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Las Princesas de la mafia Mi dulce Destrucción
img img Las Princesas de la mafia Mi dulce Destrucción img Capítulo 5 LA CORONA DE ESPINAS ROSA
5 Capítulo
Capítulo 6 POMPONES Y VENENO img
Capítulo 7 EL JUEGO DE LAS MÁSCARAS img
Capítulo 8 EL JUEGO DEL GATO Y LAS RATONES img
Capítulo 9 EL GATO Y EL CASCABEL img
Capítulo 10 EL VELO DE ATENAS img
Capítulo 11 EL CÓDIGO DE LAS TRES img
Capítulo 12 EL EFECTO ESPEJO img
Capítulo 13 El detalle img
Capítulo 14 EL VÉRTIGO DE LAS MÁSCARAS img
Capítulo 15 EL ARTE DE LA MENTIRA ROSA img
Capítulo 16 EL GATO Y EL RATÓN img
Capítulo 17 TRES PELUCAS Y UNA HAMBURGUESA img
Capítulo 18 EL BESO DE JUDAS img
Capítulo 19 EL RASTRO DE LAS PECAS img
Capítulo 20 EL VALS DE LAS MÁSCARAS Y EL HANGAR img
Capítulo 21 : ALCOHOL, PUNCHES Y EL NOMBRE EQUIVOCADO img
Capítulo 22 EL CIERRE DEL CÍRCULO img
Capítulo 23 EL FILTRO DE LA VERDAD img
Capítulo 24 EL BAILO DE LA LLUVIA Y EL DOLOR img
Capítulo 25 EL TRONO DE CENIZAS img
Capítulo 26 EL PESO DEL APELLIDO STERLING img
Capítulo 27 PÓLVORA Y SEDA img
Capítulo 28 EL PESO DE LA ANATOMÍA img
Capítulo 29 LA LEY DE LA GRAVEDAD img
Capítulo 30 ARÁCNIDOS Y ACCIDENTES img
Capítulo 31 SUDOR Y SARCASMO img
Capítulo 32 EL PRECIO DEL SILENCIO img
Capítulo 33 LA CONSTELACIÓN AUSENTE img
Capítulo 34 LA TEORÍA DEL COLOR Y LAS MARCAS DE VERDAD img
Capítulo 35 EL TRUENO QUE NOS DEVOLVIÓ A LA TIERRA img
Capítulo 36 EL FILO DE LA TRAICIÓN img
Capítulo 37 EL ESPEJISMO DE LA PIEL img
Capítulo 38 SANGRE, SUDOR Y VERSIONES img
Capítulo 39 EL JUEGO DE LAS MÁSCARAS Y EL PLOMO img
Capítulo 40 EL ESPEJO DE LAS MENTIRAS img
Capítulo 41 LA LUZ QUE CIEGA img
Capítulo 42 EL RETRATO DE UNA AUSENCIA img
Capítulo 43 EL FRÍO DEL MAR Y EL FUEGO DEL ODIO img
Capítulo 44 EL SABOR DEL SALITRE Y LA SEDA img
Capítulo 45 AMANECER ENTRE CENIZAS Y SAL img
Capítulo 46 EL PESO DE LAS MANTIRAS img
Capítulo 47 Recuerdos img
Capítulo 48 EL REFLEJO DE LA IMPULSIVIDAD img
Capítulo 49 EL SUEÑO ROJO Y LA PESADILLA DE LA VENGANZA img
Capítulo 50 LA ILUSIÓN DEL ROSA Y EL PRECIO DE LA CABAÑA img
Capítulo 51 EL LABERINTO DE ESPEJOS img
Capítulo 52 EL PRECIO DE LA MÁSCARA img
Capítulo 53 Silencio img
Capítulo 54 Trato img
Capítulo 55 Mientes img
Capítulo 56 Rechazo img
Capítulo 57 Estatua img
Capítulo 58 Eres igual img
Capítulo 59 Sombra img
Capítulo 60 Darcy img
Capítulo 61 Venganza img
Capítulo 62 Madre img
Capítulo 63 CABALLO DE TROLLA img
Capítulo 64 Tyler img
Capítulo 65 Gatos img
Capítulo 66 Metal img
Capítulo 67 Caida img
Capítulo 68 Oficina img
Capítulo 69 No te vas img
Capítulo 70 Ultimo vuelo img
Capítulo 71 Mia img
Capítulo 72 Reina img
Capítulo 73 Pirueta img
Capítulo 74 Aula img
Capítulo 75 Club img
Capítulo 76 Colopso img
Capítulo 77 Sabor img
Capítulo 78 L'Éclipse img
Capítulo 79 DESASTRE img
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Capítulo 5 LA CORONA DE ESPINAS ROSA

(Punto de Vista: Noah Darcy)

Me mantuve a una distancia prudencial, lo suficiente para parecer un profesional cumpliendo su deber y lo suficientemente cerca para que mi oído, entrenado en el silencio de los callejones, captara cada matiz de su conversación. Las trillizas estaban sentadas en la mesa central de la cafetería, formando un triángulo perfecto de belleza y peligro. El resto de los estudiantes gravitaba a su alrededor, pero nadie se atrevía a cruzar el muro invisible que las rodeaba.

Sin el protocolo de la mansión, se veían diferentes. Más humanas, pero también más letales.

-Entonces, Emma... -Mar dio un sorbo a su batido verde con una mueca de superioridad-. Supongo que después de tres años de vacaciones pagadas en Suiza, al menos habrás pensado qué vas a hacer con tu vida además de gastar el cupo de las tarjetas de papá.

Emma jugueteaba con un mechón de su cabello rojizo, pero sus ojos estaban fijos en la ventana. No, no en la ventana. Estaban fijos en la figura de Thiago, que seguía afuera hablando con un par de compañeros. Una sonrisa lenta y traviesa se dibujó en sus labios, haciendo que las pequeñas pecas de su nariz se movieran.

