Género Ranking
Instalar APP HOT
La hija perdida del magnate
img img La hija perdida del magnate img Capítulo 1 1
1 Capítulo
Capítulo 6 6 img
Capítulo 7 7 img
Capítulo 8 8 img
Capítulo 9 9 img
Capítulo 10 10 img
Capítulo 11 11 img
Capítulo 12 12 img
Capítulo 13 13 img
Capítulo 14 14 img
Capítulo 15 15 img
Capítulo 16 16 img
Capítulo 17 17 img
Capítulo 18 18 img
Capítulo 19 19 img
Capítulo 20 20 img
Capítulo 21 21 img
Capítulo 22 22 img
Capítulo 23 23 img
Capítulo 24 24 img
Capítulo 25 25 img
Capítulo 26 26 img
Capítulo 27 27 img
Capítulo 28 28 img
Capítulo 29 29 img
Capítulo 30 30 img
Capítulo 31 31 img
Capítulo 32 32 img
Capítulo 33 33 img
Capítulo 34 34 img
Capítulo 35 35 img
Capítulo 36 36 img
Capítulo 37 37 img
Capítulo 38 38 img
Capítulo 39 39 img
Capítulo 40 40 img
Capítulo 41 41 img
Capítulo 42 42 img
Capítulo 43 43 img
Capítulo 44 44 img
Capítulo 45 45 img
Capítulo 46 46 img
Capítulo 47 47 img
Capítulo 48 48 img
Capítulo 49 49 img
Capítulo 50 50 img
Capítulo 51 51 img
Capítulo 52 52 img
Capítulo 53 53 img
Capítulo 54 54 img
Capítulo 55 55 img
Capítulo 56 56 img
Capítulo 57 57 img
Capítulo 58 58 img
Capítulo 59 59 img
Capítulo 60 60 img
Capítulo 61 61 img
Capítulo 62 62 img
Capítulo 63 63 img
Capítulo 64 64 img
Capítulo 65 65 img
Capítulo 66 66 img
Capítulo 67 67 img
Capítulo 68 68 img
Capítulo 69 69 img
Capítulo 70 70 img
Capítulo 71 71 img
Capítulo 72 72 img
Capítulo 73 73 img
Capítulo 74 74 img
Capítulo 75 75 img
Capítulo 76 76 img
Capítulo 77 77 img
Capítulo 78 78 img
Capítulo 79 79 img
Capítulo 80 80 img
Capítulo 81 81 img
Capítulo 82 82 img
Capítulo 83 83 img
Capítulo 84 84 img
Capítulo 85 85 img
Capítulo 86 86 img
Capítulo 87 87 img
Capítulo 88 88 img
Capítulo 89 89 img
Capítulo 90 90 img
Capítulo 91 91 img
Capítulo 92 92 img
Capítulo 93 93 img
Capítulo 94 94 img
Capítulo 95 95 img
Capítulo 96 96 img
Capítulo 97 97 img
Capítulo 98 98 img
Capítulo 99 Final img
img
  /  1
img
img

La hija perdida del magnate

Autor: Richardtm
img img

Capítulo 1 1

El viento helado de la madrugada silbaba entre los edificios viejos del barrio donde Natalia había crecido. Las calles estaban húmedas por la reciente lluvia, reflejando las luces mortecinas de los postes. A pesar del frío que se filtraba en sus huesos, ella caminaba con pasos decididos, sujetando la pequeña bolsa de compras contra su pecho. La vida nunca había sido fácil, pero ya estaba acostumbrada.

Desde que tenía memoria, su mundo había sido aquel diminuto apartamento en las afueras de la ciudad, donde su madre adoptiva, doña Rosario, la había criado con lo poco que tenía. Nunca hubo lujos ni comodidades, pero tampoco faltaron el amor y las enseñanzas. Rosario le inculcó valores, le enseñó a luchar y a valerse por sí misma. Sin embargo, a sus 23 años, Natalia sentía que la vida aún le debía algo.

