En los últimos meses había hecho todo lo posible para escribirle una carta a su padre, pero no había podido ser capaz sin romper en llanto, cada vez que lo intento, no podía ser capaz porque todavía se siente dolida, todavía siente que la abandonaron, que no le dieron la oportunidad de ser ella misma. Deseo por mucho tiempo tener la vida que sentía que se merecía, pero, ¿cómo le explicas eso a una persona que no tiene la más mínima idea de que se merece? Quiere decir que no sabe porque no tiene lo que se supone que debería de tener. ¿Qué es lo que sucedió y por qué no nació en la familia que se suponía que debía de estar?
Es algo que le cuesta mucho entender porque no cree que se merezca esta vida tan mediocre, entiende porque le toco vivirla, pero no cree que debe de ser así para siempre, ella se merece más y lo sabe, es consciente de esto, pero no lo consigue fácilmente. Tal vez porque no se exige demasiado, tal vez porque no quiere hacer lo que todos aquellos que la rodean debe de hacerlo, no está segura de nada, pero si de algo tiene que estar segura, es que ella siempre está ahí, para ella misma. La misma Jhazlym, mejor dicho.
La pelinegro rayó la hoja, frunciendo el ceño antes de exhalar un suave suspiro: «¿Cómo puedo llamar a alguien con el que aún estoy enojada porque me abandona?, ¿acaso cuenta como abandono lo que hizo?». El padre de nuestra protagonista murió cuando tenía diez años, y ella por un tiempo vivió con la culpa de eso, y ahora, solo está con la conciencia carcomida porque debe perdonar algo que no quiere. Complejo en todo el sentido de la palabra. Como jamás hizo, mordió la punta del lapicero, inflando las mejillas con un disgustó que le invade.
«Querido papá»
Volvió a tachar.
-¿Querido papá? -exhaló un suspiro-. Ni de coña, no -dejo caer la cabeza encima de su brazo, lamentándose-; aunque es mi papá.
«Querido... Querido... Querido Extraño»
Tacho los dos primeros con cierta brusquedad, negando con su cabeza un par de veces «Querido.... Querido...».
«No estaba segura sí escribirte a ti o a alguien más, hacía mucho tiempo que no hablo directamente contigo, y para ser honesta, tampoco es que lo quisiese hacer, aunque si intente escribirte muchas veces, contarte que ha sucedido en tu ausencia, explicarte el por qué ya no te visitamos en el cementerio mamá y yo... el por qué no quise saber de ti durante todo este tiempo.
Fue difícil y doloroso apartarte de mi vida tan bruscamente como lo hice años atrás, supongo que sabes muy bien el por qué, aunque realmente dudo que sepas el dolor que provoco en mí. Sé que no debo de porque juzgarte y la verdad es que no lo hago, o al menos lo intento; es lo menos que quiero hacer, ya que no tengo derecho hacerlo. Aunque posiblemente, al finalizar esta carta. sé que podría haber partes en las cuales te juzgo y culpo; ahora sé que no es tu culpa, aunque grandes cosas que marcaron mi vida fueron por errores que cometiste. pero como siempre digo: Gracias a los errores de los padres, los hijos pagan.
Creo que es normal. ¿No?
Solo... escribo sentimientos de una niña que perdió a su padre y que ahora que se volvió una adulta entre comillas, aun le duele. En esta carta solo quiero contarte las razones de las decisiones que tome, contarte cosas que a nadie se lo pude decir, que lo oculte durante tiempo, aunque mis cercanos saben, superficialmente, por supuesto, pero saben. Aquí solo quiero contarte cosas acerca de mí, para así poder encontrar mi paz espiritual, además de lograr comunicarme contigo.
¿Sabes? Aun creo que sí no te hubieras ido, sí te hubieras quedado con mamá y conmigo, las cosas serían distintas, tal vez serían mejor, no lo sé.
Solo sé que no me odiaría tanto como lo hago, no odiaría cada parte de mi vida, no me sentiría tan frustrada e incompleta. Posiblemente mi niñez y parte de mi adolescencia no hubiese sido como fue.
Estoy segura que las cosas hubiesen sido mejores, tal vez yo estaría en la universidad que quiero o hubiera terminado el instituto de modas y ahora mismo estaría fabricando esos atuendos que se dibujan en mi cabeza, eso sería realmente bueno, y tal vez viajando por el mundo, tal vez trabajando, y viviendo con amigos o tal vez amigas en un departamento, lejos de casa.
No lo sé, no lo sé. Pero me hubiese gustado conocer está información.
