Al día siguiente, Zamy decidió que era hora de intentar volver a la normalidad. Se dirigió a la biblioteca, donde había trabajado durante los últimos años. Era un lugar tranquilo y familiar que siempre le había traído consuelo. Al entrar, se encontró con Luna y An.
-¡Zamy! -exclamó Luna, sorprendida y feliz de verla-. No esperábamos verte hoy.
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