Ay, Barbra. ¿Acaso te vas a sentir culpable? ¿Culpable de qué? Cedric ya no está contigo y perro que te ladre no tienes. Pero solo será sexo nada del otro mundo. Algo común y corriente, por los que muchos pagan y otros lo practican gratis.
Por los cielos. Por mi cabeza pasan un millón de cosas.
Mas dinero para mis ahorros y para poder montar mi restaurante gigante. Además no me tocará de a nada. Va pagar por hacerlo ¿Hará esto con todas las chicas que mira bailar? Realmente es la primera vez que un cliente ofrece está cantidad de dinero por tocar mi cuerpo.
Salgo de mis pensamientos y hablo.
-Tener sexo o salir con algún cliente fuera de acá está sumamente prohibido -le informo mirándolo desde mi lugar, mientras sujeto mis manos.
-Eso lo sé. Además tengo el permiso de hacer lo que yo quiera en este club. Dime ¿Si o no? -hace una pausa -. Y no acepto un no por respuesta.
-Acá hay otras chicas, señor -hablo con respeto.
-De todas solo te quiero a ti -replica con firmeza y eleva su vaso haciéndolo desaparecer entre su rostro en sombras para beber -. Lo disfrutaras, hermosa.
Me quedo aún pensándolo y pensándolo. Hasta que un minuto después me decido.
-Acepto -pronuncio en voz firme y clara.
-Buena chica -refiere con su voz grave -. Ahora necesito que te des la vuelta -pide aún desde su lugar.
Dios mío, solo espero que no salga con algún fetiche raro o que sea obeso. Ahora tengo miedo. ¿Y si la tiene grande y me desgarra? Ay no. Barbra ¿Por qué eres tan ambiciosa?
Hago lo que me pide.
Me doy la vuelta quedado de espaldas para él. Detrás de mi siento como en pasos lentos él se acerca hasta mi lugar. Se detiene y cubre mis ojos con una especie de venda de tela suave, dejando un nudo no tan apretado. Ahora todo se ve totalmente oscuro. Si antes lo estaba, ahora más. Con suavidad agarra mi mano y yo sujeto la suya, me ayuda a bajar de la tarima y comienza a caminar con lentitud.
-No te haré caer -musita con delicadeza.
Esto es un club de Strippers. Si, el sexo está prohibido. Pero cuando hay servicios privados y el cliente quiere tocar a la chica que le baile, hay habitaciones para que eso suceda-siempre y cuando la chica acceda-, ahora este tipo de cosas en el club la jefa lo prohibió ¿Qué tan importante será este hombre acá? como para que Nora le haya dado el permiso.
Este tipo de cosas ya no se pueden hacer. Me matan las ganas por saber quién es. Huele muy bien, pero aún no recuerdo la persona a quien llegue a conocer que use ese perfume.
Él extraño me conduce hasta una de esas habitaciones. Nunca he entrado por esta parte del club, pero me supongo que es esa. Puedo escuchar que abre una puerta y con su ayuda me adentro, para después escuchar que es cerrado por él.
Me quedo de pie. Pedo presentir que se aleja de mi y se va un lado de la habitación. Sólo me mantengo en mi lugar. Puedo escuchar que deja el vaso de vidrio sobre una mesa y después de unos minutos, se acerca deteniéndose detrás de mi. Comienza a caminar en círculos alrededor de mi-lo sé por el sonido de sus pasos-, lo hace con lentitud, mientras su dedo índice roza mi cabello, mi barbilla, mi cuello. Se detiene frente a mi, a centímetros de mis labios. Ahora siento su respiración sosegada con hedor alcohol, muy cerca de mi rostro. Su perfume huele exquisitamente bien. Parece que se trata de alguien que viste y anda siempre impecable.
-¿Cuántas veces haz dormido con extraños en este club? -inquiere y se detiene. Con suavidad baja el cierre de mi body negro.
Trago grueso -Nunca lo he hecho. Es la primera vez que acepto este tipo de servicios.
Baja el body sin mucha gentileza hasta mi cintura, ahora dejando mis senos desnudos al aire. Con su dedo índice toca mi pequeño pezón izquierdo, para después moverlo en suaves círculos, alrededor de el. Realmente eso me aceleró el pulso y mi piel se puso de gallina. En segundos mis senos se sintieron hinchados y ahora completamente erectos.
