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El Precio de tu Piel El contrato con Tyler Black
img img El Precio de tu Piel El contrato con Tyler Black img Capítulo 2 La jaula de cristal
2 Capítulo
Capítulo 6 : Seda y espinas img
Capítulo 7 La tinta de la traición img
Capítulo 8 Votos de ceniza img
Capítulo 9 El fantasma del pasado img
Capítulo 10 Verdades borrosas img
Capítulo 11 El peso de las consecuencias img
Capítulo 12 Sangre bajo la seda img
Capítulo 13 Cicatrices en el silencio img
Capítulo 14 Propiedad exclusiva img
Capítulo 15 El peso del silencio img
Capítulo 16 El precio de la súplica img
Capítulo 17 El ángel de las sombras img
Capítulo 18 El ángel de las sombras img
Capítulo 19 El límite de la resistencia img
Capítulo 20 El eco de la verdad img
Capítulo 21 La armadura de hielo img
Capítulo 22 El control que se deshace img
Capítulo 23 El abismo del aire img
Capítulo 24 La piel del fantasma img
Capítulo 25 Deudas de piel y fuego img
Capítulo 26 El control de la sangre img
Capítulo 27 El examen de la propiedad img
Capítulo 28 El eco del silencio img
Capítulo 29 El derecho a mi propio dolor img
Capítulo 30 La rendición de la piel img
Capítulo 31 Sangre sobre seda img
Capítulo 32 El sabor de la pólvora y el vino img
Capítulo 33 Retazos de una vida rota img
Capítulo 34 El último aliento de una rata img
Capítulo 35 El pasillo sin fin img
Capítulo 36 Rostros de cristal img
Capítulo 37 Las cenizas del silencio img
Capítulo 38 El peso del silencio img
Capítulo 39 El aroma de la traición img
Capítulo 40 El nombre de otra img
Capítulo 41 El eco del desierto img
Capítulo 42 El veneno img
Capítulo 43 Capitulo cuarenta y tres img
Capítulo 44 Capitulo cuarenta y cuatro img
Capítulo 45 Trayecto img
Capítulo 46 El humo de la memoria img
Capítulo 47 El susurro del deseo oculto img
Capítulo 48 Fragmentos de una traición img
Capítulo 49 El precio de la sangre img
Capítulo 50 El eco de las llamas img
Capítulo 51 El instinto del cazador img
Capítulo 52 Borrón y cuenta nueva img
Capítulo 53 El veneno de la sospecha img
Capítulo 54 Treinta segundos en la oscuridad img
Capítulo 55 El peso de un nombre img
Capítulo 56 El lenguaje de las cicatrices img
Capítulo 57 Ungüento para el alma img
Capítulo 58 El peso de la redención img
Capítulo 59 Una tregua de sal y seda img
Capítulo 60 Paredes de cristal img
Capítulo 61 cristales img
Capítulo 62 niña img
Capítulo 63 fragil img
Capítulo 64 confesion img
Capítulo 65 agua img
Capítulo 66 sacrificio img
Capítulo 67 aroma img
Capítulo 68 uniforme img
Capítulo 69 mas img
Capítulo 70 victoria img
Capítulo 71 El refugio de la marea img
Capítulo 72 El regalo del tiempo img
Capítulo 73 El recuerdo que se quema y renace img
Capítulo 74 El frío del acero img
Capítulo 75 El veneno de la verdad img
Capítulo 76 El despertar del verdugo img
Capítulo 77 Jaque a la Reina img
Capítulo 78 El precio de la piedad img
Capítulo 79 El abismo de la duda img
Capítulo 80 El peso de la evidencia img
Capítulo 81 El último cerrojo img
Capítulo 82 El eco de la verdad img
Capítulo 83 El laberinto de la burocracia img
Capítulo 84 Sangre de mi sangre img
Capítulo 85 El eco de mis propias palabras img
Capítulo 86 El emisario de la sombra img
Capítulo 87 La renuncia del alma img
Capítulo 88 El pacto del diablo img
Capítulo 89 El precio de la libertad img
Capítulo 90 El eco de la derrota img
Capítulo 91 Desaparecida en la sombra img
Capítulo 92 El rastro del miedo img
Capítulo 93 El vals de la psicópata img
Capítulo 94 Cenizas de una vida img
Capítulo 95 El milagro entre las sombras img
Capítulo 96 El latido de la culpa img
Capítulo 97 El pulso del abismo img
Capítulo 98 La guardiana del secreto img
Capítulo 99 El convoy del caos img
Capítulo 100 El lienzo en blanco img
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Capítulo 2 La jaula de cristal

Mis manos no dejaron de temblar mientras la tinta negra se secaba sobre el papel. Ya estaba hecho. Había vendido mi alma, mi nombre y mi futuro al hombre que me miraba como si fuera un trofeo de guerra.

-Bienvenida a la familia Black, Amber -dijo Tyler, guardando el contrato con una eficiencia aterradora. Ni siquiera me dio un momento para procesar el peso de mis nuevas cadenas.

