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Capítulo 10 Fue un regalo.

Dentro de la librería.

Estaba limpiando las estanterías, cuando llegó el chico que me pidió ayuda para conquistar a mi Luna, acepte con varias condiciones ya que tenía que conocerlo bien antes de presentarle a mi mejor amiga.

Aniel parecía un buen chico, algo irresponsable con sus estudios pero eso tenía solución, si él ponía empeño.

Ese día habíamos quedado, en estudiar juntos Aritmética, así que cuando llego lo llevé al salón de estudios, le explique dos ejercicios simples y le di un libro de tareas para resolver los cinco ejercicios que había, mientras yo me dedicaba a limpiar los estantes de libros.

Pero para mi sorpresa, al voltearme con mis libros en brazo, choque con alguien y me caí al piso pero eso no fue todo, sentí que esa persona también se cayó y para mi mala suerte encima de mí.

Aunchi... dije tocando mi frente era la segunda vez, en está semana que lo golpeaba.

Pero cuando abrí mis ojos, para mi mayor sorpresa, noté que la persona encima de mí era muy familiar, él también me estaba mirando algo sorprendido.

Así que pude recordar, era él chico de la noche, con quien tuve el accidente, no podía creer primero como pudo pasar tal cosa, otra vez, anoche yo me caí encima de él y hoy por alguna extraña razón el se cayó encima de mí.

Segundo, que hace ese chico en un lugar como éste.

Y por último, que me está pasando mi corazón comenzó a acelerar, mi rostro está muy caliente. Necesito liberarme de esta situación.

Después de un momento, Zamy pudo hablar.

-¡Lo siento, pero podrías levantarte!

Entonces, el chico se dio cuenta de la situación y algo incómodo se levantó.

Zamy también se levantó rápidamente.

-¡Te pido que me disculpes!

Volvió a decir.

-¡Te conozco, Eres la chica de la noche!

También la había reconocido.

-Si...

Su voz se oía suave, bajo la mirada con timidez.

-¿Qué haces aquí? -¡Acaso,es tu hobby chocar con las personas!

Dijo bromeando.

-No, yo no soy así... dijo un poco nerviosa

Zamy, no quería que la malinterpretara así que quiso explicar.

-Realmente lo siento, es que no sabía que había llegado gente, como estaba arreglando ese sector no me di cuenta.

Entonces Fran lo interrumpió.

-¡Espera, entonces trabajas aquí!

Dijo sorprendido, anoche cuando se acostó no creía que la volvería a ver, pero ahora resulta que trabajaba enfrente de su universidad.

-Si, soy la encargada del local...

Pero es de mi tía, yo solamente soy su empleada.

-¡Lo siento, soy una tonta! Aún no me presenté

-¡Soy Zamy Fisher!

Francisco se quedo atónito al escuchar ese nombre, jamás pensó conocer a una chica llamada Zamy.

-¡Zamy!

Pronunció dudoso.

-Si, un gusto conocerte.

Dijo sonriendo, esa sonrisa era imborrable de su mente.

Así que extendió la mano para saludar, no sabía si ese chico aceptaría pasarle la mano, pero no había de otra, tenía que demostrar amabilidad con un cliente.

Para su sorpresa él agarro su mano y respondió - Un gusto, soy Francisco Florenciano.

Ella no esperaba que él dijera su nombre, tan humildemente ya que pareciera ser un chico con dinero.

Después de un momento, Zamy escucho que An, lo llamaba, pidió permiso y se dirigió junto a él, no se dio cuenta que Fran lo estaba siguiendo.

Cuando llegó junto a An, él se quejo de no entender algunos ejercicios, ella se sentó a su lado y con mucha paciencia comenzó a explicar.

Francisco, que estaba mirando desde la puerta, se puso algo molesto, en ese momento no sabía que le estaba pasando pero sintió un dolor dentro de su pecho.

An, vio a su amigo y le indicó que se sentará con ellos.

