Abrí
los ojos poco a poco tratando de acostumbrarme a la luz, al parecer
aún era de día, me sorprendí al ver con horror un cuarto digno de
una película de terror, no había ventanas, únicamente una única
salida que daba hacia un lugar que desconocía. Sentí unos pasos
aproximarse a la puerta donde me encontraba, y temí por mi vida.
La
perilla de la habitación comenzó a girar, me encogí detrás de un
sofá al ver que esta se abrió de golpe. Pude ver a Mijaíl
frunciendo el ceño, su mirada me daba terror, en sus manos llevaba
una bandeja con frutas y leche.
-¿Ya
te levantaste? -preguntó acercándose a mí, por instinto
retrocedí.
-Quiero
ir a casa, por favor-, mis palabras sonaron quebradas, él alzó
una ceja en señal de arrogancia, mientras sonreía dejando las
frutas sobre la cama.
-De
aquí solo sales sin vida, cariño...
Y no creo que te quieras morir.
Un
escalofrío recorrió mi espina dorsal.
-¡No
me llames así! -le grité tomando distancia con mis brazos, el
mafioso hizo un mohín con su boca, y pude sentir repulsión por mi
actitud en su mirada.
-¡A
mí nadie me da órdenes! -me tomó del cabello y me tiró al piso,
pude sentir un hilo de sangre en mi frente por el golpe que me di
contra el suelo.
-Yo...
lo siento-él, solo rio a carcajadas ante mis palabras, -tengo
miedo, señor... Quiero vivir...
Mis
manos estaban temblando.
-¡Es
necesario que sepas quien manda aquí! -sentí temor en ese
momento-. Come lo que te traje, necesito que estés con fuerzas
para el viaje-tragué en seco por lo último que dijo.
Mi
pecho me dolía demasiado y me era difícil respirar.
-¿Viaje?
-pregunté con los ojos bien abiertos.
-¡Sí!
te sacaré del país, tus padres
no
podrán encontrarte jamás apenas
te lleve lejos de España-sonrió malévola mente aquel hombre.
Mi
mandíbula se tensó-Puedes hacer todo lo que quieras, llévame
lejos si quieres, golpéame o mátame, pero, yo, Victoria Jones, te
juro a ti, Mijail Volkov, que jamás te amaré, jamás podré sentir
algo por ti, eres un ser despreciable, me das asco y te odio como
nunca jamás podré odiar a alguien -, de mi boca solo salía
veneno, sentía tanto odio por Mijail, él solo se dignó a mirarme,
y pude descifrar cierto dolor en su mirada. Sin más, me dejó sola
en aquel solitario lugar.
Traté
de buscar por toda la habitación una manera de salir, pero, fue un
fracaso. Todo mi cuerpo se sentía cansado, mis manos frías tocaron
las frutas que aquel lunático había traído para mí, sin embargo,
las tiré al suelo sin mi siquiera probarlas.
Mi
cabeza me estaba dando demasiadas vueltas, así que caí de espaldas
contra la cama y cerré mis ojos deseando que todo esto solo fuese
una horrible pesadilla. Había pasado más o menos una hora, cuando
aquel sujeto regresó, abrió la puerta y pude ver algo que jamás
pensé que vería en aquel despreciable ser.
Su
mirada se encontraba totalmente oscura y llena de tristeza, retrocedí
con temor, pero, él me atrajo hacia su cuerpo, olía totalmente a
alcohol. Mijaíl había vuelto a la habitación completamente
borracho y fuera de sus cabales.
-¿Qué
sucede? -traté de sonar valiente, pero, por dentro me estaba
muriendo de miedo.
-¡Estoy
harto de esto! -tiró el escritorio que se hallaba en aquella
habitación. Temblé de miedo-Tengo tantas mujeres detrás de mí...
y ... ¡tú ni siquiera me miras! no sabes cuánto tiempo llevo
fantaseando tenerte aquí conmigo. Cuantas semanas llevaba planeando
esto, -mi corazón se detuvo-. Jamás pensé que la chiquilla
amiga del bastardo de Jhon me cautivaría de esta manera, odio lo que
siento en mi pecho, pero, te digo algo Victoria, aunque me toque
domarte a la fuerza, serás completamente mía. - sus manos tocaron
mis caderas atrayéndome a él, sus labios comenzaron a delinear mi
cuello, podía sentir su cálida respiración.
-Si
hay tantas mujeres detrás de ti, ¿Por qué no te vas donde ellas?
-mi imprudencia hizo que Mijaíl me diera una fuerte bofetada;
llevé mi mano hacia mi mejilla derecha en donde hace unos instantes
él me había golpeado. -¡Eres un bastardo! -le grité tratando
de golpearlo, pero, fue un completo fracaso. Mijaíl me tiró con
violencia sobre la cama. Él se colocó a horcajadas encima de mí,
su rostro lo hundió en mi cuello, su lengua recorría desde el
lóbulo de mi oreja hasta el inicio de mis pechos. Él solo gruñía
porque lo estaba disfrutando, pero, yo solo tenía miedo de lo que me
podría pasar a continuación.
Mijaíl
tomo de una esquina una soga, traté de forcejear, pero, él sostuvo
mis manos con una fuerza monstruosa,
y
me amarró con esta al barrote de la cama.
-¡Por
favor no! - traté
de hacerlo entrar en razón-¡Eres un maldito cobarde!
-No
me interesa, yo te amo Victoria, estoy tan enamorado de ti, y tú
solo me rechazas, te voy a demostrar que se siente estar con un
hombre de verdad, -gruñó
colocándose encima de mí, sus manos frías comenzaron a desbotonar
la camiseta que llevaba puesta- ¡Eres
una diosa, tan perfecta! -dijo
llevando una mano hacia mi seno y estrujándolo con agresividad. Las
lágrimas salían de mis ojos, sabía que esto era inevitable.
Mijail
sacó de mi cuerpo todas las prendas que cubrían mi desnudez, me
sentía tan pequeña y vulnerable. De un momento a otro la boca
cálida de este, se apoderó de uno de mis pezones. Mi estómago se
contrajo, quería vomitar. Jamás pensé que mi virginidad seria
arrebatada de mí de esta manera.
Hasta
hace unos días solo pensaba en Malka y sus ocurrencias, en mis
padres, en Jhon, hasta
en Roberto y su odiosa clase de matemáticas, pero, ahora estoy
siendo desvirgada por un mafioso psicópata.