Pensé que el ya había pisado este lugar, pero me equivoqué. Las paredes de la cocina eran ventanas oscuras, de afuera no se podía ver nada, pero desde adentro sí. Me atrevo a decir que ver la ciudad desde aquí arriba, me aterrorizaba, pero podía ocultarlo, podía aprender a vivir con ello. En el centro estaba un cuadro de madera clara, lo de arriba era de mármol blanco y tenía el fregadero en la orilla. La cocina estaba al frente, junto con los gabinetes. Pasamos hasta la habitación y abrí los ojos al mirar lo grande que era el armario, parecía del tamaño de mi antigua habitación. ¿Pero que le pasaba a Masón? ¿Por qué su mente pensó que necesitaba algo así?.
-Este apartamento está de lujo -soltó Ryan, tenía una enorme sonrisa en la cara y se le pasó cuando vio mi rostro, como si decir cosas de ese tipo en mi presencia, estuviera mal.
-¿Por qué has dejado de sonreír? -pregunté.
-No lo sé, no suelo tratar con las chicas de Masón.
-¿Con las que? -agrande los ojos.
-Las secretarias, quiero decir. Nunca hablo con las secretarias.
Asintió.
-Quiero creer que es porque no te agradaban y no, porque seas un capullo.
-Es por la primera opción.
-Me alegra oír eso.
Me senté en encima del recuadro de mármol y Ryan saco su teléfono, relajo los hombros y sin poder evitarlo, soltó una carcajada.
-Debo tomarle una foto a esto, me reiré bastante cuando encuentre a Masón y le molesté un poco, es tan fácil de enfadar que me causa gracia.
-¿Son muy unidos?.
-Hemos estado juntos desde el año pasado, lo conocí en una fiesta -mencionó-. Se veía devastado, empezamos a concurrir y acabamos siendo mejores amigos. Masón ha sufrido mucho Hazel.
-Yo... creo que puedo entender algo de eso. El año pasado tampoco fue un año bueno para mí.
-¿Qué sucedió? -preguntó guardando el teléfono.
Suspire cerrando los ojos y mordí mi labio inferior. Podía contarle todo a Ryan o huir de esta conversación, pero necesitaba sacarlo una vez más, a veces me estresa no poder hablarlo con naturalidad con mis padres, ellos detestan el tema, siempre me dicen que debo dejarlo ir. Pero es difícil, incluso me gustaría tenerle miedo a los autos, pero no lo hago, porque ni siquiera recuerdo cómo se sintió. ¿Qué hacía manejando sola tan tarde?.
-Tuve un accidente el año pasado -confesé-. Y perdí la memoria. La memoria sobre el último año.
-¿Y tus amigos? ¿Los amigos que hiciste ese año?.
-Mis padres no me dejaron verlos, pero tengo cosas que me llevaron al hospital, nunca tuve novio o eso dijeron mis padres. Así que no me preocupe mucho por lo que sucedió. Pero esto -saqué un collar con forma de ave blanca y se lo mostré-. Este collar estaba ahí cuando me desperté y su olor, recuerdo que su olor me hizo sentir en paz, pero algo inquieta y nunca supe porque. Mis padres odian que hable del tema, les causa histeria. Muchas cosas lo hacen para ser sincera.
-Hazel, recordar es importante. De esa forma sabrás lo que viviste ese año y que tan importante fue. No puedes confiar en lo que dicen las personas, así sean tus padres. Ellos no vivieron lo que tú hiciste, ellos no conocieron a esas personas que tú si conociste. Y si ese collar te hizo sentir algo, debió significar que provenía de alguien especial ¿No?.
-Ya creo que sí, pero es demasiado tarde.
-Nunca es tarde.
Ladeó la cabeza y empezó a reírse por un mensaje que le llegó, quizás vio algún meme en internet, daba igual. Sus palabras se habían quedado caladas en mi mente, en lo profundo. Este chico pareció ser serio, luego actuó como alguien jovial para terminar dándome un consejo que te cagas.
Lo que dijo era verdad. ¿Pero como podía recordar algo que no va a venir de la nada?. Por más que lo intente, por más que quiera hacerlo, no puedo recordar nada. Me frustraba pensar que había algo que me faltaba, algo que necesitaba recordar. Como el dueño de ese collar, mamá intento esconderlo una vez, pero volví a encontrarlo y está vez fui yo quien lo escondió.
La he currado muchas veces con mis amigos, en especial con Frederick, a veces cuando intenta animarme le suelto una patada sobre lo mucho que me cuesta hablar de esto y lo poco que el lo entiende. Y era de esperarse, no puedo pretender que cada persona en el mundo lo sepa.
Me bajó del mesón y abro los ojos de par en par cuando recuerdo que Layson, mi erizó, se quedó en casa. Rápidamente cojo el móvil y le mando un mensaje a Masón, no pretendía que el hiciera algo, pero debía saber que mañana por la mañana iría en busca de Layson. ¿Cómo diablos pude olvidar a mi pequeño erizó?.
Sonó la puerta de mi apartamento y la abrí. Masón estaba ahí, vestido informal, con el celular en la mano y la cara seria e irritable.
-¿Qué has dejado, que era tan importante como para faltar mañana por la mañana?
-No pensaba faltar, solo llegaría tarde.
-Bien, suena mucho peor Hazel.
-Vaya, pero si me estás hablando como si fuéramos amigos -recriminé.
-Te aseguró que ahora seremos como dos gotas de agua, pasaremos más tiempo juntos del que pasó con Ryan.
Me encogí de hombros.
-He dejado al pequeño Layson.
-¿Layson?.
Puso una mueca.
-Mi erizó, Masón.
Asintió no muy convencido y una sonrisa se formó en sus labios, los apretó con un poco de fuerza, como si evitará decir algo que no debiera. Tenía la intención de molestarlo por la sonrisa que había sacado, pero no se sintió correcto, había sido un pequeño gesto sincero. Salió con el móvil en la mano y me pidió una foto de Layson, se la envié a su número y me aseguró que iría a buscarlo. Mi corazón se emocionó un poco, nunca había dejado al erizó solo, eran animales que necesitaban cuidados especiales y yo me atreví a dejarle solo en casa por accidente.