojos.

-Por supuesto que puedo hacerlo, estoy bastante seguro que necesitas esta tarjeta más de lo que imagino -Mina traga saliva en seco -. Así que es tu decisión, la quieres o no la quieres.

-¡Quiero mi tarjeta de vuelta! -susurra, pero con tono serio.

-Eso significa que aceptas.

Ella se tensa puesto que no sabe que hacer, no estaba lista para darle una respuesta a ese hombre, ¿o sí? La joven castaña parpadea varias veces, él la hacía sentirse confusa.

-No -niega toda dudosa que provoca que Paolo alce una de sus cejas.

-Muy bien -regresa a su asiento y compone su traje -. Ya que no te interesa recuperar tus documentos no veo razón para que sigas aquí en mi coche -la observa fijamente de reojo.

-¡¿Qué?!

-No aceptas lo que propongo no hay tarjeta tampoco.

Mina niega, era increíble que ese sujeto la estuviera poniendo entre la espada y la pared. No lo conocía de nada y él deseaba que ella tuviera sexo con él, así como así. Mira al frente observando como la calle comenzaba a quedarse solitaria.

Era aceptar o perder sus documentos, pensó en la manera de volver a obtener otros, pero como les explicaba a sus padres aquella perdida. No era una hija desobediente y olvidadiza como para dejar tirado los documentos de identidad.

Paolo observa a Mina, se debatía entre su orgullo y sus ganas, era curioso, cualquier otra chica hubiera aceptado sin problema alguno, pero ella se lo estaba pensando bastante.

-¿Una sola vez? -pregunta sin siquiera mirarlo, aunque no sabia como demonios estaba preguntando eso.

-¡Eso no puedo prometerlo! -Mina lo observa estupefacta.

-Sin embargo, ¿Y me entregara mi documento?

-Te doy mi palabra.

-Yo...

-Solo que hay condiciones.

Mina parpadea varias veces luego de escucharlo, simplemente se queda mirándolo atónita.

-¿Condiciones? ¿Qué tipo de condiciones?

-Mientras estés follando conmigo no lo podrás hacer con nadie más -Mina ensancha la mirada -. Así que no puedes coger con ningún hombre mientras que estés follando conmigo, ¿lo entiendes?

Mina se queda atónita con las palabras de ese sujeto, lo mira perpleja y permanece callada mientras que lo hace.

-¿Has entendido sí o no?

¿Qué se estaba pensando ese hombre? La castaña se pregunta, si ella no había estado con ningún hombre en su vida, a decir verdad, él era el primer hombre que la besaba y la tocaba de aquella manera que lo hizo.

-Yo-ella niega, pero Paolo la interrumpe.

-¿Si o no? -Mina lo observa percibiendo aquella arrogancia tan irritante.

-Usted es un idiota.

-Creo que no me estas entendiendo, Mina.

-Lo entiendo perfectamente, y lo único que veo es que es un completo patán.

Ambos se miran fijamente, pero en ese momento la mirada más intensa era la de Paolo ya que él era quien esperaba una respuesta.

-Quiero que me devuelva mis documentos.

-No, sin antes darme una respuesta.

Ella muerde sus labios, no podía ceder ante los caprichos de ese extraño. Lo mira detenidamente mientras que detalla la figura masculina de ese sujeto. Era muy atractivo y llama mucho la atención de cualquier persona.

Mina gira el rostro hacia otro lado, necesitaba ese documento, pero no podía entregarle su virginidad a un completo extraño.

-No puedo aceptar, lo siento -Paolo frunce el ceño ante esa respuesta, esa chica no era nada de lo que él esperaba.

-¿Por qué no?

-Porque no, así que espero que me entregue el documento.

-No.

La firmeza con la que le hablaba era aterradora, ella sabia que no le entregaría nada a menos de que tuviera sexo con él. Era un maldito pervertido asqueroso.

-¡Es un pervertido!

-Quizás...-relame sus labios luego de responder -. Sin embargo, digas lo que digas no pretendo devolverte nada a menos que me des una respuesta.

-¡Mi respuesta es no!

Mina decide bajarse del coche y lanzar la puerta al final para luego salir corriendo mientras que Paolo la observa por el retrovisor.