Trabajaba en una cafetería, un sitio modesto donde pasaba horas sirviendo café y atendiendo clientes con su mejor sonrisa. No era el empleo de sus sueños, pero le permitía sobrevivir y ayudar a Rosario, quien cada día se veía más frágil.

Esa noche, al llegar a casa, encontró a la anciana sentada en el viejo sillón de la sala, con una carta entre las manos temblorosas y una expresión que mezclaba angustia y culpa.

-Mi niña... -susurró Rosario, mirándola con los ojos cargados de emoción.

Natalia frunció el ceño, dejó las compras sobre la mesa y se acercó.

-¿Qué pasa, mamá? ¿Te sientes mal?

La anciana negó con la cabeza y le extendió la carta.

-Es hora de que conozcas la verdad.

El corazón de Natalia latió con fuerza. Se sentó a su lado y tomó la carta con dedos temblorosos. Su mirada recorrió las palabras escritas con tinta ya desvaída.

"Natalia, si estás leyendo esto, significa que Rosario ha decidido contarte lo que he guardado todos estos años. No sé cómo empezar ni cómo enfrentar la culpa que me consume, pero la verdad es esta: no eres mi hija biológica. Te encontré cuando eras solo una bebé, abandonada en la orilla del río después de un secuestro que salió mal. Creí que habías sido dejada para morir, pero eras fuerte. Te llevé conmigo, te crié como mía y nunca tuve el valor de decirte la verdad. Tu verdadero padre es Esteban Montalvo."

Las letras comenzaron a volverse borrosas ante la incredulidad de Natalia.

-¿Qué... qué significa esto? -murmuró, sintiendo su respiración entrecortarse.

Rosario le tomó las manos con fuerza.

-Significa que toda tu vida te han mentido, hija.

El nombre de Esteban Montalvo no era desconocido para ella. Todos en la ciudad sabían quién era: el magnate más poderoso del país, dueño de un imperio que abarcaba desde hoteles de lujo hasta compañías petroleras. Un hombre cuya riqueza parecía no tener límites.

Pero más allá de su fortuna, tenía fama de ser despiadado. Era temido, respetado... y, ahora, resultaba ser su padre.

-No... esto tiene que ser un error -susurró, poniéndose de pie bruscamente.

Rosario negó con tristeza.

-No lo es. Esteban creyó que habías muerto cuando te secuestraron. Tu madre... ella nunca dejó de buscarte, pero no pudo soportarlo y enfermó. Murió creyendo que nunca volvería a verte.

Natalia sintió una opresión en el pecho. Un torbellino de emociones la invadió: incredulidad, enojo, tristeza. Todo lo que creía cierto se derrumbaba ante sus ojos.

-¿Por qué nunca me lo dijiste? -preguntó con la voz quebrada.

-Porque tenía miedo de perderte. Temía que me odiaras.

Natalia no supo qué responder. Parte de ella quería creer que había una explicación, que su destino no había sido sellado desde su infancia. Pero otra parte... otra parte hervía de rabia.

Su padre era un hombre poderoso, influyente. ¿Cómo pudo darla por muerta tan fácilmente? ¿Cómo pudo continuar con su vida como si nada? Si realmente la había buscado, ¿por qué nunca la encontró?

-Necesito respuestas -declaró, con la mandíbula tensa.

Rosario la miró con preocupación.

-No hagas nada impulsivo, Natalia.

Pero ya era demasiado tarde. Una semilla de venganza acababa de germinar en su interior.

Si Esteban Montalvo creía que su hija estaba muerta, entonces así seguiría siendo. Porque Natalia no buscaría recuperar el tiempo perdido. No quería amor ni un reencuentro emocional.

Quería justicia. Quería verlo caer.

Y, para ello, primero debía infiltrarse en su mundo.

            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022