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Yo estaba sangrando, él celebró a su amante
img img Yo estaba sangrando, él celebró a su amante img Capítulo 4 Había desaparecido
4 Capítulo
Capítulo 7 La gente cambia img
Capítulo 8 Búscala img
Capítulo 9 Llévame lejos de aquí img
Capítulo 10 Estamos a mano img
Capítulo 11 A la Zona Gris img
Capítulo 12 ¿Soy tan barata a tus ojos img
Capítulo 13 Actúa como la Luna que estabas destinada a ser img
Capítulo 14 ¿Me quedo con el puesto img
Capítulo 15 ¿De verdad piensas eso img
Capítulo 16 No soy tu mascota img
Capítulo 17 No pertenecerás a nadie más img
Capítulo 18 Esta sería la última vez img
Capítulo 19 Un regalo que nunca olvidará img
Capítulo 20 El banquete de cumpleaños img
Capítulo 21 Voy a ver a Victor img
Capítulo 22 ¿Y si decido no hacerlo img
Capítulo 23 Nunca se alejaría de mí img
Capítulo 24 Te ganaste el título de Luna img
Capítulo 25 Llévate tu piedra inútil img
Capítulo 26 Quédate conmigo img
Capítulo 27 Ya no eres parte de esta familia img
Capítulo 28 Olor a asco img
Capítulo 29 ¿Qué te pasa img
Capítulo 30 Selena, mantente despierta img
Capítulo 31 Ese idiota no te merece img
Capítulo 32 La subasta img
Capítulo 33 Volverás conmigo img
Capítulo 34 Pánico img
Capítulo 35 Un regalo para la próxima Luna img
Capítulo 36 Acabas de destruir lo último que teníamos img
Capítulo 37 Kael finalmente me mató con sus propias manos img
Capítulo 38 El rechazo img
Capítulo 39 Me das asco img
Capítulo 40 Solo quedaban menos de tres meses img
Capítulo 41 Lágrimas de la Diosa de la Luna img
Capítulo 42 La decepción de Aria img
Capítulo 43 No debería estar aquí img
Capítulo 44 Seguirá siendo mi Luna img
Capítulo 45 Aria fue quien me salvó img
Capítulo 46 Ya no puedo más img
Capítulo 47 Ya basta img
Capítulo 48 No tientes a la suerte img
Capítulo 49 Comenzó el juicio img
Capítulo 50 Adelante, Kael img
Capítulo 51 Te decepcioné img
Capítulo 52 La barrera psíquica img
Capítulo 53 La Jaula de la Muerte img
Capítulo 54 La muerte img
Capítulo 55 Arrodíllate img
Capítulo 56 No ganarás img
Capítulo 57 Alcanzarlo y la carrera terminaría img
Capítulo 58 Perdiste img
Capítulo 59 Diosa de la Noche img
Capítulo 60 Te encontré img
Capítulo 61 Ya estoy harta de esto img
Capítulo 62 Victor se está apagando img
Capítulo 63 Deténganla img
Capítulo 64 Deja que ella se encargue img
Capítulo 65 ¿Qué es esto img
Capítulo 66 Víctor tose sangre img
Capítulo 67 Nunca perteneciste aquí img
Capítulo 68 ¿De verdad crees que una puerta cerrada puede detenerme img
Capítulo 69 Tómala viva img
Capítulo 70 Que se rompa mi vínculo con Kael Brooks img
Capítulo 71 Un nuevo comienzo img
Capítulo 72 No dejaré que te escapes img
Capítulo 73 Tengo que irme img
Capítulo 74 No me iré a ninguna parte img
Capítulo 75 ¿Qué le pasó realmente a su loba img
Capítulo 76 Beso de Violeta img
Capítulo 77 Una trampa img
Capítulo 78 Siento llegar tarde img
Capítulo 79 No es como si pudiera tratarla img
Capítulo 80 Ella permanece bajo mi control img
Capítulo 81 Estaba destinada a decepcionarlo img
Capítulo 82 Necesitaba recuperarme img
Capítulo 83 Quiero hablar img
Capítulo 84 El esquema de seguridad de la familia Brooks img
Capítulo 85 Alguien que nunca esperé img
Capítulo 86 No me decepciones img
Capítulo 87 No tenemos mucho tiempo img
Capítulo 88 La nueva guardia img
Capítulo 89 El lobezno img
Capítulo 90 Kael no lo permitirá img
Capítulo 91 Te ayudaré img
Capítulo 92 Jugada inteligente img
Capítulo 93 Perrito faldero obediente img
Capítulo 94 Aria era como un ángel img
Capítulo 95 ¿Por qué no te buscas una nueva pareja img
Capítulo 96 ¿Por qué Kael no pudo dejar vivir a ese cachorro img
Capítulo 97 Confrontación img
Capítulo 98 No te atrevas a tocar a mi madre img
Capítulo 99 Te llamó un guardia útil img
Capítulo 100 Kael tiene al cachorro img
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Capítulo 4 Había desaparecido

