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Adiós papá, estoy bien
img img Adiós papá, estoy bien img Capítulo 5 NO MEREZCO ESTO, PAPÁ
5 Capítulo
Capítulo 9 RECUERDOS O PESADILLAS (2 2) img
Capítulo 10 JOVEN Y CALIENTE (1 2) img
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Capítulo 5 NO MEREZCO ESTO, PAPÁ

(JHAZLYM ESCOBAR)

Jhazlym deseaba una noche sin dormir, hasta el momento no había sido capaz de hacerlo, pero lo quería intentar, a pesar que siempre terminaba dormida, esa noche, no fue la excepción. Su corazón no por mucho latía con tanta fuerza que pudiera escucharlo más que su propia respiración; ese día podía hacerlo y le molestaba porque temía sufrir del corazón, pero este, no le dolía, más bien, la podía acunar.

Así es como se quedó dormida.

«¿Será que mi papá escuchó mis palabras? O ¿las leyó?»

No paraba de funcionar su cerebro, pero a estar alturas, ella ya estaba en su quinto sueño. Una de ellos fue muy ruidosa. después de la muerte de su padre. «Un corazón destrozado es mucho mejor que la pesadilla que viví noche tras noche», es una frase que ella reflexiona hasta el día de hoy. El gran susto que le dejó su abuela materna, está oculto en la profundidad más oscura de la zona del olvido en su cabeza, pero esa puerta, pedía ser abierta.

Una versión más joven de ella misma, escuchó un fuerte golpe después que aseguró la puerta a sus espaldas, se obligó a cerrar los ojos mientras se repetía: «Todo está bien». Lentamente, su espalda se fue deslizando hasta el suelo, pero su zurda se aferró al metal de la manija de la puerta para que esa puerta no fuese abierta; pero no pudo soportar más, cuando le puso el pestillo se escondió debajo de la cama, cubriendo sus oídos, tal como lo había visto en algunas películas infantiles. Felicia, la abuela que la crío junto a sus padres, sufrió una enfermedad que aterrorizo a Jhazlym de maneras que tan solo volvió ocultar dentro de la zona del olvido, pero en su subconsciente todavía lo traía al presente cuando escuchaba golpes fuertes, pero ella, no sabía la verdadera razón de sus espasmos involuntarios ante los ruidos exteriores. La niña solo anhelaba una familia que la pudiese querer, pero no estaba segura si realmente lo hacían, o no. Nadie tenía tiempo para verla, y su familia paterna, se había aburrido de buscarla.

Todo en su vida era incierto, inclusive las decisiones que había tomado; desde su partida, ella misma no podía tomar una decisión más inteligente que pelear con absolutamente todo y aferrarse a la idea que no volverá a ser feliz nunca más.

-Todo estará bien.

Palabra que se vendía a sí misma, pero que no estaba segura si quiera si volvería estarlo, o si lo fue alguna vez. ¿Todo estaría bien? Jhazlym ruega que sí, pero los golpes en la puerta le dan tanto miedo que no sabe como reaccionar, las últimas veces fue de igual que violenta que su abuela, pero su madre más tarde le dio una paliza que hasta el día de hoy, se lamenta y, la acusa. Jhazlym realmente está cansada de vivir así. La única pregunta que se hace día con día es: ¿cuándo va terminar? Desde la partida de su padre no paro de pasar cosas terribles para ella, pero realmente no fue importante para nadie. A los diez años no solo aprendió un poco de las materias de la escuela, también aprendió a defenderse de maneras que aún teme confesar.

-Jhaz, abre, soy yo.

Mónica, su nana, dijo en voz baja para que solo la niña escuchará y se tranquilizará o al menos supiera que ya todo estaba en calma, pero ella sabía que la calma duraba muy poco en esa casa. Jhazlym se armó de valor para ir abrir esa puerta que temía ser forcejeaba, no tenía la suficiente fuerza para defenderse y sabía que su nana no podría hacer demasiado por ella. La mujer que le ganaba en edad y altura, también parecía temer por su vida. «¿Hay algo mejor que esto? ¿Dónde estás mamá? ¿Dónde estás papá? ¿Por qué no me sacan de este infierno?»

-¡Carol! -Grito su abuela, reclamando por ella. Jhazlym arrugo la frente y tenso la mandíbula, apretando más fuerte la perilla de la puerta.

-No. No -dijo la niña en un alarido y cogió la muñeca de Mónica con la intención de aferrarse a alguien que la protegiera y tirando de ella para que puedan terminar dentro de la habitación y la puerta asegurada.

Ahora, con la mayoría de edad que había cumplido hace unos cuantos meses atrás, abrió los párpados y sintió que todo su mundo nuevamente era un infierno que no fue capaz de huir, ni cuando Felicia, ya estaba muerta. Uso la linterna de su teléfono, volviendo a sacar su cuaderno para seguir la carta a su papá, contarle la pesadilla que vivió semanas después que él se fue.

