Francisco llevó a su madre en la casa de su antigua amiga Julia Gutenberg, ambas no se habían visto por algunos meses así que tenían mucho de que hablar.
Julia pidió a Francisco, que acompañará a su hijo Aniel hasta el campus de su universidad, él ya se iba a quedarse ahí porqué tenía muchos trabajos atrasados.
Aniel no era un chico responsable y no le agradaba estudiar así que sus padres le tenían vigilados, cuando bajo las escaleras tenía tres grandes maletas, como un adolescente metrosexual eso no era suficiente ropa para él.
Francisco movió su cabeza como desaprobación, pero eso no parecía molestar a An, quien lo saludo con una sonrisa amable y un cálido abrazo.
-¡Me alegra verte, hermano!
Dijo sujetando la mano de Francisco.
-A mi también, -¿Entonces llevarás todo esto?
Mirando las maletas.
-Obvio, pero él resto me llevará mi chofer el lunes.
Entonces, realmente ese era poco para él, An siempre fue así cuidaba mucho su aspecto físico se pasaba horas en el gimnasio y en los spas, tenía todos los estilos de ropas de los mayores estilistas.
A las mujeres le agradaba bastante su estilo.
Ambos se dirigieron al campus Universitario, entre la conversación An mencionó que tenía que estudiar con la chica que conoció en la librería, ella había quedado en enseñarle Aritmética.
A Francisco le pareció algo raro pero no cuestiono.
-Es una chica muy agradable.
Dijo sonriendo.
-¡O sea te gusta!
Eso pareció.
-No, ¡nada que ver!
Dijo algo nervioso
-Eso no es creíble, amigo.
Movimiento la cabeza.
-Lo sé, pero realmente no la veo así. -Si, ella es muy linda -¡pero la que me gusta es su mejor amiga!
-ahh ya veo...
Ahora parecía ser cierto, si no era una seria otra.
-Le pedí que me ayude a conquistar a su amiga, ella solo acepto, si yo mejorará mi calificación y fuera un buen alumno.
Esa chica me dio centenares de condiciones para ayudarme, también me dijo que no permitiría que su mejor amiga se quedará con un mal chico.
Francisco no se aguantó la risa, la situación en que se encontraba su amigo era muy gracioso.
-No te rías, ¡Eres mi amigo!
Dijo enfadado.
Así que ahora teníamos que ir a la librería donde trabaja esa chica tan mandona.
Después de dejar las maletas en su habitación ambos se dirigieron a la librería donde trabajaba la famosa chica.
Francisco tenía mucha curiosidad por conocerla.
Justo cuando iban a entrar Fran recibió una llamada telefónica de Eva, no tenía la intención de contestar pero sabía bien qué si no lo hacía ella iba a insistir hasta que contestará.
Pidió a An, que se adelantara primero después de terminar la llamada te alcanzo, su amigo entró al lugar con una sonrisa en el rostro.
Fran contestó la llamada.
-Si, dime Eva.
Era lo más frio posible.
-Fran, cariño...-¿Cómo estás?
-Bien, un poco ocupado.
-Ahh.. lo siento, pensé que estabas libre por ser sábado, -¡Creí que podías salir conmigo, esta noche de party!
-¡Ya ves, sigo ocupado! -Eva...
Pronuncio con una voz ronca.
-Si dime, Fran...
Ella sonaba muy cariñosa.
-Realmente no quiero salir contigo, porque no necesito que la prensa esté escribiendo cosas de nosotros....
Despues de un silencio siguió.
-Quiero ser sincero contigo, ¡ eres una chica muy bonita, pero no me gustas! -Lo siento, por ser directo pero no puedo permitir que malinterpretes nuestra relación de amistad, -Tú te mereces alguien mejor que yo.
Eva se quedó en silencio, no sabía cómo reaccionar ante las palabras de Fran, en el fondo quería explotar y romper todo que tenia enfrente y gritarle a él muchas cosas, pero en ese momento no podía así que solamente respondió.
-De acuerdo...
Y colgó la llamada.
A Fran no le molesto que haya colgado la llamada, más bien preferiría que fuera así porque no tendría que explicar nada más.
Así que guardo su móvil y entro a la librería, para su sorpresa no le vio a An, ni a la famosa chica.
Así que decidió mirar algunos libros de romances, qué quería obsequiar a su madre. Se dirigió en el sector de novelas, pero para su sorpresa se choco con alguien y una vez más se cayó al suelo.