Abrí mis ojos y pude ver que mi abuelo le agarraba del cuello a mi padre, yo no tenía ánimos ni fuerzas para levantarme. Seguí en el piso tirado como una bolsa de papas, estaba llorando porque mi propio padre había matado a mi pez, extendí mi brazo y la agarré suavemente, la tenía en mi mano, pude ver qué ella ya estaba muerta, mi papá la había matado sin ninguna compasión ni piedad.
Solamente me quedé callado escuchando los gritos furiosos de mi abuelo, el no paraba de regañar a su hijo.
Esa noche papá perdió a toda su familia, la esposa perfecta y el único hijo que le daría lo más importante él dinero de la familia Florenciano.
Mi abuelo lo quitó todo hasta de ser su heredero, le había gritado en su cara varias veces, que su único heredero sería su nieto, o sea yo.
Papá quiso adular, intento levantarme del suelo, pero mi abuelo fue más astuto y me agarró en sus brazos así llevándome afuera de esa casa. Sim embargo, él nos seguía, obviamente gritando con toda fuerza miles de ofensas hacia su padre y que no iba a dejar barato.
Después, de algunos días de tranquilidad vino la tormenta, y ahí nos dimos cuenta a que se refería papa.
Cuando firmaron el divorcio, mi papá apelo y pidió por mi custodia y ganó, obviamente aún seguía siendo Federico Florenciano para todas las personas, y el juez recibiendo unos fardos de dólares firmo sin ninguna pena.
En ese entonces tuve que ir a vivir con él y Laura en la casa.
Al llegar me di cuenta, que Laura ya vivía ahí en toda la mansión se podía notar algo de ella, realmente estaba marcando su territorio.
Los días pasaron lentamente para mí, porque no había un día en que ella no me molestara, lo hacía simplemente para demostrar que mi padre la prefería a ella.
Yo solamente salía de mi habitación para ir en mi colegio, tardaba a propósito para llegar tarde a casa yo no quería encontrarme con mi padre, lo evitaba.
Hasta que una tarde de invierno, era uno de esos días inusuales la nieve caía mucho y el viento soplaba fuerte, el cielo nublado, Laura me mandó llamar, - Niño, la señora quiere que baje para una reunión.
Para los nuevos empleados yo simplemente era un niño.
No me opuse y bajé las escaleras nunca discutí ni dice líos me mantuve en silencio, para que ellos no se dieran cuenta de mi existencia.
Vi a papa acariciando su rostro, entonces la dichosa reunión era para anunciar su embarazo, papá estaba muy feliz como si fuera su primer hijo la abrazó y beso su abdomen, que aún estaba plano, yo me quedé mirando esa escena me preguntó si había reaccionado de esta manera cuando se enteró de mi existencia.
En ese entonces, para mi mala suerte, mi padre se dirigió a mi y me dijo con unas palabras rudas y sarcásticas que quedaron impresas en mi ser.
-¡Por fin, tendré un heredero de verdad! Un hombre de verdad, no un marica, malcriado cómo tú Francisco.
No le dije nada, sabía que si respondía sufriría las consecuencias.
Los meses pasaron apenas podía ver a mi abuelo, cada vez que lo dejaban visitarme me decía que me llevaría con el, solo me pedía paciencia.
Acepté sin reclamar, por un lado, estaba feliz, porqué mi mamá se libró de este monstruo, llevaba años sufriendo en silencio muchas agresiones por parte de él, lo descubrí muchos días después cuando una de las sirvientas comento con uno de los chefs.
Ella se fue a EEUU, con mi tío Luis, y yo me quedé de rehén por mi propio padre, todo esto se debió a la herencia de mi abuelo Franco, papá me estaba usando como un chantaje para lograr recuperar su posición de heredero.
Aunque tenía mucho dinero, le era difícil aceptar que su padre no le dejara su fortuna o le echara de su empresa.
Mi hermanita había nacido en navidad, entonces hice mis cálculos y Laura ya estaba embarazada de cuatro meses cuando anuncio su embarazo, la miré de lejos estaba en los brazos de la niñera, era muy bonita pero no sentía cariño hacia ella, así que decidí evitarla, si yo pudiera saldría de esa casa en ese momento.
Mis planes no salieron como quería, y cada día más Laura me odiaba, mi padre se había enojado mucho con ella por no darle un heredero varón que tanto anhelaba.
Yo sufría todo tipo de desprecio, aguanté en silencio, hasta que un cierto día mi abuelo llegó con un papel en la mano.
Yo estaba parado en esa escalera mirando la escena, tiro ese papel en la cara de Laura y me dijo -¡Vamos a casa, hijo!
Laura no sabía que cara ponerse, cuando vio que mi papá había firmado un acuerdo cediendo su patria potestad a mi abuelo.
Se levantó furiosa, -No entiendo, ¿Cómo lo lograste?
Él dijo que jamás cedería.
Ella estaba muy enojada, bueno no era para menos acababa de perder su juguete favorito.
-No hay nada, que yo no pueda conseguir conozco muy bien a mi hijo.
-¡Simplemente le di lo que quería!
-¡Me estás diciendo que cediste tu fortuna a tu hijo, por ese mocoso!
Ella comenzó a reírse.
-¡Realmente eres un viejo tonto!
Dijo burlándose de él.
Mi abuelo me miro y pronuncio; -Mi nieto, vale mucho más que toda mi fortuna.
Cuando íbamos a salir, ella volvío a hablar, -También tienes una nieta.
Su voz demostraba mucha rabia.
¡Mi abuelo, volteo a mirarla y con una voz sarcástica pronunció -Nieta!...
-Mi único nieto es Francisco, esa niña jamás podría ser hija del estúpido de mi hijo.
-¿Cómo te atreves, viejo estúpido! Ella estaba explotando de rabia.
-¡Viejo pues si, pero estúpido no! -Te diré un secreto familiar señorita Laura, mi hijo es estéril.
-¿Qué me estás diciendo? Ella comenzó a sudar y ponerse nerviosa, se notaba la preocupación en su rostro.
-Lo que oyes, mi hijo Federico no puede tener hijos, su único y verdadero hijo es mi nieto Francisco.
Me sorprende que no te hayas enterado, él sufrió un accidente y a causa de eso quedó estéril, pero no te preocupes Laura, yo guardaré tu secreto, todo dependerá de ti.
-¡Deja a mi nieto, en paz! Y te podrás seguir con tu teatro.
Salimos de esa casa, ella se quedó mirando desde la puerta sin poder refutar.
Ese día sentí que el aire era tan fresco.
Los días pasaron y después fueron meses que se tornaron en años y Laura parecía que me había olvidado completamente, las palabras de mi abuelo funcionaron perfectamente, gracias a eso tuve una vida bastante agradable después de todo.
Decidí vivir con mi abuelo, él se encargo de enseñarme todo sobre los negocios familiares, después de mucho tiempo, pude descubrir él precio que pagó por mi libertad. Cedió la antigua casa familiar y la mitad de las acciones de nuestro corporativo, con los años pudimos recuperar 25% más, así que ahora teníamos 75% de las acciones eso me convertía en el Ceo del corporativo Universal.
Por fin lo tenía en mis manos, haría pagar a mi maldito padre todo lo qué me había hecho, durante esos años que viví con él.