Capítulo 4 CAPITULO 4

Mi integridad física cayó al suelo. Comencé a hacer cuentas mentales y el Ala Oeste se encontraba a 40 pasos aproximadamente de donde estaba mi oficina Era claro que tenía que mudarme, no iba a caminar 40 pasos cada vez que tuviera que informar algo. Asentí hacía él y salí de la oficina, ignorando por completo mi nombre en la boca de Tomas, no quería escucharlo, era un imbécil.

Ambos entramos en su oficina, la cual era modesta, pulcra, tenía un estilo más bien, su estilo. Todo el espacio era completamente gris. Entendía que él había llegado recién, pero motivos antes de su llegada siempre se les pregunta cuál es el color más conveniente que encontraran motivador para utilizar.

- ¿estás cuestionando si mi decoración es bastante agradable para poder adaptarse a ti?-

- de hecho se tiene que adaptar a ti, pero si a mí me preguntas...-

- no te he preguntado-

Su manera de tratarme me hacía poner los tacones de punta. Ignorando sus palabras, caminó hacía la silla que se encontraba en frente de él. En donde pude abrir una nota nueva para poder anotar todo lo que se encontraba en su camino. Él me tendió un cuaderno enorme, el cual bufe.

Esto es un libro antiguo de 2000 años-

aquí es donde quiero que pongas todas las notas-

debo llevar un registro, puedo hacerlo en mi tablet, puedo ir con ella a donde sea-

Él me observó, tomó asiento en su lugar y por un momento estudió cada detalle que tenía que ver conmigo. No me puse nerviosa en lo absoluto. Conocía hombres como él, eran completamente idiotas.

Estoy intentando que hagas tu trabajo, de la mejor manera posible para yo poder encontrarme cómodo contigo. Resulta un poco imposible, dado tu temperamento y tu falta de empatía para quien es tu superior-

Gabriel hizo énfasis en "superior", lo cual me hizo dar cuenta la facilidad que tenía para hacerme ver que era superior a mí. En ese momento comencé a darme cuenta de que esto comenzaba a ser un poco intenso, por lo cual, tomé el libro y lo observe.

Genial señor, haremos lo siguiente. Usted me brinda su agenda, yo la administro y todos felices. -

Me levanté, lo cual hizo que no conectáramos miradas, no quería demostrar interés en sus énfasis y palabras. Tome el libro en mis brazos, asegure mi tablet y camine hacia la puerta, sabía exactamente que sus ojos estaban puestos en mi trasero, me di la vuelta y lo observe.

Me ubicaré en un cubículo cerca de usted. El teléfono cuenta con el número 6. El cual hará que se comunique rápidamente conmigo. Sin más, permiso-

Me salí de la habitación, él era un hombre de pocas palabras, muy pocas. Solo con su mirada podía decir muchas cosas y era algo que, en el fondo, me incomodaba.

Al salir, aguante mis ganas profundas de gritar, de gritar con un grito de enojo. ¿A quién demonios se creía?. Fui directo hacía el pequeño espacio que teníamos para preparar un café y almorzar el cual al ver que se encontraban caras no deseadas como Blunt Casaro y Margaret Saltón segui de largo hacía la cafetería, en la cual desayunaban y demás las personas que tenían un poderoso cargo en la empresa, lo cual era ridículo, dado que aquí hasta el café tenía Status. Al llegar divisé a mi hermana, se encontraba en una charla cómoda con su amiga y colega Vivían, la mujer era amorosa, joven y hermosa. Ambas hacen un dúo sensacional y más de una vez me he unido a ellas. A decir verdad, entiendo un poco el descaro de parte mía de ir a eventos y reuniones que solo son para inversionistas y no para secretarías.

Estoy jodidamente prendida fuego-

Tome el vaso de yogur sin tocar que Vivían tenía en su bandeja, ella me observo queriendo entender que me sucedía.

Son únicamente las 9 am, Amparo. Por dios-

            
            

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