Género Ranking
Instalar APP HOT
La Secretaria Comprada: El Precio de la Venganza
img img La Secretaria Comprada: El Precio de la Venganza img Capítulo 4 La Jaula de Cristal
4 Capítulo
Capítulo 6 Asistente o Mascota img
Capítulo 7 El Fantasma del Pasado img
Capítulo 8 Insomnio img
Capítulo 9 La Exhibición img
Capítulo 10 Celos Primitivos img
Capítulo 11 En la Boca del Lobo img
Capítulo 12 La Jaula de Cristal img
Capítulo 13 El Sabotaje img
Capítulo 14 La Prueba de Lealtad img
Capítulo 15 Un Regalo Envenenado img
Capítulo 16 La Cena con la Prometida img
Capítulo 17 La Mancha en el Zapato img
Capítulo 18 Nadie Toca Mis Cosas img
Capítulo 19 Fiebre img
Capítulo 20 El Cuidador img
Capítulo 21 El Exilio Dorado img
Capítulo 22 Solo una Cama img
Capítulo 23 La Tregua img
Capítulo 24 Pesadillas Compartidas img
Capítulo 25 Aguas Profundas img
Capítulo 26 El Roce Prohibido img
Capítulo 27 El Regreso a la Realidad img
Capítulo 28 La Sangre y el Barro img
Capítulo 29 La Confrontación img
Capítulo 30 La Verdad a Medias img
Capítulo 31 El Cumpleaños Olvidado img
Capítulo 32 El Regalo Oculto img
Capítulo 33 La Gran Revelación (Parte 1) img
Capítulo 34 La Verdad Desnuda img
Capítulo 35 El Enfrentamiento del Pasado img
Capítulo 36 La Verdadera Historia img
Capítulo 37 La Culpa del Lobo img
Capítulo 38 El Cambio de Dinámica img
Capítulo 39 La Seducción Inversa img
Capítulo 40 La Primera Noche img
Capítulo 41 La Felicidad Frágil img
Capítulo 42 El Enemigo en las Sombras img
Capítulo 43 La Trampa img
Capítulo 44 El Veneno de la Duda img
Capítulo 45 La Pelea Final img
Capítulo 46 El Frío de la Libertad img
Capítulo 47 El Vacío img
Capítulo 48 El Refugio de las Cenizas img
Capítulo 49 La Prueba de Inocencia img
Capítulo 50 El Arrepentimiento del Lobo img
Capítulo 51 El Latido en las Cenizas img
Capítulo 52 La Vida Sin Él img
Capítulo 53 El Descubrimiento img
Capítulo 54 La Súplica y la Negativa img
Capítulo 55 La Armadura de Lana img
Capítulo 56 El Peligro Acecha img
Capítulo 57 El Sacrificio de la Reina img
Capítulo 58 Instinto Asesino img
Capítulo 59 El Fuego y el Acero img
Capítulo 60 El Precio del Acero img
Capítulo 61 Vas a ser papá img
Capítulo 62 El Peso del Cuidado img
Capítulo 63 El Último Contrato img
img
  /  1
img

Capítulo 4 La Jaula de Cristal

El trayecto desde la Torre Volkov hasta la residencia privada de Dante fue un borrón de luces de neón y silencio opresivo.

El chófer, una mole de hombre con cuello de toro y ojos inexpresivos que se presentó simplemente como "Boris", no dijo una sola palabra. Condujo el sedán negro a través del tráfico de la ciudad como si fuera un tanque, separando a Valeria del mundo exterior mediante cristales tintados a prueba de balas.

Valeria apoyó la frente contra el vidrio frío. Vio pasar su restaurante favorito, la boutique donde compraba sus zapatos, el parque donde solía correr por las mañanas. Todo parecía estar a años luz de distancia, como si estuviera viendo una película de una vida que ya no le pertenecía.

-Hemos llegado, señorita -anunció Boris, deteniendo el coche frente a un edificio residencial ultra exclusivo en la zona más alta de la ciudad.

No hubo portero que la saludara con una sonrisa, como en la mansión de su padre. Boris la escoltó hasta un ascensor privado que requería un escáner de retina para abrirse.

-El señor Volkov tiene acceso exclusivo al ático -dijo el hombre, tecleando un código de seguridad-. Nadie sube sin su permiso. Nadie baja sin su permiso.