-Hermano, ¡ven acá!

Dijo con una sonrisa amable.

Zamy, también se volteo a mirar, pudo percibir porqué estaba ahí.

Él caminó silenciosamente, y se sentó cerca de Zamy.

Ella se sintió algo incomoda, pero siguió enseñando a su alumno.

Francisco, solo quedó observando en silencio, no sabía porque, pero le gustaba mirar a esa chica. Y ahora más que nunca, tenía curiosidad sobre ella, quería conocerla le llamaba mucho la atención, porque tenía el mismo nombre de su pez.

A pesar, que su abuelo nombro aquel pez en homenaje a una niña muy amable y amistosa, nunca creyó encontrar una chica con ese nombre.

-Zamy, la niña pez...

Se dijo mentalmente.

-¿Será que es la misma niña, que conoció mi abuelo?.

Tenía que saber lo antes posible.

Después de explicarle a An, todos los ejercicios, Zamy se levantó y volvió a hacer lo que estaba haciendo, antes de toparse con Fran.

-¿Dónde la conociste? Preguntó a su amigo.

-Aquí. Dijo concentrado en su estudio.

-¡Te diré, algo pero solo una vez!

Al escuchar eso, An levantó la mirada estaba asustado, no dijo nada a pesar que era muy extraño la actitud de su amigo.

-Una vez,! ¡Ella es mía! No la toques.

An trago salivas y se puso nervioso.

Cuando termino, de decir las palabras se levantó y se dirigió hacia donde estaba Zamy, An se quedó callado intentando asimilar lo que había escuchado.

Francisco, se aproximó lentamente, Zamy estaba arreglando los libros.

Cuando sintió que alguien respiraba detrás de ella, se asustó y dio unos pasos atrás, pero fue peor porque piso el pie del chico, que estaba detrás de ella, cuando quiso retirarse el la sujeto de su cintura.

-¿Oye, que te pasa? Dijo intentando zafarse.

Pero él la sujetó con fuerza, -¡Solo dime una cosa!, necesito que me contesté una pregunta y te prometo, que dependiendo de tu respuesta te voy a soltar.

Ella acepto responder, no sabía porque ese chico actuaba así, pero no quería provocarlo, era alguien de otro nivel económico.

-¿Cuándo eras niña, conociste un señor a quién le vendiste un pez color rojo?

Ella se quedó pensando por un momento, después pareció recordar y respondió la pregunta.

-Si, cuando fui a quedarme con mis tíos en la capital, conocí a un señor muy amable, me dijo que se llamaba Franco y que buscaba un regalo para su nieto, así que decidí ayudarle a conseguir un regalo hermoso.

Francisco, se quedo en silencio escuchando la historia, en su mente pensaba que esa chica realmente era la Zamy a quien tanto quería conocer en el pasado, y hasta le puso su nombre a su mejor amiga.

-¿Qué compró? Volvió a preguntar.

-¡Un pez! Era muy hermosa de color rojo, yo la había cuidado muy bien, ese pez realmente era mío, pero el señor Franco, me dijo que su nieto.

Se detuvo por un momento.

Luego de un suspiro siguió, parecía que él chico no tenía amigos, así que le regalé mi pez, para que fuera amiga de su nieto.

-¿Entonces, mi abuelo no compró?

Después de escuchar que ese chico, dijo que era nieto de ese señor.

Ella entendió la situación .

-¡Eh, tu abuelo! -¿ Entonces, eres ese niño?

Tenía curiosidad y a la vez estaba confundida.

-Si lo soy, ¡Mi abuelo, fue Franco Florenciano!

Zamy se volteo hacia él, sin darse cuenta que estaban bastante cerca.

-¿Fue, acaso ya falleció? Su pregunta sonaba algo triste.

-¡Hace unos meses atrás!.

Francisco, tenía un rostro triste al recordar a su amado abuelo, en estos meses no tenía oportunidad de llorar su muerte.

- Lo siento, fue una persona muy especial.

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