Sus ojos entonces se desviaron, dejaron de leer para centrarse en las velas que estaban al frente de él, aquel movimiento suave y sutil que mantenía la vela para mantenerse encendida a pesar del viento frio que la rodeaba asían que cierta paz en el corazón de Hao se estabilizara.
-Majestad, la consort Ming esta aquí ¿Desea que entre? -informo Kun desde la entrada, uno de los guardias que custodiaban la entrada de la habitación de Hao
-Sí, adelante -contesto Hao
Los guardias dieron paso a la consort y ella entro sin dudas, vestía un hermoso hanfu rosado, su cabello suelto hasta la cintura y curiosamente adornado daban un aire de ligires en su innata belleza
Hao no se molestó en saludarla, siguió sentado en el mismo lugar de hacen horas sosteniendo el mismo manuscrito, Ming se reclino detrás de Hao y no se levantó hasta este dijera lo contario.
-Señor, mi nombre es Ming de las tierras del sur, hoy vengo para ofrecerme a su servicios como lo prometí a cambio de su ayuda... Por favor, no se olvida de su humilde esclava... -dicho esto una pequeña gota salió de los ojos de Ming, bajo por su rosada mejilla hasta caer directamente al suelo
Hao la escucho y sintió un leve pesar por la joven postrada en su habitación, soltó el manuscrito y lo dejo sobre la mesa, antes de levantarse se detuvo a pensar un poco más, a lo mejor quería mantener la cordura y no dejarse llevar por un momento de lujuria
Se levantó y se dirigió asía la mujer arrodillada. -Levantate. -ordeno y Ming obedeció.
-Has hecho lo que prometiste, dejaste tu hogar para ser mi consort, prometo que ese acto jamás lo olvidare y siempre lo tendré en cuenta, además, ya he enviado soldados con la medicina para salvar a tu hermano asique tranquila, tu hermano vivirá.
Ming no pudo soportar y hecho a llorar. -Muchas gracias alteza, le seré eternamente agradecida. -se sentó sobre sus rodillas y agacho la cabeza.
Hao doblo una de sus rodillas y se agacho para estar a la par de ella, tomo su dulce barbilla húmeda. -¿Porque lloras? Acabas de salvar a tu hermano... -después de mirarla a los ojos y darse de cuenta cuanto expresaba con tan solo parpadear poso un tierno beso sobre su frente, luego bajo a su mejilla y por último la beso en los labios
Ming no correspondió a ninguno de estos besos, pero tampoco se alejó, solo sé que quedó inmóvil analizando con lo que por primera vez sus labios asían tacto, un tacto suave pero extraño
Hao se despejo de sus labios y con sus alientos aun chocando pregunto -¿Esta será tu primera vez?...
"¿Mi... primera vez?..." -se dijo así mima Ming quien con la misma duda bajo la cabeza de vergüenza
Hao la abrazo y la sostuvo por unos minutos en sus brazos. -Tranquila... No tienes por qué sentir miedo; desde hoy este palacio será nuestro hogar, serás feliz y me harás el hombre más feliz... Solo deseo que puedas hallar la felicidad que tanto quiero para ti
Ming levanto su mirada y ambos pudieron conectarse en sentimiento, sus ojos junto a los de él lograron unirse en un mismo pensamiento
Hao la levanto y juntos caminaron asía la cama, quien la habían adornado debidamente para la ocasión, Hao tomo la iniciativa y empezó a quitar capa por capa de la tela de Ming hasta quedar con sus hombros descubiertos
Ming con timidez también quiso formar parte de ese momento quien no solo marcaria su vida si no que también la convertiría en la primera mujer en entrar en los aposentos del nuevo Emperador
Aquella joven había hecho algo que por mucho que lo intentaban las demás no lo lograban, y era recibir la aprobación de Hao, muchos hombres importantes y funcionarios de alto rango enviaban a sus hijas y criadas más hermosas para que pertenecieran al Harén imperial, pero ninguna había llegado a conocer los mismísimos aposentos del Joven emperador.
Hao la tomo... la desvistió y la poseyó como un hombre posee a una mujer en alma y cuerpo, aquella noche la pasión de ambos regocijaban los pequeños espacios solitarios del gran palacio, nadie se atrevía a interrumpir aquel preciado momento
Pasaron las horas y un denso silencio se apodero de aquellos largos pasillos, dentro de las habitaciones todos mantenían su sueño profundo, todos menos Hao, quien después de vivir una experiencia bastante única y gratificante para cualquier hombre no lograba tener un sueño tranquilo
En sus sueños conseguía tormento, niebla y mucho viento.
-"¡Hao!" -Hao se levantó rápidamente al escuchar alguien llamándolo dentro de la habitación.
Su respiración entre cortada y pesada con pequeñas gotas cayendo por su frente eran el indicio de un mal sueño, o de una posible pesadilla.
Jin se levantó y se cubrió con algo de ropa, tomo una vela y salió de su habitación teniendo mucho cuidado para no despertar a su consort, para entonces ya no habían guardias custodiando la entrada, algo que le había parecido bastante extraño
De paso se dirigió a la biblioteca del palacio, al llegar se dispuso a sentarse y a respirar con calma, tomándose un momento para pensar sobre aquellos sueños que había tenido
-"¡Hao!" -volvió a escuchar la misma voz que lo había levantado
-Ja, debo estar loco como para tener que escuchar voces dentro de mi cabeza -se dijo en son de burla para sí mismo
-¿Realmente crees que estoy dentro de tu cabeza? -de las sombras de aquella biblioteca salió una figura femenina cubierta de pies a la cabeza, traía una capa que bloqueaba la vista a sus ojos
Hao se levantó en seco, alarmado y asustado trato de llamar a los guardias pero aquella figura lo impidió, impidiendo el movimiento de Hao
-Vine en son de paz, no hay necesidad en hacer un escándalo -una vez calmado, la mujer lo dejo libre
-¿Quién eres? Y... ¿Cómo es que tienes estos dones?
-¿Mis dones? No son importantes en este momento. -sonrió. -Mi nombre es Shui... Es un gusto poder conocerlo su majestad. -hizo una reverencia
-¿Sabes quién soy?
-Se mucho mas de que usted mismo cree saber alteza.
Hao la observo, ligeramente la figura de aquella mujer llamaba la atención, aunque no podía observar su rostro su aura era llamativa. -¿Porque te cubres?...
-No suelo mostrarme a extraños Alteza, por eso la capa
Hao sonrió. -¿Enserio? Vienes a mi biblioteca y me sorprendes a media noche, luego me atacas y pretendes que que solo acepte ver la mitad de su rostro ¿A quién temes?
Después de un momento aquella mujer levanto sus brazos y fue quitando aquella capa que la cubría casi que por completo, aquel acto sorprendió tanto a Hao quien retrocedió solo unos pasos
De pronto su cara se vio descubierta y para su sorpresa esa cara... Hao la conocía muy bien, abrió sus ojos tan grandes y dejo que la impresión lo tumbara, callo sobre sus rodillas mientras sus ojos deliraban, sus ojos se humedecieron mientras más observaba aquel rostro...
-¡Yin!... ¿Eres tú?...