- Seren -
Nora Ellsen llegó con libreta física en lugar de tablet y la energía tranquila de alguien que lleva años haciendo esto y ya no necesita impresionar a nadie.
Se sentó frente a mí en la sala pequeña del Stael. Abrió la libreta. Me miró tres segundos antes de decir nada. No evaluaba la respuesta. Evaluaba al que iba a responder.
Periodista de verdad, entonces. De las que no abundan.
Me acomodé en la silla y sonreí.
Las primeras preguntas fueron las de siempre. La adaptación a Valdren, bien, mejor de lo esperado, el frío de septiembre como único punto negativo que hizo que Nora levantara una comisura sin llegar a sonreír del todo.
Las expectativas de la temporada, optimismo medido, énfasis en el colectivo. Los compañeros del Stael, elogios específicos con nombres y detalles técnicos que demostraban que había hecho la tarea antes de llegar.
Nora tomaba notas y me miraba con esa atención doble que tienen los buenos periodistas. Escuchaba lo que decía y escuchaba lo que no decía.
En algún momento le pregunté si quería más café. Dijo que no con un gesto breve sin levantar la vista de la libreta.
-¿Echas de menos Orveth? -preguntó sin que viniera especialmente a cuento.
-Orveth siempre va a ser de donde soy -dije.
-Eso no responde la pregunta.
Pausa breve.
-No -dije-. No echo de menos Orveth.
Nora tomó nota. No preguntó por qué. La decisión correcta, preguntar por qué habría cerrado la conversación. No preguntar la dejó abierta y a mí con la sensación incómoda de haber dicho más de lo que planeaba con cinco palabras.
Tomé nota de que Nora Ellsen era el tipo de periodista con la que hay que tener cuidado. No porque haga preguntas agresivas, sino porque hace las preguntas que no esperas y luego guarda silencio y te deja llenar el espacio a ti solo.
Y yo llevo diez años siendo muy bueno no llenando espacios que no me convienen. Con ella había llenado uno sin querer.
Eso no me gustó.
Luego llegaron las preguntas sobre el partido.
-La falta en el minuto veintitrés -dijo.
-Táctica -dije.
-Fue sobre Matteo Vrel.
-El contragolpe era peligroso. Necesitaba pararlo.
-¿Llegaste tarde a propósito?
-Llegué cuando llegué.
La comisura de Nora se movió ligeramente. No era una sonrisa, era el gesto de quien reconoce una respuesta elegante y lo registra.
-¿Y él qué dijo?
Pausa. Breve. Controlada.
-Que ya lo sabía -dije.
Nora levantó la vista de la libreta.
-¿Solo eso?
-Solo eso.
Me miró con ese segundo extra de siempre, el que usaba para leer lo que no decía.
-¿Cómo es de cerca? -preguntó.
-Directo. Sin adornos. El tipo de jugador que dice exactamente lo que quiere decir y nada más.
-¿Lo conocías antes del partido?
-Lo conocía de la prensa. De los vídeos. En la cancha fue la primera vez.
-¿Y fuera de la cancha?
-Todavía no.
Nora tomó nota. Algo en la forma en que escribió ese todavía, rápido, sin pausa, me dijo que lo había anotado exactamente como lo había dicho, con el todavía intacto.
-¿Cómo describirías vuestra relación en este momento? -preguntó.
-Somos rivales -dije-. Es lo que somos por ahora.
Por ahora. Otra vez. Nora lo anotó también.
Al salir, ya con la bolsa al hombro, se detuvo en la puerta sin volverse del todo.
-Por cierto - el hasta ahora de la rueda de prensa. ¿Lo pensó antes de decirlo o salió solo?
Sonreí - la sonrisa más pequeña, más honesta.
-Salió solo -dije.
-Eso pensaba -dijo.
Y salió.
Me quedé solo en la sala.
Por ahora. Hasta ahora. Dos entrevistas. Dos veces que algo se escapó antes de que pudiera decidir si enviarlo.
Nora Ellsen iba a ser un problema. No ahora, pero en algún momento futuro que todavía no podía precisar.
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- Matteo -
Esa noche encontré el vídeo de la rueda de prensa completa. No el clip de treinta segundos. La rueda de prensa entera - cuarenta minutos, todas las preguntas y todas las respuestas.
Lo que los clips no mostraban era lo que pasó antes del hasta ahora. La pausa de menos de un segundo. Los ojos de Seren yendo directamente a la cámara. La sonrisa que apareció justo antes de la palabra, no la de prensa, algo más pequeño y más real, el tipo de gesto que se escapa antes de que puedas decidir si enviarlo.
No fue un accidente. Lo eligió.
Lo eligió con la naturalidad de alguien que lleva toda su vida diciendo exactamente las cosas correctas en el momento exacto y que sabe el efecto que van a tener antes de que ocurran.
Lo vi tres veces.
Llevas días buscando excusas para mirarlo, dijo la voz.
-Análisis táctico -dije.
Tres veces el mismo clip de cuarenta segundos no es análisis táctico.
No respondí porque no tenía una respuesta útil.
Cerré el ordenador. Me levanté. Fui a la cocina. Bebí agua de pie frente al fregadero mirando la pared de enfrente durante un tiempo que preferí no medir. La pared no tenía nada interesante que ofrecer.
Volví al sofá. El apartamento tenía el silencio de siempre, el de los lugares que no han sido elegidos sino ocupados. El sofá donde lo pusieron. Las paredes sin nada. La cocina con lo necesario y nada más.
Lo noté más que otras noches.
El teléfono vibró.
Un correo oficial con el escudo de la Federación de Fútbol de Valdren. Convocatoria selección nacional - Torneo Continental - Lista provisional de veintitrés jugadores.
La recorrí con la eficiencia de siempre. Porteros. Defensas, Darius en el primer puesto, como correspondía. Mediocampistas. Delanteros. Mi nombre. Dos más. Y al final de la lista, con la nota naturalizado entre paréntesis: Seren Vael.
Había también una nota de pie sobre los protocolos de incorporación, revisión médica obligatoria al inicio de la concentración, conforme al reglamento del Consejo Regulador. Estándar. Lo mismo de siempre.
Me quedé mirando el nombre.
Tres semanas de concentración. El mismo hotel. Los mismos entrenamientos. El mismo comedor a las ocho de la mañana y el mismo autobús y las mismas salas de reuniones tácticas.
Tres semanas, dijo la voz. Sin añadir nada más. Sin necesitar añadir nada más.
Cerré el correo. Lo abrí de nuevo. El nombre seguía siendo el mismo.
Puse el teléfono boca abajo. Lo volví a abrir.
Ese, dijo la voz. Con algo diferente debajo, no el reconocimiento instintivo de siempre sino algo más parecido a la resignación de quien lleva semanas ignorando algo y acaba de entender que ignorarlo ya no va a ser una opción viable.
No respondí.
Cerré el teléfono.
Vibró de nuevo.
No era la Federación. Era una notificación de mensaje directo de una cuenta que no tenía guardada pero cuyo nombre reconocí en menos de un segundo.
@serenvael_oficial