Punto de vista de Selena:

Violentas ráfagas azotaban la terraza de la azotea, y mi falda se agitaba entre mis piernas.

Me aferré al maltrecho bolso de lona negro, apretándolo contra mi pecho. Solo llevaba un puñado de ropa.

Era todo lo que quedaba de mis tres años con Kael.

Desde lejos, el estruendo de un helicóptero se acercaba y sacudía el aire a mi alrededor.

A través de la oscuridad, un cegador haz de luz cruzó el cielo nocturno. Sobre la mansión, un enorme helicóptero negro se cernía, imponiendo su presencia amenazante y provocando el caos en tierra.

Una cabeza de lobo rojo sangre, audaz e inconfundible, estaba marcada en su costado. Era la marca de Damon.

Las sirenas aullaron en toda la mansión de inmediato.

"¡Identifíquense!".

"¡Estamos bajo ataque! ¡Defiendan la mansión!".

Los guardias salieron en estampida, tropezando unos con otros en medio de la confusión, pero ya era demasiado tarde.

Desde arriba, una escalera de cuerda cayó justo delante de mí.

Sin pensarlo dos veces, me aseguré el bolso contra el pecho y alcancé la escalera.

"Espera... ¿no es la Luna?", gritó uno de los guardias desde abajo, con la voz quebrada por el miedo. "¡La Luna se escapa! ¡Deténganla!".

"¡Empiecen a disparar! ¡Bajen esa escalera!".

"¡Es un helicóptero de los Rogues! ¡No dejen que se lleven a la Luna!".

La escalera se sacudió hacia arriba de inmediato, levantándome del suelo.

Debajo de mí, la mansión se hacía cada vez más pequeña. Las paredes que me habían mantenido cautiva durante tres largos años se desvanecieron en la distancia.

Desde la ventanilla del helicóptero, eché un último vistazo al lugar que me había mantenido atrapada.

Aquí terminó todo, Kael.

Lo que tuvimos, por tonto y silencioso que fuera, también terminó aquí.

Sin pensarlo más, me di la vuelta y me negué a mirar atrás.

Al frente, Damon manejaba los controles desde el asiento del piloto. Intercambiamos una mirada rápida. Él permaneció en silencio y simplemente me lanzó una gruesa manta de lana.

"Si te estás congelando, úsala", dijo. "No quiero que nadie se muera en mi helicóptero. Eso es un presagio de mala suerte".

Me envolví en la manta y la sostuve con fuerza. El leve rastro de tabaco se aferraba a la tela y, por primera vez en mucho tiempo, me sentí segura.

Las lágrimas finalmente cayeron. No eran de pena, sino porque por fin era libre.

***

Punto de vista de Kael:

Dentro de la habitación del hospital, todo parecía inmóvil.

Aria yacía inconsciente.

Según el médico, había entrado en estado de shock y necesitaba reposo absoluto.

Sentado a su lado, observaba sus pálidos rasgos, incapaz de calmar la tensión que se acumulaba en mi interior.