El CEO saca un cigarrillo para encenderlo, le da una calada y expulsa el humo de inmediato mientras que la ve alejarse por el retrovisor.

-Esa chica sí que me sorprende.

[...]

Al llegar a casa, Mina se encuentra con sus padres en la sala y la joven se detiene en seguida, esa mañana no los había visto antes de marcharse a la universidad.

-Esta mañana te has ido muy temprano -dice su madre mientras que la observa.

-Si, Claudia y yo teníamos algo de prisa.

-No esperaron a que yo las llevara -fue el padre de Mina quien hablo.

-No importa, hemos llegado bien.

La madre de la castaña se le queda mirando a su hija con un poco de recelo mientras que ella trata de mantenerse normal ante las preguntas de sus padres.

-¿Todo esta bien? Pareces un poco pálida, ¿no se abran quedado despiertas hasta tarde ustedes dos?

-No, no es as madre -la mujer se cruza de brazos.

-No me agrada mucho tu amiga, no me parece una buena muchacha.

-¡Mamá! Por favor, deja a mi amiga tranquila.

La joven hace amago de subir las escaleras sabiendo que su madre la estaba observando. Siempre era la misma historia con su madre y su amiga, a ella no le agradaba porque decía que era una mala influencia.

Aunque razón tenia, Claudia siempre la incitaba a hacer cosas que jamás hacía, como por ejemplo escaparse de noche e ir a club donde había tenido sexo oral con un completo extraño. Aunque eso no era culpa de su amiga, ¿o sí?

Se pregunta mientras sube las escaleras.

Al llegar a su habitación se encierra en la misma, después de dejar su bolso en el suelo se tumba en la cama y lo primero que piensa es en ese hombre.

-¿Paolo? -frunce el ceño.

Nunca se imaginó que podía llamar la atención de un hombre como él, era tan atractivo, pero tan grande. Se pregunto qué edad podía tener, quizás era un pervertido que le gustaban las chicas jóvenes como ella.

-Pero es un maldito, como se le ocurre pensar que soy una puta barata -suspira -. Pero tiene mi documento de identidad, ¿Qué diablos voy hacer para recuperarla? -muerde sus labios en gesto de preocupación.

En eso se levanta rápidamente ya que recuerda algo importante, al mirar el calendario pegado en la pared ve que dentro de tres días tenia que ir con sus padres a donar sangre.

-¡Oh, mierda! Como pude olvidar eso, ¡no puede ser! -coloca las manos en su rostro.

En ese lugar le iban a pedir su carnet de identidad, ¿Qué diablos le iba a decir a sus padres? Siempre hacían aquel evento juntos, no era algo de lo que pudiera escaparse, así como así.

-Hola -Mina pega un respingo al escuchar la voz de su amiga, la joven gira el rostro y ve a Claudia entrar por la ventana.

-Mierda, ¿Qué diablos haces? ¿acaso no hay puertas en esta casa?

-Ya sabes como se pone tu madre cuando me ve, no quiero causarle ulceras -cuando la joven entra va directo a la cama -. ¿Qué pasa? Te has desaparecido a la hora de salida, pensé que regresábamos juntas.

-Tuve que hacer otras cosas antes.

Mina sigue mirando el calendario, deseaba contarle todo a su amiga, pero no estaba muy segura de como iba a reaccionar Claudia, era muy impulsiva y era capas de buscar a ese sujeto solo por el juego.

No, no podía decirle que ese tal Paolo le había masturbado el coño.

-¿Qué sucede? Estas actuando muy extraño este día.

-No es nada, solo estoy cansada.

-Mina, ¿A dónde has ido anoche? ¿con quien has regresado a casa?

-No lo sé, no puedo recordarlo -miente.

-Es imposible que no lo recuerdes, cuando he llegado parecías muy cuerda.

La castaña muerde sus labios, necesitaba inventarse algo bueno para que su amiga dejara de preguntar sobre esa noche que deseaba olvidar.

-Claudia, ¿Por qué demonios me has dado de beber aquella cosa? ¡estás loca! ¡me drogaste! -su amiga sonríe con malicia desde la cama.

-Relájate quieres, no te drogue, solo que en ti reacciono de mala manera, eso fue todo.

