Abrí la puerta del vehículo y extendí mi mano para que mi madre pudiera bajarse, llegando a la puerta del juzgado nos topamos de cara con Laura y su hija Flavia, la niña ya tenía 10 años más o menos, al verla recordé las palabras de mi abuelo,
-¡Jamás podría ser mi nieta!
Las miré por un momento, ellas por alguna razón me evitaban, Laura volteo al niño hacia otro lado, cubriéndola con su cuerpo, pero yo tampoco me dirigí hacia ellas, solamente pasé directo tomando la mano de mi madre, detrás de nosotros siguiendo con pasos firmes iba Diego mi guardaespaldas.
Mi padre, estaba sentado dentro de la oficina, obviamente hablando con él abogado, de mi abuelo, también estaban mi tío Luis, Cesar y mi primo Víctor.
Salude formalmente a todos al entrar, todos me devolvieron el saludo a excepción de mi padre que simplemente me ignoró.
Al verme el abogado inicio.
El abogado, se levantó y comenzó a explicar del porqué estábamos ahí, nos sentamos para asistir un video dónde mi abuelo estaba hablando, fue grabado unos meses antes de su muerte.
Él video duró como 1 horas, mamá estaba llorando a mi lado sujeté su mano con fuerza, también me sentía triste, pero en mi posición no puedo demostrar mis sentimientos. Ahora soy la cabeza de la familia Florenciano, no puedo demostrar ningún tipo de sentimientos y menos enfrente de mi enemigo.
A continuación, el abogado abrió un sobre en presencia de una notaria, comenzó a leer eran palabras escritas de puño por mi abuelo.
En él documento especifico como serian repartidos los bienes, a mi tío Cesar le correspondió la mansión en donde vivía con su familia y una cantidad de dinero, agradeció la generosidad de mi abuelo, seguidamente le correspondió a mi primo Victor, heredero un departamento en New York con dos automóviles Ferrari, también se puso feliz, a mi tío Luis la mansión de Miami y algunas acciones en los hospitales que teníamos, él también se puso feliz, por ultimo nos tocó a nosotros, los familiares más cercanos, según estaba en el documento todos los bienes, ya sean inmuebles, vehículos, aeronaves o acciones serian específicamente míos o sea su heredero universal soy yo.
Mis tíos y mi primo aplaudieron, ellos siempre me apoyaron en todo, mi mamá, también podría gozar de todos los bienes que ella quisiera, por ser su única nuera y la madre de su único nieto.
Esas palabras fueron recalcadas varias veces, ya sabíamos del porqué.
Laura tenía un rostro sombrío.
Continúo leyendo muchas indicaciones, y después para sorpresa de todos terminó diciendo.
-¡Es todo, pueden disponer de los bienes dentro de 8 días!
Claro que no voy a negar, que me sorprendió escuchar eso, en el fondo esperaba escuchar él nombre de mi padre en algún momento, pero eso no paso.
Obviamente Laura, no pudo contener su rabia y grito con furia-¿Cómo, qué terminó?
-¡No puedes hacernos eso, mi hija también tiene derechos y mi esposo, no acepto! ES RIDICULO. Grito -Seguramente ese mocoso, hizo una trampa.
Quería decir algo más, pero papá la calló. -¡Suficiente! Ya nos vamos...
Él se levantó y sin mencionar ninguna palabra se retiró, yo no lo miré no me interesaba ver su reacción.
Laura no tuvo de otra, que seguir detrás de él, tomo a su hija en brazos y salió corriendo detrás de su amado.
Cuando se retiraron mis tíos y mi primo me felicitaron, ninguno se sentía disgustado con la voluntad de mi abuelo.
Ellos prácticamente ya manejaban los deseos de mi abuelo Franco.
Después de todo, ese día llevé a mi madre a un hotel, ella no quería quedarse en mi dependencia para no molestarme según ella, yo era joven y soltero seguramente algunas veces recibía visitas de las chicas.
Me reí de ella, parece que también se creía todo lo que salían en los medios.
Pedí a Tomas que antes nos fuéramos a un restaurante, tenía una reunión con unos empresarios de New York. A decir verdad no esperaba que fuera tan larga la reunión, pero para mi gusto salió acorde al plan, termine con la reunión a eso de las 20 hs, afuera ya estaba oscuro y yo me sentía muy cansado, me despedí de los nuevos socios y salí directo hacia mi vehículo, que estaba estacionado al otro lado del restaurante, mire a un lado para cruzar la calle, caminé rápidamente antes que pasara algún vehículo, pero para mi sorpresa sentí que algo me chocaba, solamente me di cuenta que ya estaba en el suelo, tenía los ojos cerrados y todo mi cuerpo estirado en el piso, yo Francisco Florenciano estaba tirado en el asfalto y eso no era todo, sentí que tenía un gran bulto encima de mí, que no me permitía moverme.
Eso pasa al no fijarse en ambos lados me dije enojado.