¿¡Me estaba siendo infiel!? No, era imposible, me negaba a aceptar este hecho. Matthew, jamás me haría algo así, no después de todo lo que habíamos pasado juntos y de lo que había hecho por él. Le di todo de mí, incluso me había revelado antes mis padres por casarse con él.
Ellos estuvieron reacio a aceptar mi relación con Matthew por nuestras diferencias sociales, además de que tambien habían arreglado un matrimonio para mí, pero jamás, jamás, lo apcete. No estaba dispuesta a casarme con alguien solo por un trato comercial que beneficiara a nuestra familia. Sabia que papá queria asegurarse de que los negocios quedaran en buenas manos de un yerno honorable que pudiera ayudarme con todo el peso de trabajó porque no confiaba en que una mujer podría lidiar con todo.
Sin embargo, antes de mis padres firmaran un acuerdo en que me comprometía ante mi voluntad a casarme, con un tipo al cual no conocía y no sabía nada de él, sufrieron un accidente automovilístico que les quito la vida. Fue entonces que un mes después yo y Matthew nos casamos, aunque no fue una boda de ensueño aun así me sentía muy feliz de haberme casado con el hombre que amaba, sabiendo aun que mis padres jamás habrían aceptado tal unión si hubieran estado vivos.
Y ahora mientras miraba ese asqueroso objeto en mi mano, mi corazón sangraba, tenia mucho miedo que Matthew realmente me estuviera engañando.
Pero de nuevo necesitaba darme una respuesta clara y definitiva, no podía estar sacando conclusiones. Una vez que controlé mis emociones, apreté los puños y me dije a mí misma que no debía hacerme ideas. Después de respirar profundamente, me lavé y tomé uno de los autos del garaje y conduje hasta el edificio de la empresa.
Era la primera vez que venía a Atlantis Corporation después de casi tres años. Si, no había venido aquí porque jamás vi la necesidad de venir.
Cuando entré al edificio, fruncí el ceño al ver a la joven y atractiva recepcionista. Su rostro me era desconocido y me pregunte que había pasado con la antigua recepcionista, Matthew nunca me ha dicha nada sobre esto. ¿Desde cuando había cambiado de personal? ¿Y porque no se me había informado de esto?
-Buenos días, ¿en qué puedo ayudarla?
-Quiero ver a Matthew Campoy -fui directo al grano, ella me miró rápidamente.
-Lo siento, señora. El señor Campoy no está. Salió con su esposa -dijo con una sonrisa.
Mi cabeza zumbó cuando escuché eso. Aunque me había preparado mentalmente para ello, su respuesta todavía me sorprendió. Apreté con más fuerza mi bolso, pero mi voz se volvió algo aguda a pesar de mis esfuerzos por controlar mis emociones.
-¿Qué dijiste? ¿Estás segura?
Ella me miró perpleja. -Bueno, sí. Usted preguntó por el Sr. Matthew Campoy, Ceo de Atlantis Corporation, ¿verdad? Se fue temprano esta mañana con su esposa.
Su certeza envió escalofríos por mi espalda. Me sentí tentada a preguntar quién era la esposa de Matthew. Si otra mujer era su esposa, ¿quién diablos era yo?
Sin embargo, me contuve y apreté los dientes. Luego di media vuelta y salí. Quería irme con dignidad y esperaba que la recepcionista se hubiera equivocado.
Matthew había dicho que tenía una reunión importante.
Una vez que había llegado frente a mi auto, llamé a Carlos era uno de los ejecutivos de alto rango de Atlantis Corporation, por lo que sabría si había una reunión. Me temblaban las manos, pero me calmé.
-Hola Carlos, ¿Matthew terminó su reunión? -dije casualmente, controlando mis emociones.
-¿Reunión? Hoy no hay reunión, señora Campoy. El señor está fuera -dijo un poco desconcertado.
El celular se resbalo de mis manos rompiéndose en mil pedazos en la vereda de la carretera, mis piernas flaquerón y alcance a apoyarme en el auto, con mis manos temblorosa busque las llaves en mi bolsa e ingrese al coche con mi corazón martillando en mi pecho como si hubiera corrido un maratón.
No lo pude contener más, las lágrimas fluyeron de mis ojos como una cascada.
Era como si toda mi energía se hubiera disipado, dejándome exhausta. Todo parecía derrumbarse frente mis ojos y no podía hacer absolutamente nada para controlarlo.
Desfiló descaradamente por el edificio con otra mujer, haciendo que todos creyeran que la otra mujer era su esposa. Esa mujer podía entrar y salir libremente, ingresar a la empresa que mis abuelos y padres habían construido con todos sus esfuerzos durante toda su vida. Disfrutar de privilegios que deberían haber sido míos.
Reí como una loca, mientras las lágrimas rodaban por mis mejillas.
No podía creer lo idiota que había sido, las palabras de ayer de mi mejor amiga vinieron a mi mente y esta vez me golpearon aun mas fuertes. No pude evitar repróchame a mi misma por lo que estaba pasando, ¿por qué diablos he sido tan tonta? ¿Cómo no me di cuenta antes? Estaba tan enredada en su dulce red de mentiras que jamás dude de él.
Golpe el volante del coche, sacando todo mi frustración e ira, antes de arrancar y conducir a casa. Solo quería ir y sacarlo donde estuviera y gritarle ¿Por qué coño se atrevió a hacerme esto a mí? ¿Acaso no fue suficiente todo lo que di? Mi juventud, mi vida, ¿no era suficiente para él? Pero ¿Había siquiera necesidad de preguntar? Incluso si lo hiciera, simplemente me mentiría una y otra vez. Ya no sabía cómo confiar en nada de lo que diría.
No.
No.
No.
Esto no se podía quedar así, descubriré quién era realmente esa "Sra. Campoy".