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El guardian de mi cuerpo
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9 Capítulo
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Capítulo 9 Una boda rápida.

Narrador:

A la mañana siguiente, Vermont y Sofía, se reunieron en el despacho del señor Nikolau, Demonio, para intentaban concretar las cláusulas del contrato que definiría su matrimonio, después de una noche de sueños, y algunas lamentaciones. Tenían que hacerlo deprisa ya que la boda se celebraría dos horas después.

Finalmente, mientras, después de llegar a acuerdos de para increíble, lo firmaban los dos delante de los abogados que los representaban a ambos, a muchos kilómetros de allí, en las oficinas de Cornell Industrie, Andrew Cornell, CEO de la empresa, y Cotton Macferson, su ayudante, estaban preocupados, porque aún no habían encontrado la pruebas, que esa maldita de Vicki Milton había escondido.

- "Debes saber dónde la escondió, recuerda que la célula no se anda con chiquitas, si creen que los hemos traicionado, o que no podemos cumplir con la misión, se desharán de nosotros rápidamente."- se quejó Andrew.

- "Lo se señor, pero por mucho que la torturamos, esa mujer no dijo nada en ningún momento."- le respondió su ayudante.

- "¿Llamas a eso torturarla?, lo que tenías que haber hecho era traerla aquí, a nuestras instalaciones, y ya las células se encargaba de que ella cantara. ¿No te das cuenta de que al asesinarla no has podido averiguar si ella se comunique con alguien, y le ha dado las pruebas que nos incriminan?, Nada más ver que ha sido asesinada por las noticias, irá corriendo entregársela a la policía."- se quejó el CEO.

- "Eso no me preocupa, aparte tenemos suficientes infiltrados para controlar que la información no llegue a donde debe llegar, el problema es que tras investigar lo que la señorita Milton hizo en su despacho sospechamos que de alguna forma ha creado un arma que evitará que llevemos a cabo nuestro plan, nos faltan algunos elementos que controlan a los XR19 en los inventarios, y eso sí que es preocupante."- le dijo Cotton haciendo que el CEO, lo mirara con preocupación.

- "¿Qué acabas de decir? ¿Me estás diciendo que esa zorra, diseñó un arma, o una tecnología , que es una contraofensiva o que puede anular nuestro control sobre los chips que hemos creado, Los XR19?"- El ayudante no contestó, pero no hizo falta su carea y su inclinación de ojos pidiendo disculpas lo decía todo.-"Esto no debe saberse, o acabar con nosotros rápidamente, debemos encontrar esa arma los antes posible, y quien o quienes son las personas, o persona que Vicki ha podido utilizar, para enviarles la pruebas, y esa maldita arma que puede dar al traste con nuestros planes, y lo antes posible. Has investigado a esa maldita ingeniera, contactos, familia, amigos, tiene que ser personas en las que esa maldita confiaba mucho, a cualquiera no le envías tu algo tan importante."- dijo el CEO levantándose de su asiento para dirigirse al mueble bar que tenía en su despacho, necesitaba urgente una copa.

- "Vicky Milton era muy lista, borro, todos los ordenadores que tenía los de su casa, y también los de su mesa aquí en la compañía. Robó todos los discos duros, para que no pudiéramos recuperar esa información, además de robar los planos del XR19. Lo único que hemos descubierto es que no tiene hermanos, su madre falleció hace cinco años de cáncer, era madre soltera, del padre de Vicky nos y sabe nada, ella no lo conoció, estudio, gracias a su inteligencia, mediante becas, no s ele conoce pareja, ni relación de amistad excepto por una amiga, con quien vivió, durante sus años de universidad, y su maestría, pero su amiga volvió a México con su madre, debido a que su abuela se enfermó, y de eso hace ya dos años. Esa maldita mujer vivía como una ermitaña, de su casa al trabajo sólo dos veces en semanas iba a al Gimnasio a practicar Krau maga, y te puedo decir que muy bien aún tengo varios hombres lesionados, y me duele la mandíbula de uno de sus golpes, esa bruja se defendió bien."- dijo Cotton tocándose la mandíbula.

- "Ósea ¿Qué con eso me estás diciendo que o tenemos nada?, perfecto, seguro que la célula nos creara cuando se lo contemos. Seguro."- ambos se miraron preocupados, pero ahora o podían abortara, o sus vidas no iban a valer nada.

Sofía.

- "¿Qué demonios estás haciendo Sofía?"- pensé mientras era acompañada por un serio señor Nikolaus por el pasillo del juzgado, hasta el estrado, donde el juez y mi futuro marido, me esperaban. Me negaba a levantar la vista me sentía nerviosa, no estaba acostumbrada al atuendo que llevan, ni a caminar con unos tacones que era diez centímetros más altos que mi altura normal, pero me dejé convencer por esas dos mujeres que caminaban delante de mí.

En mi mente recordé como ella me explicaron que sería mi vida de aquí en adelante. Aunque me casaba como Sofía Martínez, y nuestra boda era real, esta tarde, desde que Samary hiciera su magia pasaría, a ser Isabel Rodríguez, o más bien Isabel Wilson. Sigo sin entender como he llegado a esto, lo que, si tengo claro que tanto Vale, como Samary están disfrutando de todo esto, es como si ya lo hubieran vivido con anterioridad, y fueran las perfectas expías.