-Lindas tetas -misita, y se acerca a mi mentón para chuparlo, mientras cierra sus manos en mis senos, está vez acercándose a mi cuello para también succionar con suavidad.
Se acerca a mi oído y siento como ahora chupa el lóbulo de mi oreja, al mismo tiempo que sus manos bajan por mis curvas, para después detenerlas en mi trasero y cerrarlas sobre cada una de mis nalgas, apretando con suavidad, estrechándome contra su cuerpo caliente y desnudo. De inmediato noto que no es para nada gordo y también su dura erección en sus pantalones.
-Eso está bien -susurra con voz ronca a mi oído -. Soy el primero que te toca de esta forma -sus manos subieron con calma, desde mi cintura hasta detenerse en mis senos, los cuales con sus manos grandes agarra y aprieta, haciéndome cerrar los ojos y tragar -, y eso me excita aún más -musita contra mi piel. Eleva su mano y se detiene en mi cuello para cerrarla con suavidad.
Me estrecha más a su cuerpo, obligándome a retroceder. Me detengo al chocar contra algo y al hacerlo de inmediato me deja caer hacia atrás. Siento que mi cuerpo cae sobre el colchón suave, al mismo tiempo que suelto un jadeo bajo.
Se aleja de mi y vuelve hablar -¿Hace cuánto no eres poseída por un hombre? -quita mis tacones.
No respondo y sólo siento que baja mi body con suavidad, quitándolo por completo. Sintiéndome completamente desnuda frente a él. Me da impaciencia el no verla el rostro. Porque realmente lo está haciendo muy bien.
Me está calentando.
-¿Tienes mucho tiempo? -percibo una sonrisa en él. Quien se apoya en el colchón y se inclina sobre mi, acercándose a mi labio superior para besarlo, después lo chupa y suelta con suavidad -. ¿Que no te tocan? -su voz sale ronca y en apenas un susurro.
Con cada pequeña cosa que hace mi cuerpo comienza a querer mas atención de ese hombre extraño al cual no puedo ver.
Elevo mis manos para tocar su rostro -Si -con mis dedos lo toco y puedo sentir que es fino. Su cabello es liso y de un largo apropiado.
-Estas limpia -baja su rostro a mis senos y con su lengua lame mi pezón derecho con delicadeza, moviéndola en círculos a un ritmo lento. Al mismo tiempo que con su otra mano aprieta y masajea el izquierdo. Me hace tragar grueso dejó escapar un jadeo. Mi cuerpo entero arde queriendo mas.
Dejo caer mis manos sobre sus hombros musculosos, y por alguna extraña razón eso me excita totalmente -¿Haces esto con mujeres que ofrecen sexo por dinero? -musito tratando de sonar calmada.
-No -se aleje de mis senos y se acerca a mi oído -. Pero me encanta hacer mojar a una -contesta. Baja su mano rozando con sus dedos mi piel. Recorriendo mi pecho, abdomen, cintura y se detiene en mi ombligo. Con lentitud se aproxima y llega a mi entrada totalmente húmeda, tocándome. Haciéndome jadear bajito -. Y tú ya lo estás, preciosa -sus dedos humedecidos por mis fluidos, se mueven con suavidad sobre mi tierna y delicada carne.
-¡Ah! -suelto un gemido bajo, retorciéndome debajo de él. Quien se encuentra muy entretenido acariciando esa zona. Por instinto flexionó y abro mis piernas.
Dios mío este hombre ocasiona que mi cuerpo hable por si solo. Cerrando mis ojos muerdo mi labio inferior, sintiendo tu tacto.
-Estas lista para mi -deja de tocar ese zona. Dejándome completamente encendida y con ganas de más, y más. Ya apunto de pedirle que me posea ya. Me está volviendo loca con su tacto delicado pero a la misma vez ágil y experto.
Se incorpora y se aleja de mi para después deslizar sus manos por mis muslos y apretándolos con fuerza me hala con rudeza, al mismo tiempo que coloca mis piernas sobre sus hombros y mi entrepierna choca contra su cintura. Siento su miembro duro contra mi entrada. Eso me ocasionó tragar y humedecer mis labios.
Deseosa de que me tomé ya.
-Recuerda. Tú cuerpo es solo mío -al decir eso se acomoda y siento que me penetra con cautela soltando un suspiro suave.