Esa sensación me había estado carcomiendo durante las últimas dos horas. La inquietud se agitaba en mi interior. Mi lobo se paseaba salvajemente por mi mente. Sus gruñidos bajos resonaban como si algo que me pertenecía estuviera siendo arrancado.

"¿Qué te pasa, Kael?". Aria tampoco descansaba en paz. Sus dedos se apretaron alrededor de mi manga como si no quisiera soltarme.

Con cuidado, me solté de su agarre y la arropé. "No es nada. Descansa un poco. Volveré a la oficina".

Sin más, salí de la habitación.

En lugar de ir a donde dije que iría, me subí al auto y conduje temerariamente. La velocidad subió rápido, llevando la aguja del velocímetro al rojo.

Algo me arrastraba de vuelta a casa.

Necesitaba ver qué hacía Selena. En mi mente, probablemente seguía haciendo de las suyas, negándose a calmarse.

Antes de irme, cerré la puerta con llave y la reforcé con un sello Alfa. Debería haber estado encerrada en su habitación, deshaciéndose en lágrimas.

Si solo se rendía y se disculpaba con Aria, tal vez podría dejar pasar esto.

No podía ignorar tan fácilmente tres años juntos.

En cuanto llegué a la puerta de la mansión, me quedé paralizado.

La puerta principal estaba abierta de par en par. Los guardias estaban esparcidos por el suelo, con el rostro demacrado y conmocionado.

"¡Alfa!". El capitán corrió hacia mí en cuanto me vio, apenas firme sobre sus pies, con el rostro completamente pálido. "Acaba de venir un helicóptero de los Rogues...".

"¿Qué?", corté con el ceño fruncido, pero antes de que pudiera continuar, una pesada sensación de pavor se apoderó de mí.

Irrumpí en la mansión sin reducir la velocidad.

"¿Selena?", grité en el silencio.

Nadie respondió.

Una inquietante quietud llenó la casa, que solo rompía el viento que rozaba las cortinas.

El suave y familiar olor de Selena se desvanecía con rapidez. En su lugar, persistía el rastro inconfundible de otro Alfa.

¡Era Damon!

Se me nubló la vista y mi lobo salió a la superficie antes de que pudiera contenerlo.

"Damon...", siseé entre dientes apretados.

¿Qué relación tenía Selena con ese loco?

Subí las escaleras de dos en dos y abrí la puerta del dormitorio principal de una patada.

La ropa y las joyas que le había regalado permanecían intactas, pero había desaparecido un bolso de lona negro.

Sin perder un segundo, volví a bajar las escaleras y clavé mis ojos en el enorme retrato de boda.

La foto estaba destrozada. Un corte irregular la dividía, separándonos.

Debajo, descansando en el mueble, estaba el anillo de diamantes de la Luna que una vez le puse en el dedo. Ahora yacía abandonado, manchado de suciedad.

Mi mirada se desvió a su lado, buscando el acta de Rechazo que había destruido antes, pero ya no estaba.

No quedaba nada más que una sola nota.

En ella, una palabra había sido garabateada, desigual y desesperada, como si hubiera usado la última de sus fuerzas para escribirla. "Adiós".

Intenté llegar hasta ella a través del vínculo mental, pero fracasé.

"Eso no puede ser...", susurré para mis adentros. "¡No tiene sentido! Ni siquiera tiene un lobo. ¿Por qué me dejaría?".

Un pensamiento siguió a otro. Tal vez estaba haciendo una rabieta, o tal vez lo hacía para llamar mi atención.

Impulsado por el pánico, corrí hacia el jardín.

Bajo la luz, vi una mancha de sangre oscura sobre la tierra.

En ese momento, sentí que todo bajo mis pies se derrumbaba.

Con manos temblorosas, saqué mi celular y marqué el número de Selena. Pero el número ya no estaba en servicio.

Había desaparecido.

Ella se había ido, llevándose lo poco que le pertenecía, para seguir a otro Alfa y desaparecer de mi vida sin dejar rastro.

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