¿Tenías una amante, papá? Ella fue a tu velorio, mi abuela también. Ahí es cuando mi abuela comenzó a enloquecer. ¿Por qué merecía vivir por ello? No lo entiendo, se supone que yo soy amor. ¿Por qué tuve que sufrir así? No quiero ser la víctima, odio serlo, no quiero serlo, nunca lo fui, a pesar que viví lo que tuve que vivir. El 20 de enero del 2006, murió la mamama; realmente no recuerdo demasiado desde que partiste, es como si lo borrara de mi memoria como arte de magia, muchos dicen que borré o guardé esos recuerdos en algún rincón de mi cabeza para no seguir sufriendo, pero a pesar de eso, sigo sufriendo. Cuando realmente me pongo a pensar en todas las mierdas que hice y que no debí... Si hubiese sido más buena, tal vez la relación con mamá sería mejor, si tan solo soy como ella quisiera que yo sea, todo sería más fácil. ¿No? Si yo hubiese sido todo lo que ella deseaba, hubiese sido más amada por ella, nos trataríamos mejor.

O tal vez no.

Me lamento de muchas cosas y es que es inevitable no hacerlo.

Fui mala, muy mala.

Y pude evitarlo, pero no quise serlo.

O al menos eso quiero creer, desde mi arrepentimiento actual no puedo hacer nada para reparar a las personas que hice sufrir. Por ejemplo, a mi madre que le hice mucho daño irreparable al maldecir su existencia. ¿Qué puedo hacer ante eso? Nada, pero no me gusta pensar en estas cosas porque me da muchas ganas de querer desaparecer, llorar y fingir que no hice absolutamente nada, pero negar esa realidad, también está mal. ¿Cierto? Ese mismo año mamá se enfermó de cáncer, creo que yo lo cause al desear que tu vuelvas y que ella, se vaya. Tenía once, no podía más con nada. Me fui a la casa de mi madrina porque no quería afrontar esa realidad, no quería estar presente en nada, porque no podía ver a mamá así, a mi heroína, no quería verla tan mal. No quería saber que alguien más se iría de mi vida, era muy pequeña para seguir perdiendo personas importantes en mi vida. Tal vez si se hubiese ido, ¿todo sería más fácil?

Perderte a ti... Uff, perderte a ti.

Perderte a ti, fue suficiente para mí, perderla a ella, a mi mamá. No es una opción que quiero vivir de ninguna manera. Definitivamente no podía ser testigo de su dolor, su enfermedad y yo que más de una vez desee que se fuera porque rompió la promesa que me hizo: «no permitir que tú te vayas».

-No quiero seguir escribiendo...

Sollozo en silencio, rogando que el hombre de sus sueños, aparezca.

-¿Puedes aparecer en mis sueños? ¿O venir a mi vida?

Jhazlym realmente creía que tener al hombre de sus sueños a su lado, todo mejoraría, pero no estaba segura si eso sería una realidad porque todo en su vida es un verdadero caos, no pasa de la destrucción. «¿Cuándo va parar?» Al parecer nunca se terminaría su tortura y ella no creía que se mereciera algo más que todo lo que estaba viviendo en ese momento.

-¿Qué puedo hacer para que aparezcas? ¿De verdad existe?

-Pronto lo sabrás, pero no corras, camina.

Ella miró a su alrededor y se quedó en silencio en un intento de ver más allá, de saber a quién le pertenecía la voz, aunque, tenía sospechas de saber quién era. Al volverse a la derecha de su cama, fue capaz de ver su cuerpo; por un lapsus, intento tocarlo, pero no consiguió nada porque claramente, no podía tocarlo.

-Así te quiero ver, pero también te quiero tocar.

-Eres muy ambiciosa.

-No, pero quiero saber que, si existe de verdad, no me quiero enamorar de una ilusión.

-¿Una ilusión? No, no lo soy.

-Eres demasiado complejo.

-No, solo tú quieres verme así...

-Quiero verte.

-Entonces, trabaja en ti.

-¿Qué? No sé hacerlo.

-Vas aprender, solo así vas a poder conocerme.

Por un momento se quedó en silencio, acercándose lo suficiente hacia él para imaginar sentir su calor, sentir que la abrazaba, pero solo lo podía lograr por segundos, no podía llegar a más porque su mente le jugaba demasiado sucio.

-Sigue haciéndolo, es la forma de manifestar.

-¿Cómo así?

-Tú sabes que hacer, solo, tomate tu tiempo.

-Haces que todo sea muy complicado. ¿Me quieres en tu vida?

Él se quedó en silencio y ella frunció el ceño, se sentía decepcionada porque él no podía entender lo que significaba llegar a él.

-No así.

-¿Qué quieres decir?

-No puedo llegar aún a tu vida, pero pronto sabrás de mí.

-¿Me vas a guiar a encontrarte?

-Puede ser.

No es la respuesta que ella espera, pero asintió con su cabeza, dándole entender que haría lo que fuese necesario para llegar a donde quería llegar. Hasta él.

-Quiero soñar contigo.

-Bueno, cierra los ojos, anda.

Le costó unos segundos volver a dormirse.

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