Pero lo que sí sé, es que la vida que lleve no fue del todo mala. Lo único que me enfada demasiado es el tiempo que perdí lamentándome tu perdida los últimos diez años. Eso creo que fue el tiempo que paso.
Lleno de dolor, culpa, resentimiento, amargura, entre otros sentimientos que jamás imagine sentir. Y que ya no quiero sentir, quise dejar todos estos sentimientos hace un tiempo atrás, pero es difícil, ya que cuando lo intento... algo nuevo surge y una nueva cicatriz se acumula en mí.
Ya no quiero denigrarme todos los días de mi vida, pidiendo a gritos que este dolor que me invade desaparezca, que se termine, que acabe... y caer rendida a los pies del ángel de la muerte y pedirle, suplicarle que me lleve lejos de todo esto... de este dolor.
No puedo, no puedo con todo este dolor.
Quiero.
Necesito ponerle fin a esta oscuridad que se apodera de mi corazón.
Necesito perdonar, olvidar, ya que de lo contrario querré tomar venganza, hacer pagar a cada uno de los que se encargaron de destruir la pureza de mi corazón. Ya no puedo seguir guardando esta rabia y dolor que crece dentro de mi corazón. Mi ansiedad crece día a día, he vuelto a desfogar el dolor con comida, intentando sentirme mejor repletando mi estómago entre comidas, alimentándome de más. Eso evita que pueda lastimarme como antes solía hacer.
Necesito encontrar motivación, algo porque luchar, que me mantenga a salvo, fuera de la oscuridad, alejándome de ella, trayendo paz y satisfacción a mi vida. Para así conseguir un buen futuro, aquel que me espera ansioso al final del túnel.
Quiero empezar de nuevo, empezar un nuevo comienzo junto a él, junto a mi familia... sin complicaciones.
¿Por dónde empiezo?
No lo sé, tal vez en... dejar todo atrás y seguir hacia adelante, pero ¿cómo? Aún pienso en que me hubiera gustado que lucharas como lo hizo mamá, luchar por quedarse conmigo.
No es que te quiera culpar o algo parecido, ya las cosas están hechas y no se puede cambiar absolutamente nada. Pero... me hubiera gustado que me dijeras que, a pesar de las complicaciones, que, a pesar de todo, estarías conmigo y mamá, cuidándonos, protegiéndonos.
El pasado no se puede cambiar, pero sí se puede construir un futuro ¿no?
¿Cómo empezar?
Esa pregunta me lo hago a diario, creo que terminando de hacer las cosas que deje sin terminar o tal vez volviéndolas hacer, pero esta vez correctamente u tal vez hacer una lista de todas las cosas que quiero realizar, ponerme metas a corto plazo y realizándolas sin ponerme trabas y solo decir «¿Y por qué no?»
Necesito ser más fuerte de lo que soy, dejar de llorar cuando siento desesperación.
Solo dejarme amar y empezar a ser feliz
¿Eso podría ser posible?».
Jhazlym Estrada, dejó caer el bolígrafo, cruzó los brazos entre las hojas que yacían sobre el edredón turquesa con estampados de tulipanes lilas. Enterró su cabeza en el medio de sus brazos y su pecho, cerrando los ojos en el proceso.
«No puedo seguir», pensó Jhazlym con cansancio.
Froto la frente contra su piel y un leve sollozo escapó de sus labios. Mordió su labio inferior, enderezándose nuevamente en un intento controlar las lágrimas. Cogió el bolígrafo una vez más, sosteniéndola entre sus dedos, le dio la vuelta a la hoja de rayado celeste que yacía frente a ella. Observó su letra en tinta negra, gravada en la hoja como un tatuaje permanente.
Suspiró, su mano izquierda peino sus mechones rubios-oscuros hacía atrás. Humedeció sus labios y apoyo su frente en el interior de su mano izquierda, dejando reposar su mano derecha en el papel, volviéndose a armar de valor para escribir:
«Sé que no lo leerás, por eso te escribo a ti, por qué sé que no podrás criticarme, tampoco me mirarás con pena o me regañaras. Como dije líneas arriba, ya no puedo seguir callándolo y llorando en silencio, para que nadie me escuche o sienta pena por mí, es lo que menos quiero, no aguanto sentir que alguien sienta pena por mí, yo no quiero pena ajena, no quiero molestar a alguien más con mis problemas, son míos y por eso busque la forma de cómo desahogarme sin molestar a alguien más. Tal vez sea tonto lo que crea o sienta, pero así es y nada lo puede cambiar, ser totalmente sincera con alguien, no puedo.