Yo solo respondo con un jadeo. Estoy tan lubricada que no siento molestia alguna. Vuelve a moverse, pero está vez con brusquedad haciéndome gemir fuerte. Su grosor se siente tan bien dentro de mi. Con sus dos manos sujeta mis caderas y vuelve a dar una estocada salvaje dentro de mi, que para no liberar un gemido, por el placer que me proporciona. Muerdo mis labios. Él continúa entrando y saliendo está vez bajando el ritmo un poco.
Abro mi boca liberando un sutil suspiro y vuelvo a morder mis labios con fuerza. Se inclina hacia adelante y aún sintiendo como me penetra. Su aliento chocó contra mi mejilla y su mano se cierra con suavidad sobre mi cuello.
-Te romperás los labios, preciosa -se vuelve a impulsa dentro de mi con brusquedad.
Libero mi labio sintiéndolo hinchado. Sin piedad comienza a moverse duro y rápido en mi interior. Siento como mis senos se mueven por sus movimientos rápidos. Entreabro mis labios dejando escapar de mi garganta gemidos acompañados de suspiros. Llevándome al cielo. Ahora sintiendo esa presión en mi vientre y cuando estoy apunto de llegar el maldito se detiene.
¿Qué....?
Con rapidez me da la vuelta, y libero un jadeo por su movimiento. Eleva mi trasero obligándome a flexionar mis piernas. Está vez él sube al colchón quedando de rodillas. Yo acomodo mi espalda esperando más. Mi respiración se encuentra acelerada y trago saliva sintiendo mi boca seca. Ahora mis nalgas quedan a su disposición y solo para él.
Acaricia mis nalgas para después dar una nalgada fuerte. Haciéndome gemir -Eso es, gime para mí.
Con sus dos manos aprieta mis glúteos y me vuelve a penetrar con suavidad y profundidad. Sus dos manos está vez sujetan mis caderas y me atrae con fuerza hasta él, por cada embestida que da. Poseyéndome con rudeza. Mi trasero contra su cintura genera un plaf, plaf fuerte en aquella habitación. Muerdo mis labios y aprieto las sábanas con mis manos, soltando gemidos llenos de gozo. Su pene erecto dentro de mi, me llena por completo. Y me hace venir, sintiéndose maravillosamente bien, ocasionando que mis piernas se debiliten, está vez un gemido fuerte escapa de mi, dejándome completamente satisfecha. Este hombre si que proporciona un buen sexo. Se mueve una vez más, mientras con fuerza sus manos aprietan mi trasero.
Sale de mi interior y da una nalgada suave en mi glúteo derecho -Tienes un lindo culo, castaña.
Caigo sobre la cama con la respiración acelerada. Recuperándome del revolcón que me acaban de dar.
Escucho que le puerta se abre y después es cerrada.
¿Se fue?
Para cuando intento levantarme sujetan mis muñecas impidiendo que lo haga. Siento que se mueve sobre el colchón y se inclina hasta mi lugar. Su nariz roza mi mejilla y se acerca a mi oído mientras aspira mi olor. Su respiración tibia y algo acelerada hace un cosquilleo cerca de mi cuello.
-Es la primera vez que una bailarina, me deja encantado -roza sus labios con los míos y está vez se acerca a mi oído derecho -, y tú lo haz hecho por completo -su mano recorre mi muslo con delicadeza.
Trago con suavidad mientras entreabro mis labios, sintiendo un cosquilleo en mi cuerpo.
-Me gustaría repetirlo de nuevo -besa mi barbilla y vuelve acercarse a mi oído -. A oscuras, por supuesto.
Vaya, seria más dinero. Pero quiero verlo. ¿Cuándo me convertí en esto?
-¿Puedo verte? -pido ya con la respiración un poco más calmada.
-Aún no -suelta mis manos y se aleje de mi bajando de la cama -. Te esperaré el domingo que viene. Depende de ti si quieres mas dinero -hace una pausa -. Ahí te dejo la primera pista.
Abre la puerta y escucho que después la cierra. Luego de unos segundo me incorporo sobre la cama y me quitó la venda, que resultó ser una corbata de color vinotinto de tela muy fina. Examino la habitación y veo que las paredes tienen un papel tapiz rojo con detalles negros. La cama es grande y con mantas también rojas. Veo que sobre una mesa se encuentra un maletín abierto. Me levanto de la cama y veo las pacas de dólares ordenadas dentro de este.
-Mierda.... -agarro una de las pacas y con mi dedo presiono para soltarla viendo que se abre como un abanico -. ¡Carajos! No me lo creo.