-Sabes que en pocos días tengo que donar sangre con mis padres, ¿Qué pasa si algo no va bien?

-Todo ira bien, no tienes que preocuparte, debes tomar mucha agua estos días y estarás libre de cualquier cosa.

Mina niega mientras que la ve sonreír y jugar con su cabello, su amiga era incorregible, solo esperaba que tuviera razón.

-No pienso volver a ese lugar, y mucho menos a beber nada más contigo.

-No seas aburrida, luego de que dones sangre quiero que vayamos a una fiesta a la cual fui invitada. Estará muy buena, Mina -le dice con entusiasmo.

-¡Olvídalo! No pienso escaparme de nuevo para volver a meterme en problemas.

-¿Problemas? -la morena frunce el ceño -. ¿Qué problemas?

Ella se tensa y rápido lleva la mirada hacia otro lado, lame sus labios y en esos momentos esos flashbacks llegaron a sus pensamientos que la pusieron nerviosa, su cuerpo vibro y su corazón palpito como nunca en su vida.

Rememora esos momentos con Paolo y solo consigue morder sus labios.

-¿Mina? -ella mira a su amiga y esta abre los ojos -. ¿Por qué te has puesto colorada?

-No es nada...-Claudia frunce el ceño luego de escucharla -. Lo siento, pero no voy a acompañarte a ninguna parte, eso es muy peligroso y yo no quiero problemas con mis padres.

-Ya eres mayor de edad, Mina. Es más ya puedes vivir sola si quieres.

-Estoy estudiando todavía, no quiero vivir sola Claudia.

-Deberías de pensar en abandonar el nido, ya va siendo hora de que te independices y dejes esas costumbres absurdas que tienes con tus padres.

Mina mira a su amiga con asombro.

-No me mires de esa manera, es la verdad, ir a donar sangre juntos, ir al cine, al parque juntos. Todo lo hacen juntos, hasta tu padre te lleva a la universidad, te tienen controlada amiga.

-Eso no es cierto.

-¿No lo es? -se cruza de brazos -. Un día de estos te llevaran y te internaran en un convento, Mina.

-Mis padres no son como piensas.

-¡Te controlan!

-El hecho de que tu vivas sola no quiere decir que yo también debo hacerlo.

La joven morena niega al mismo tiempo que baja de la cama para encaminarse hacia donde esta ella. la sujeta por lo hombros y la mira fijamente.

-Ya no eres una niña, tienes que aprender a vivir sin tus padres. ¿o es que pretendes vivir para siempre con ellos y su régimen? Si no te has dado cuenta no te dejan salir a ninguna parte.

-Solo me están protegiendo.

-¿Protegiendo tu virginidad? No te extrañes que intenten buscarte un esposo ellos mismo.

Claudia camina hacia la ventana con su bolso en las manos.

-La fiesta será pronto, solo piénsalo. No pasa nada porque disfrutes un poco de la vida, si no quieres beber nada, no lo hagas, pero al menos sal y diviértete un poco.

-Te dije que no iré.

-Si cambias de parecer, me avisas.

Mina ve como su amiga abandona su cuarto y es cuando ella suelta el aliento, sin embargo, se queda pensando en las palabras de Claudia. Aunque si vida era rutinaria no quería decir que fuese aburrida.

-¿O sí?

Rememora esa pequeña aventura que tuvo frente a la universidad y le produce una especie de emoción en su interior que no había experimentado nunca. Posa sus manos en su vientre y recuerda la propuesta de Paolo.

Si aceptaba esa aventura, seria su primera vez, le entregaría su virginidad a un extraño,

inconscientemente muerde sus labios, puesto que le resultaba interesante. Luego reacciona y bate esos pensamientos lujuriosos de su cabeza.

-Mierda, ¿Qué diablos estoy pensando?

Era una estupidez tan solo pensarlo, era un extraño, como se le ocurría la idea de tener sexo con él. Niega y vuelve la vista hacia el calendario para mirar la fecha, un sustico repentino invade su pecho.

Le preocupaba ese documento, no era posible que consiguiera un nuevo en tan poco tiempo.

                         

COPYRIGHT(©) 2022