Género Ranking
Instalar APP HOT
Amor Verdadero del Impostar
img img Amor Verdadero del Impostar img Capítulo 4
5 Capítulo
Capítulo 5 img
Capítulo 6 img
Capítulo 7 img
Capítulo 8 img
Capítulo 9 img
Capítulo 10 img
Capítulo 11 img
Capítulo 12 img
Capítulo 13 img
Capítulo 14 img
Capítulo 15 img
Capítulo 16 img
Capítulo 17 img
Capítulo 18 img
Capítulo 19 img
Capítulo 20 img
Capítulo 21 img
Capítulo 22 img
Capítulo 23 img
Capítulo 24 img
Capítulo 25 img
Capítulo 26 img
Capítulo 27 img
img
  /  1
img

Capítulo 4

La calma de Mateo descolocó a todos. Esperaban gritos, acusaciones. Su indiferencia los incomodaba.

Isabela no podía dejar de mirarlo. Había una inquietud en sus ojos, una sombra de algo que podría ser arrepentimiento.

Leo, sintiendo que perdía el control, se acercó más a Isabela, susurrándole algo al oído y haciéndola reír. Una provocación directa.

Mateo no reaccionó. Su mirada estaba perdida en la copa de vino que sostenía.

La fiesta siguió su curso. Era una repetición grotesca de las celebraciones que antes se hacían en su honor. Los mismos discursos, la misma música, las mismas sonrisas falsas.

Llegó el momento de los regalos. Carmen le entregó a Leo una caja de madera noble. Dentro, una guitarra hecha a medida por el mejor luthier de España. La misma que le habían prometido a Mateo para su próximo cumpleaños.

Sus hermanas le dieron a Leo un juego de púas de concha de tortuga, grabadas con sus iniciales. Idénticas a las que él tenía.

Un dolor agudo, físico, atravesó a Mateo. Era como si le estuvieran arrancando la piel a tiras, lentamente.

Leo, en un acto de crueldad suprema, se acercó a Mateo. "Hermano, he oído que tu reloj es una edición limitada. ¿Por qué no me lo das? Simbolizaría la unidad de nuestra familia."

Insinuaba que todo lo de Mateo, su vida, sus logros, le pertenecían a él por derecho de sangre.

Carmen intervino. "Mateo, dáselo a tu hermano. No seas egoísta."

Mateo se quitó el reloj. Ya no sentía nada por él. Era solo un objeto. Un trozo de metal y cuero.

Se lo entregó a Leo sin decir una palabra. El gesto de renuncia fue total.

"Me siento un poco mareado", dijo Mateo, levantándose. "Creo que me iré a casa."

De repente, todos mostraron una preocupación hipócrita.

"¿Te encuentras bien, Mateo?", preguntó Isabela, acercándose.

"Hijo, déjame llamar a un médico", dijo Carmen, poniendo una mano en su hombro.

Mateo percibió la falsedad en sus gestos. Se apartó de sus toques como si quemaran.

"¡Ay!", gimió Leo, interrumpiendo la escena. "Creo que el vino me ha sentado mal. Me duele la cabeza."

Anterior
                         
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022