En mi maleta, que ellas me habían preparado para mi viaje de mañana a Cleveland, había joyas, vestidos, bolsos, pero ninguno es de esos inofensivos, cada joya, vestido hasta los bolsos, tenía un dispositivo de escucha un GPS, y hasta cámaras, todas asociadas a una aplicación que estaba instalada, no sólo en nuestros móviles, sino que también era supervisados por el ordenador central de la inteligente ingeniera, para ayudarnos siempre que la necesitamos.

Ante estos inventos, el idiota de Vermont se pasó horas probándolo después de que firmamos el contrato previo a la boda, estaba encantado, como se notaba que era policía, de hecho, ahora mismo, si mi memoria no me fallaba su alfiler de corbata era una maldita cámara cona audio, que estaría grabando la boda.

- "¡Será gilipollas!, lo grabará para creérselo, sino no entiendo, si fuera por mí, lo olvidaría en seguida como un mal sueño, que ganas de torturarse."- dije en un murmullo, sin darme cuenta de que esa manía que tenía yo de pensar, hablando en alto era captada por un serio Constantine, mientras caminábamos por el largo pasillo.

- "¿A qué se refiere señorita Martínez?"- no pude evita enrojecer de la vergüenza la ser pillada.

- "Yo... yo...su amigo, esta... grabado...la bo...boda"- dije disimulando.

- "Lo sé. Cop, siempre ha sido así, en su otra vida debió de ser espía en la guerra fría, o algo, porque adora esos juguetitos que diseña mi esposa, lo usamos en múltiples ocasiones para probar nuestros nuevos productos, así que no se lo tome a mal, Aunque si le incomoda siempre puede recurrir a la técnica que usó anoche, le puedo decir que por lo que mi en mi amigo es la mar de efectiva."- me dijo el CEO sin evitar sonreír, mientras yo me ponía aún más colorada, queriendo que la tierra me tragase.

-Una vez en el estrado, decidí evitar a la mirada de cierto. Policía impertinente, repetí las palabras de forma mecánica, al igual que el intercambio de anillos, y cuando me di cuata el juez pronunció la siguiente frase.

- "Os declaro marido y mujer, puede besar a la novia."- eso fue como sui me echaran un cubo de agua fría por encima para despertarme.

- "¿qué dijo? ¡Besar!, ¡besar! ¿quién ha hablado de besar?"- pensé conmocionada

Mientras mi mente intentaba espabilarme, un brazo me cogió por la cintura y con rapidez me atrajo a un cuerpo, duro, y musculado, como si estuviera abrazada a una maldita estatua de mármol, pero al contrario que las estatuas, este cuerpo era cálido, y me quemaba a través de la ropa, haciendo temblar. No quería levantar la cabeza para mirarlo, como llevaba haciendo durante toda la boda para evitar que él, me viera sonrojaba, pero ante lo que pretendía hacer, sin tan siquiera pedirme permiso, no puede evitar mirarlo para advertirle con la mirada, el peligro que corría, si se le ocurría besarme.

Y por desgracia, lo que vi me despertó mi parte de guerrera, en sus ojos había una la burla y un reto descarado, acompañada por una sonrisa, que me daban ganas de golpearlo de nuevo. Su mirada parecía decirme que era una cobarde, que no me atrevería a besarlo. Malo, muy malo, eso no se le puede hacer a una mexicana orgullosa de sus raíces, sin recibir, lo que te mereces. Lógicamente eso me enfureció, sin pensarlo, me alcé en mis tacones de diez centímetros, porque a una con esa altura ese hombre ma sacaba media cabeza. Y agarrándolo por el cuello, lo atraje hasta mí, haciendo que sus labios y los míos se tocaran, e imprimir en ese beso, toda la rabia y en enfado que tenía mi cuerpo.

Supe que me había equivocado desde el momento, que mis labios y los suyo se tocaron y probé su sabor, porque en milésimas de segundo, la rabia y el enfado, se transformó en fuego, y mi cuerpo tembló en sus brazos, mientras él, tras la sorpresa inicial, dejó que su cuerpo tomara la iniciativa, ya cada célula de mi cuerpo se incendió en llamada, haciendo que mis seños se volvieran más pesado, y un cosquilleo recorrió mis senos hasta mi entrepierna, humedeciéndola.

Me asusto tanto esta sensación, que con un gran esfuerzo me separa de él, casi dando un brinco hacia atrás, lo primero que escuche cuando nos separamos fue el silencio, mientras ambos no podíamos separar los ojos uno del otro, totalmente en shock por lo que acaba de ocurrir.

En su mirada, por mucho que él intentara disimular había sorpresa. Respiré, mientras mis mejillas era rojo puro, y miré alrededor, para desligarme de esa sensación, volvería arrojarme a sus brazos, para intentar saber si esas sensaciones que había despertado ese beso eran reales, o solo las había imaginado. Pero al mirar alrededor, desee de nuevo que la tierra se abriera, y me dejara hacer dentro para después cerrarse para siempre, todos tenían diferentes emociones en la cara, unos de asombro, como el juez, otros de sorpresa, como Vale y Samary, y otros no podían evitar sonreír con burla, como eran Bacon y Constantine.

Justo en ese momento recordé que ese beso había sido grabado, o al menos el sonido, y sin pensarlo, alargué mi mano, y quitándole el alfiler de corbata del traje, lo tiré al suelo, para a continuación pisarlo, pensando estúpidamente que así, al menos, borraría parte de las pruebas, aunque lo que verdaderamente quería hacer, era borrarlo de mi mente, de manera definitiva.

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