-Oh, ya lo tengo decidido -dijo Emma con esa voz de seda-. Voy a estudiar lo que sea necesario para estar cerca de él. Esos ojos ámbar me han dado más inspiración que todos los Alpes suizos.

Mar casi se atraganta con su batido y Ámbar soltó una risita seca, ajustándose las gafas.

-Él estudia medicina, Emma -dijo Mar, recuperando el aire-. Tendrías que abrir cadáveres y leer libros más gruesos que tu catálogo de zapatos. No duras ni un día en el laboratorio de anatomía.

Emma miró el libro de medicina que Mar tenía sobre la mesa. Vio el dibujo de un fémur seccionado y arrugó la nariz con un gesto de asco tan exagerado que fue casi cómico.

-¡Puaj! Ni hablar. Sangre, tripas y gente enferma... eso es muy de tu estilo, Mar -Emma desvió la mirada hacia Ámbar-. ¿Y leyes? Por favor, Ámbar, leer leyes es como leer el manual de instrucciones de un microondas, pero en mil páginas. Lo odio.

-Bueno, algo tienes que hacer -insistió Ámbar con tono maternal-. Papá no va a permitir que solo seas una "cara bonita" en las galas de caridad este año.

Emma se enderezó, dándose aires de importancia y alisando su falda de Chanel.

-Estudiaré Diseño -anunció con orgullo-. Moda, gráfico, industrial... todo lo que implique que el mundo sea menos gris y más... bueno, más como yo. Además, el edificio de Bellas Artes está justo frente al de Medicina. Podré ver a mi "bombón" salir de sus clases de cadáveres.

El ambiente era ligero, casi divertido, hasta que Ámbar bajó la voz y la atmósfera se volvió densa de repente.

-¿Y cómo fue... el final en el internado? -preguntó Ámbar con cautela-. Papá estuvo muy hermético con el motivo real de tu regreso anticipado.

Vi cómo la espalda de Emma se tensaba al instante. Sus dedos dejaron de jugar con su cabello y se cerraron en un puño sobre la mesa. El brillo travieso de sus ojos se apagó, reemplazado por una sombra fría y antigua.

-El internado quedó en el pasado, Ámbar -respondió Emma, su voz ahora era cortante, desprovista de toda emoción-. Lo que pasó en Suiza se queda en Suiza. No quiero volver a oír hablar de ese lugar.

Hubo un silencio incómodo. Incluso Mar pareció notar que había tocado un nervio expuesto. Para romper la tensión, Emma giró la cabeza y, por primera vez, me miró directamente. Sus ojos café claro se clavaron en los míos a través de mis gafas de sol. Una sonrisa burlona, casi cruel, volvió a su rostro.

-Y hablando de cosas molestas... -Emma señaló hacia mí con un gesto elegante de su barbilla-. Veo que ustedes dos finalmente admitieron que no pueden cuidarse solas. ¿Quién es la niñera de traje barato que las sigue? ¿Es nuevo? ¿O es otro de los juguetes de papá para vigilarlas?

Mar soltó una carcajada estridente, disfrutando del momento.

-Oh, no te confundas, hermanita -dijo Mar, inclinándose hacia ella con malicia-. Él no es para nosotros. Ámbar tiene su propia seguridad y yo prefiero mi libertad. Ese hombre ha sido contratado específicamente para ti. Es tu sombra personal. Tu guardián las veinticuatro horas.

Emma abrió mucho los ojos. Se llevó una mano al pecho y se dejó caer hacia atrás en la silla, fingiendo un desmayo tan dramático que atrajo la atención de toda la cafetería.

-¿Para mí? -exclamó, casi sin aliento-. ¿Papá cree que necesito un perro guardián? ¡Esto es un insulto! ¡Un ultraje a mi autonomía! ¡Soy una Sterling, no una prisionera!

-Papá dice que tu "carácter" es un imán para los problemas, Emma -añadió Ámbar con una sonrisa de disculpa.

Emma recuperó la postura en un segundo, clavando su mirada en mí de nuevo. Me analizó como si fuera un bicho molesto que acababa de encontrar en su zapato de marca.

-Así que... Noah, ¿verdad? -dijo mi nombre como si fuera un insulto-. Escúchame bien, "niñera". Mi padre te pagará para que me mires, pero yo te pagaré con mi desprecio si intentas decirme qué hacer. Espero que seas bueno ignorando cosas, porque mi vida no es apta para gente con moral aburrida.

Me mantuve impasible, aunque por dentro la rabia bullía. Si supiera que la única razón por la que no le apartaba la vista era porque estaba contando los días para verla caer.

-Mi trabajo es asegurar que llegue viva al final del día, señorita Sterling -dije con voz monótona-. Sus amenazas y sus dramas son... ruido de fondo para mí.

Las tres hermanas se quedaron calladas un segundo. Luego, de la nada, estallaron en una carcajada conjunta, una complicidad que me erizó los pelos de la nuca. Eran un frente unido de cinismo y belleza.

-Me gusta -dijo Emma, poniéndose en pie y recogiendo su bolso rosa-. Tiene espinas. Vamos, chicas, tengo una universidad que conquistar y un guardaespaldas que volver loco. Noah, muévete. El coche no se va a conducir solo y odio esperar.

Caminó hacia la salida con ese andar de dueña del mundo, seguida por sus hermanas. Mientras las seguía, no pude evitar pensar en el internado. ¿Qué secreto guardaba la "versión rosa" de Lucas Sterling? ¿Qué la hacía tensarse de esa forma?

"No importa", me recordé a mí mismo. "Sea lo que sea, lo usaré para destruirte".

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