Capítulo 7 CASAREI

POV OLÍVIA

Me desperté con voces que venían de dentro y fuera de mi casa. Me retorcí y me pregunté qué estaría pasando. Seguramente papá había hecho negocios con el señor Clifford la noche anterior y aquel alboroto que vertenía algo.

Me metí en la ducha, abrí el grifo y no había agua. ¿Cómo que se acabó el agua?

Con toda aquella gente hablando, el ama de llaves no podía oírme en absoluto, ni siquiera si le gritaba. Me puse una bata y abrí la puerta del dormitorio para ver a unos hombres uniformados sacando muebles de nuestra casa y bajándolos por las escaleras. Algunos los bajaban por una cuerda, directamente desde el entresuelo.

Vi a Isabelle subir a su habitación con una taza en la mano. Llevaba el uniforme del colegio.

- Buenos días, dulce coco. ¿No has ido hoy al colegio? - le pregunté.

- No... Por la misma razón que no te duchaste. - Pasó junto a mí hacia su habitación.

- ¿No fuiste a la escuela porque no había agua?

- Porque nos estamos quedando sin muebles -se rió burlonamente y se detuvo en la puerta, haciendo una mueca- ¿No has visto las noticias?

Inmediatamente volví a mi habitación y cogí el móvil. La noticia del día en el mundo de los negocios era "El Banco de N.N. anuncia una deuda de billonariala concesionaria de carreteras Abertton, lo que sin duda forzará la quiebra de una de las empresas más antiguas del negocio en el país. Los bienes de Ernest Abertton están siendo embargados en nombre de parte de las deudas, incluyendo la sede de la empresa, bienes inmuebles e incluso herramientas de trabajo."(...)

Ni siquiera leí el final. Corrí como pude tratando de encontrar a mi padre, que debía de estar desesperado. Estaba en la cocina con Rose, que, en medio del caos y de la casa llena de extraños, intentaba maquillarse con un pequeño espejo que mi padre le acercaba a la cara.

¿Se llevaban nuestros muebles y Rose quería estar guapa a los ojos de los de la mudanza?

- ¡Corazón! - sonrió mi padre al verme.

Le di un beso en la mejilla, poniéndome de puntillas, ya que era un hombre de 1,90 metros con un cuerpo escultural ,que no pasaba desapercibido. Rose era una mujer hermosa, pero no en vano había elegido a mi padre, que en mi opinión era sencillamente uno de los hombres más sexys del mundo.

- Papá... Siento lo que ha pasado -me lamenté, deseosa de darle un abrazo para consolarlo, pero me lo impidió el espejo que sostenía. ¿Acaso el director general de Clifford no estaba interesado en Rita? Porque si hubiera funcionado, seguro que ahora el dueño de Clifford podría ayudarle económicamente.

Rose dejó de maquillarse y soltó una sonora carcajada. Di un paso atrás, estupefacto. Por primera vez pensé que esa mujer podría tener algo más que orgullo en el cerebro... Como... locura.

- ¡Todo esto es culpa tuya! - Me señaló a mí.

- ¿La mía? - Tragué saliva, intentando en vano comprender qué tenía que ver yo, la pobre hija bastarda de Olivia Abertton, con la pérdida de la empresa de mi padre.

- Por favor, Rose, no... - Me lo pidió mi padre.

- ¿Quieres ahorrárselo? - rió con desprecio - No es justo que todos suframos esta pérdida irreparable por su culpa.

- ¡No es su maldita culpa! - Papá cambió la voz.

- ¿Mi culpa? ¿Mi culpa?

- Gabe Clifford compró todas las deudas de tu padre. De hecho, creo que fue él quien concedió los préstamos, ya que probablemente sea el dueño de todos los bancos de Noriah Norte -hizo una pausa y se quedó pensativo-. Y quiere que te cases con Jorel Clifford, su hermano pequeño.

Di un paso atrás, intentando asimilar lo que Rose decía.

- ¡Esto está fuera de discusión, Corazón! No te casarás con Jorel Clifford. - Papá fue tajante.

Me reí con incredulidad. Desde mi adolescencia, había seguido la vida de Jorel Clifford en las redes sociales y por todo Internet, soñando con conocerlo algún día en persona. ¿Y ahora Rose decía que hermano su quería un matrimonio concertado entre el hombre de mis sueños y yo?

- ¿De qué se trata? - Utilicé un tono serio, seguro de que tenía capacidad para decidir por mí mismo y, aun así, resolver la situación financiera de mi padre.

- De ninguna manera... - Siguió adelante sin pensarlo.

- Jorel es un playboy empedernido y todo el mundo lo sabe - Rose siguió - Todo lo que Gabe Clifford quiere es que su hermano sea visto bajo una luz más seria. Y que la elija a ella, Olivia. Y te juro que me moriré sin entender por qué eres tú, la persona menos atractiva que he visto en mi vida. Pero sí, está en tus manos que no tengamos que perderlo todo y mudarnos bajo el puente. Ni siquiera podemos permitirnos un puto hotel. Y aún no ha salido en los periódicos que tu padre no pagó ayer la cuenta en el restaurante, después de cenar con el director general de Clifford. Estamos jodidos... Totalmente jodidos.

- ¿Cuánto tiempo llevas acumulando deudas, papá?

Bajó la cabeza sin decir nada.

- "Han pasado diez años", replicó Rose, "diez malditos años...". - Le tembló la voz y por primera vez vi cierto miedo en sus ojos, bajo toda aquella coraza de arrogancia e hipocresía.

            
            

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