El mensaje era claro: Estás prisionera.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron directamente en el apartamento, Valeria contuvo el aliento. Si la oficina de Dante era intimidante, su casa era un mausoleo de hielo y soledad.

El lugar era inmenso. Techos de doble altura, paredes de hormigón pulido y ventanales de suelo a techo que mostraban la ciudad entera brillando a sus pies como un mar de joyas. Pero no había calidez. No había fotos familiares, ni alfombras persas, ni el desorden acogedor de un hogar vivido. Todo era gris, negro y blanco. Muebles de diseño italiano tan afilados que parecían capaces de cortar si te sentabas mal.

-Bienvenida, señorita De la Vega.

Valeria dio un salto. Una mujer mayor, vestida con un uniforme negro impecable y el cabello gris recogido en un moño tirante, había aparecido de la nada.

-Soy Greta, la ama de llaves -dijo la mujer con un tono que no admitía réplicas ni simpatías-. El señor Volkov me informó de su llegada. Sus cosas ya han sido... procesadas.

-¿Procesadas? -repitió Valeria, sintiendo un nudo en el estómago-. ¿Dónde está mi equipaje? Mi padre debió enviar mis maletas...

-Sígame -dijo Greta, dándose la vuelta sin esperar respuesta.

Valeria la siguió a través de un pasillo largo y oscuro, decorado únicamente con obras de arte abstracto que parecían manchas de violencia sobre lienzos blancos.

-Esta será su habitación -anunció Greta, abriendo una puerta al final del pasillo.

Valeria entró, esperando encontrar una habitación de invitados estándar. Lo que encontró fue una habitación que parecía una celda de lujo.

Era espaciosa, sí, con una cama king size de sábanas grises y muebles minimalistas. Pero no había televisión. No había estanterías. Solo una cama, una mesita de noche vacía y un enorme vestidor con las puertas abiertas.

Valeria corrió hacia el armario, buscando algo familiar. Buscando sus suéteres de cachemira, sus jeans cómodos, sus vestidos de flores.

Estaba vacío de recuerdos.

En su lugar, colgadas en filas perfectas y ordenadas por color, había prendas que ella jamás habría elegido. Vestidos de seda ceñidos al cuerpo en colores oscuros: burdeos, negro, azul noche. Faldas de tubo con aberturas peligrosas. Tacones de aguja que parecían armas. Lencería de encaje fino expuesta en cajones de cristal como si fuera mercancía en una tienda.

-¿Dónde está mi ropa? -preguntó Valeria, girándose hacia Greta con la voz temblorosa por la ira-. Mis libros. Mi joyero. Las fotos de mi madre.

Greta mantuvo las manos cruzadas delante de su delantal, imperturbable.

-El señor Volkov dio instrucciones precisas. Todo lo que provenía de su vida anterior ha sido donado o desechado. Él insistió en que "la nueva Valeria" no necesita lastres del pasado.

-¡No tiene derecho! -gritó Valeria, sintiendo que las lágrimas quemaban sus ojos-. ¡Son mis cosas! ¡Son mis recuerdos!

-Tiene todo el derecho, señorita -respondió Greta con frialdad-. Firmó el contrato. Ahora, le sugiero que se duche y se cambie. El señor Volkov llegará en una hora para cenar. Y le gusta la puntualidad.

La ama de llaves salió y cerró la puerta con un clic suave pero definitivo.

Valeria se quedó sola en el silencio de esa habitación extraña. Corrió hacia la ventana, buscando una salida, pero estaba sellada. Estaba en un piso cincuenta. La única salida era el ascensor codificado o la caída libre.

Se dejó caer en la cama, que olía a detergente caro y a nada más. Agarró uno de los vestidos que colgaban en el armario. Era un vestido de terciopelo negro, hermoso pero cruel, diseñado para exhibirla.

Dante no solo la había comprado. La estaba borrando. Estaba desmantelando a Valeria de la Vega pieza por pieza para reconstruirla a su imagen y semejanza.

Se miró las manos. Aún llevaba su traje blanco, ahora arrugado y sucio por el viaje.

-¿Quieres una muñeca, Dante? -susurró a la habitación vacía, secándose las lágrimas con rabia-. Bien. Seré la muñeca más cara que has tenido. Pero ten cuidado, porque las muñecas de porcelana, cuando se rompen, cortan.

Se levantó y caminó hacia el baño de mármol.

La guerra había comenzado. Y ella estaba atrapada en el territorio enemigo.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022