-¿Qué pasa ahora? -logré articular, sintiendo que las paredes de su oficina comenzaban a cerrarse sobre mí.

-Ahora, dejas de ser una Brown. Mi chofer te llevará a tu casa para que empaques lo esencial. Mañana a primera hora, un equipo se encargará del resto. Te mudas a mi penthouse esta misma noche.

-¿Esta noche? ¡Tyler, mi padre está enfermo! No puedo dejarlo así sin darle una explicación...

Él se detuvo en seco mientras caminaba hacia la puerta y se giró. Su mirada era como dos cuchillas de hielo.

-La explicación es sencilla: te casaste con el hombre que salvó su pellejo. Él estará feliz, créeme. Ahora, camina. No me gusta repetir las órdenes.

El trayecto en el auto fue un borrón de luces de la ciudad y náuseas. El chofer de Tyler, un hombre mudo y serio llamado Silas, me esperaba mientras yo entraba a mi casa. Ver a mi padre dormido en el sofá, con el televisor encendido y las facturas vencidas sobre la mesa, me rompió el corazón. No pude decírselo. Solo le dejé una nota diciendo que había conseguido un trabajo importante fuera de la ciudad y que todo estaría bien.

Mentiras. Todo era una red de mentiras.

Dos horas después, me encontraba frente al ventanal del penthouse de Tyler. Era un lugar frío, minimalista, lleno de mármol y tecnología, pero sin rastro de calidez humana. Exactamente como él.

Escuché el sonido de la puerta principal abrirse y mi corazón dio un vuelco. Tyler entró quitándose la corbata con un gesto impaciente. Se veía cansado, pero seguía emanando esa aura de peligro que me ponía los pelos de punta.

-Tu habitación es la segunda a la izquierda -dijo sin mirarme, sirviéndose un trago de un líquido ámbar-. No me molestes a menos que el edificio se esté quemando. Mañana a las ocho tenemos una rueda de prensa para anunciar nuestro compromiso "relámpago".

-¿Por qué me odias tanto? -la pregunta salió de mi boca antes de que pudiera detenerla.

Él se detuvo con el vaso a medio camino de sus labios. Sus hombros se tensaron bajo la fina tela de su camisa.

-No te odio, Amber. El odio es un sentimiento demasiado humano para lo que tú y yo tenemos -respondió con una calma que daba miedo.

-¡Ni siquiera te conocía hasta hoy! -exclamé, dando un paso hacia él-. Hablaste de diez años en la oficina... ¿Qué te hizo mi familia para que me trates como si fuera un objeto de tu propiedad?

Tyler dejó el vaso sobre la mesa de cristal con un golpe seco que me hizo saltar. Se acercó a mí con pasos lentos y depredadores. Retrocedí hasta que mi espalda golpeó el ventanal. El frío del vidrio contrastaba con el calor abrumador de su cuerpo cuando se detuvo frente a mí, atrapándome con sus brazos a cada lado de mi cabeza.

-¿De verdad no lo recuerdas? -su voz era un susurro ronco, cargado de una amargura antigua-. ¿No recuerdas la noche del incendio en los muelles? ¿No recuerdas al niño que dejaste atrás para salvarte tú?

Fruncí el ceño, mi mente buscando desesperadamente en mis recuerdos de infancia. Fuego... gritos... pero todo estaba borroso, bloqueado por un trauma que mi cerebro había decidido borrar.

-Yo... no sé de qué hablas -sollocé, sintiendo sus ojos fijos en los míos.

Tyler se inclinó más, su rostro a milímetros del mío. Por un segundo, pensé que iba a besarme, y lo peor es que una parte de mí, traicionera y asustada, lo deseaba. Pero en lugar de eso, bajó la mano y arrancó con brusquedad un pequeño dije de plata que yo siempre llevaba en el cuello, una reliquia que mi madre me dio antes de morir.

-Esta joya no te pertenece -dijo él, apretando el dije en su puño hasta que sus nudillos blanquearon-. Mañana empezará tu verdadero castigo, "esposa". Prepárate, porque voy a asegurarme de que cada vez que me mires, recuerdes lo que me quitaste.

Se dio la vuelta y se encerró en su habitación, dejándome temblando en la oscuridad del salón.

Caminé hacia la habitación que me había asignado, pero antes de entrar, vi algo que me hizo palidecer. La puerta de su estudio estaba entreabierta. Me asomé con cuidado y, sobre su escritorio, vi una serie de fotografías mías. Fotos de cuando estaba en la universidad, fotos de ayer, fotos de hace cinco años...

Pero la última foto no era mía. Era una nota escrita con sangre seca que decía: "Ojo por ojo, Brown".

Mi pulso se aceleró. Tyler no solo me quería por negocios. Él me había estado acechando durante años. Y ahora que me tenía encerrada en su casa, bajo su nombre y su contrato... ¿qué pensaba hacerme realmente?

Un ruido detrás de mí me hizo girar bruscamente.

-¿Buscando algo, Amber? -la voz de Tyler, justo detrás de mi oreja, me hizo soltar un grito que se ahogó en su mano cuando me tapó la boca.

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