Género Ranking
Instalar APP HOT
Mijail Volkov
img img Mijail Volkov img Capítulo 10 9
10 Capítulo
Capítulo 11 10 img
Capítulo 12 11 img
Capítulo 13 12 img
Capítulo 14 13 img
Capítulo 15 14 img
Capítulo 16 15 img
Capítulo 17 16 img
Capítulo 18 17 img
Capítulo 19 18 img
Capítulo 20 19 img
Capítulo 21 20 img
Capítulo 22 21 img
Capítulo 23 22 img
Capítulo 24 23 img
Capítulo 25 24 img
Capítulo 26 25 img
Capítulo 27 26 img
Capítulo 28 27 img
Capítulo 29 28 img
Capítulo 30 29 img
Capítulo 31 30 img
Capítulo 32 31 img
img
  /  1
img

Capítulo 10 9

9

Levántate....

Anda

Victoria, levántate....

Siento

el movimiento de un auto, mi cuerpo está paralizado, veo a Mijaíl a

mi lado y me paro en seco.

-¿Dónde

me has traído? -no me responde-¡¿Dónde me has traído?!-Mijaíl

tensa la mandíbula y el carro frena haciendo que me golpee con la

parte delantera.

-Estamos

fuera del país-, sus palabras fueron tan fría que sentí una

electricidad por todo mi cuerpo.

-¡Mentira

es mentira! -grito con todas mis fuerzas. Trato de mantener la

calma, pero, la risa en son de burla de Mijaíl me saca de quicio.

-Déjame ir por favor, te prometo no diré nada...-el mafioso

comienza a reírse a carcajadas.

-Eres

una tonta que no entiende nada... ¿aún no has entendido que eres

mía? ¿eres tan estúpida acaso? nadie puede escapar de Mijail,

¡nadie! tu cuerpo, tu alma, todo de ti me pertenece, Victoria.

En

ese momento, el ruso para el auto para así poder entrar por un

camino boscoso, veo a lo lejos una gran reja que se abre apenas

Mijaíl pronuncia unas palabras en su

idioma natal, eso

me hace dar cuenta que ese malnacido me ha traído a Rusia lejos muy

lejos de mi familia, llevo mis manos a la sudadera, apretándola con

fuerza para controlándome y así no partirle la madre a ese maldito.

Al

entrar a aquel lugar el auto sube una colina donde puedo ver muchos

árboles y un enorme jardín, al fondo hay una mansión estilo

gótico, Mijaíl estacionó y yo permanecía callada, tenía que

idear un plan para poder escapar. Por nada del mundo me quedaría con

ese imbécil.

El

pelinegro se baja y me abre la puerta tomando mi brazo bruscamente,

una mujer de tez blanca con cabello rojizo algo mayor, nos recibe,

ella tiene un semblante serio. Al verme hace una mueca y su mirada se

pasa hacia Mijaíl.

-¿Una

nueva prostituta? -pregunta esa mujer burlonamente.

-No-,

dice Mijaíl seco

-¿Entonces?

-vuelve ella a pregunta insistentemente.

-¡Es

mi mujer! -la señora me mira con cara de asombro.

-Mijaíl...-este

abre los ojos y la mujer calla inmediatamente, no volviendo a

preguntar nada.

Unos

hombres toman las cosas de su jefe que se encontraban dentro del

coche, mi cabeza duele demasiado. La mujer pelirroja me guía hacia

una habitación, cuando entró, ella cierra la puerta de golpe con

llave.

Como

era de esperarse me volvió a encerrar, veo en la cama una bata de

seda con algunos utensilios de aseo personal, entro al baño y

comienzo a despojarme de toda la ropa que llevaba. Me comienzo a

preguntar como hizo para sacarme del país, pero, me regaño a mí

misma recordando que él es Mijaíl y

según no había nadie más poderoso que él.

Después

de asearme y pasar por más de una hora dentro del baño, pude sentir

que la tensión en mi cuerpo disminuyó, comencé a preguntarme como

estará mis padres, Malka, Jhon y mi corazón se arruga al pensar que

no pude estar en el entierro del bastardo de mi profesor.

Salgo

del cuarto y me topo con ese par de ojos verdes que me dan tanto

asco.

-¿Qué?

-preguntó haciéndome la indiferente.

-Te

traje esto-, me señala una bandeja con frutas-Jhon me dijo que

la sandía era

tu favorita-lo miro con cara de horror.

-¿Jhon?

-él asiente. -No entiendo-le digo sin poder comprender a qué

se refiere con esto.

-¿Qué

no entiendes?, ¿Que tu mejor amigo te vendió para saldar una deuda?

-sentí como si miles de agujas atravesaran mi corazón.

-¡Mentira!

-le grito cayendo de rodillas en el piso.

-Jhon

me debía mucho dinero, él era un consumidor activo, mis hombres le

vendían casi seis veces al día, una noche, Jhon no tenía el dinero

suficiente, y como buen samaritano le di un crédito que jamás me

pagó. A veces me hacía trabajos, pero, eso no daba para pagar la

deuda, cuando te vi sentí un clic contigo que jamás lo había

sentido con nadie, así que decidí que serías mía cueste lo que

cueste. Le dije a Jhon que, si te entregaba a mí, saldábamos la

deuda, ¿y adivina? ¡Lo hizo! -Comencé a llorar-¿Quién crees

que me dijo de tu amorío con ese profesor? -abrí los ojos.

-No

me digas que tú...-las palabras no me salen.

-Lo

maté por tocar lo que era mío...-llevo mis manos al borde de su

camisa y comienzo a zarandearlo.

-Yo

no amaba a Roberto... Ese bastardo era tan maldito como tú...-Mijaíl

me toma de los brazos y me atrae hacia él, sus manos están sobre mi

cabeza haciendo fricción con su pecho fornido.

-Solo

habrá una bestia en tu vida...

-Roberto

merecía morir y ahora tú también...-de

repente saco uno de los pasadores que guardé mientras aún seguíamos

en España y se lo clavo en su brazo derecho. El mafioso me suelta al

ver la sangre correr por toda su mano, así que aprovecho para llegar

hasta la puerta principal y maldigo al encontrarla cerrada con

seguro. El pelinegro comienza a sonar el metal de las llaves contra

su muslo izquierdo. Poco a poco comienza a acercarse a mí, sus manos

me atrapan y comienza a arrullarme, Mijaíl no está bien de la

cabeza.

-¿Qué

haces? -le pregunto consternada.

-Solo

te cuido, cariño-me separo de él cuando su sangre me empapó

también.

-¡Estás

loco! -le grito, pero, Mijaíl me toma del cabello y me besa

desesperadamente, toma con una de sus manos un trozo de fruta y lo

lleva a mi boca con brusquedad-¡Debes comer! -argumenta,

haciendo que me trague el restante de sandía.

Siento

la mirada de Mijaíl en mí, sus ojos me miran con sadismo, puedo ver

como se tensa mirando cada uno de mis movimientos. Pasado unos

minutos siento como un fuego recorre mi vientre. Comienzo a sudar.

-¿Qué

me has dado? -cuestiono llevándome la mano al vientre.

-Entonces

si funciona-su mirada se vuelve oscura y comienzo a entrar en

pánico.

-¡¿Qué

has hecho?!

-Te

he dado un afrodisiaco que hará que entres en calor...-sus

palabras me asustan, pero, solo mirar como comienza a quitarse la

camisa delicadamente delante de mí, siento

como un líquido sale de mis bragas.

-Yo...-mi

cara comienza a arder, Mijaíl se abalanza sobre mí como un león en

busca de su presa. Su lengua viaja por mi cuello devorándolo, tira

de la bata que me cubría mi desnudez, llevando una mano a mi pecho,

comienza a masajearlo haciendo que miles de gemidos salgan de mi

boca.

-Adoro

escucharte gemir-, dice llevando su boca al inicio de mis pechos,

la sensación es tan exquisita que no soporto más y comienzo a gemir

sin importar quién me escuche.

-¡Mijail!

-grito

y una sonrisa de triunfo se dibuja en los labios de este.

-Sabía

que algún día gemirías mi nombre-no me aguante y lo besé...

estoy besando a mi secuestrador.

Anterior
                         
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022