De su matrimonio solo estaban al tanto su tía, su abuela, y Gemma, la única amiga que lo sabía. Habían sido mejores amigas durante siete años, de modo que eran tan cercanas que no tenían secretos entre ellas, y tampoco quería ocultarle nada.
En realidad, cuando Gemma se enteró de que Charley se iba a casar con Trevor, se sorprendió mucho. Acababan de graduarse, por lo que nunca se le ocurrió que contraería matrimonio tan pronto.
Al colgar, Charley miró a su alrededor. Hasta ese momento parecía que la realidad aún no había calado en ella. Poco a poco, algunos recuerdos llegaron a su mente. ¿Realmente estaba casada? Era una chica joven, llena de sueños, y desde luego que uno de ellos había sido su boda ideal. Para ella, una boda debía organizarse para un hombre y una mujer que se amaran profundamente, y así fantaseaba ella. Charley sacudió lentamente la cabeza y pensó: '¿Cómo acepté casarme con ese hombre?'.
Hace dos días, se celebró una boda privada en la iglesia más grande de HY City.
"Trevor, ¿aceptas a Charley como tu legítima esposa, para amarla y respetarla, desde hoy en adelante, para el bien o para el mal, en la riqueza o la pobreza, en la enfermedad...?".
"Acepto", interrumpió Trevor con indiferencia. Parecía que el extenso guion ceremonial lo había impacientado.
Avergonzado, el sacerdote se giró rápidamente hacia Charley y le hizo la misma pregunta. En ese momento estaba muy nerviosa, no solo porque su vestido de novia era demasiado costoso, sino también porque el hombre a su lado le transmitía mucha presión.
Había oído que su vestido era una obra maestra de un diseñador de renombre mundial que confeccionaba ropa para la realeza en Reino Unido. Por lo tanto, no era de extrañar que estuviera hecho perfectamente a su medida. Es más, el delicado bordado definitivamente le había tomado incontables horas de trabajo al diseñador. En conjunto, el vestido lucía noble y elegante, sin ser para nada vulgar.
Charley no pudo dormir mucho la noche antes de su boda, puesto que le tomó alrededor de cinco horas peinarse y maquillarse.
Su largo y brillante cabello negro estaba adornado con una redecilla amplia en forma de cortina, decorada con elegantes perlas, que sujetaba su sedosa melena con gracia y se extendía hasta la cintura.
Se veía tan deslumbrante que dejó a todos sin aliento al caminar por el pasillo. Incluso Trevor, quien solía ser serio, mostró un innegable atisbo de apreciación en su rostro al verla.
¿Quién hubiera pensado que ella no provenía de una familia noble? No se veía humilde ni hogareña en absoluto; al lado de Trevor se mostraba tan fabulosa como él.
Era la primera vez que lo veía, y efectivamente lucía exacto a tal y como ella lo había imaginado. Era atractivo, pero siempre mantenía una mirada indiferente en su rostro y una sonrisa distante.
Después de la ceremonia, muchas personas se acercaron a Charley para felicitarla, no obstante, pudo sentir la hostilidad de algunas mujeres de la clase alta vestidas con ropa elegante y cara; parecían estar celosas. Sus ojos se llenaban de admiración al mirar a Trevor, quien estaba charlando con sus amigos en la multitud. Sin embargo, al verla a ella, deliberadamente fruncían los labios y giraban la cabeza de inmediato. Debían odiarla de verdad por haberles arrebatado a Trevor, ya que después de todo, todas pensaban que podían tener la oportunidad de casarse con él antes de que ella apareciera. En su interior no pudo evitar burlarse de sí misma. Sí, se había casado con Trevor, pero nunca podría considerarse afortunada. En cambio, preveía un sinfín de problemas en su camino.
"Es solo una boda, Gemma". Eso era lo que Charley siempre le decía a su amiga. El evento no tenía ningún valor para ella.
Tenía sus propias razones para casarse con Trevor siendo tan joven. Él era capaz de aliviar la presión de su abuela, permitiéndole vivir jubilada, tranquila y acomodada.
"¡Charley! ¡Oh, Dios mío! ¡Por fin! ¡Te extrañé tanto!".
La joven escuchó la fuerte voz de Gemma antes de verla. Solo pudo suspirar con impotencia. No podía hacer nada para cambiar la forma en que su amiga se expresaba.
Sin embargo, de verdad admiraba su habilidad como detective; Gemma había averiguado en dónde vivía y fue directamente a recogerla a su puerta.
Allí estaba su amiga, en el BMW X5 de su padre, emocionada y alegre. Por supuesto que estaba encantada de ver a Charley. Esta sacó la cabeza por la ventana y puso los ojos en blanco. "Hola, Sra. Dongfang. Parece que tu gusto por la moda no ha cambiado a pesar de que ya estás oficialmente casada. Quiero decir, solo mírate". Luego observó la villa enfrente suya y chasqueó la lengua. "¡Vaya! Tu esposo es realmente rico. Soy muy afortunada de ser tu mejor amiga".
Charley se rio ante dicho comentario, dado que a su amiga nunca le faltaba dinero.
Su familia también era adinerada, aunque a la vez bastante complicada. Su padre era un lúdico empresario que se dedicaba al negocio inmobiliario, además de un mujeriego empedernido. Aparte de su madrastra, tenía muchas amantes más. Gemma las llamaba zorras codiciosas porque sabía que solo estaban tras el dinero de su padre. Es más, muchas mujeres hacían fila para ser su amante.
Hoy, Charley eligió usar un vestido largo que ya se había puesto el año pasado. En realidad, su guardarropa estaba lleno de prendas costosas de moda que Trevor le había comprado, pero ella no quería usarlas; prefería ponerse lo que ella misma había traído. Además, no quería cambiar su aspecto frente a su mejor amiga.
A diferencia de Charley, Gemma lucía bastante madura y sexy. Tenía la piel del color de la miel, el cabello castaño ondulado y una figura curvilínea.
Charley se observó por el espejo retrovisor. Llevaba su largo cabello negro casualmente suelto sobre la espalda. Sus cejas delgadas y ojos grandes se veían bastante sencillos porque no llevaba maquillaje. Su piel obviamente era clara y suave, sin embargo, no se veía elegante en absoluto, y el sencillo vestido de algodón que llevaba la hacía lucir aún más ordinaria. Pensando en lo glamurosa que se veía en su boda y viéndose ahora, no pudo evitar suspirar. "Efectivamente, un vestido de marca le favorece a cualquiera".
Gemma había visitado a Charley tan temprano por la mañana solo por un motivo: ir a comprar más prendas hermosas. Condujo de manera constante y rápida, y en diez minutos llegaron al centro comercial no muy lejos del centro de la ciudad.
"Oye, Sra. Dongfang. ¿Qué tal si tomamos un café? Quiero decir... con Trevor. ¿Qué te parece?", propuso Gemma, mientras miraba los vestidos en el perchero y le guiñaba un ojo juguetonamente.
Charley no sabía qué responder ante tan abrupta invitación. Su amiga parecía estar más interesada en Trevor de lo que imaginaba. De hecho, siguió hablando de él mientras chequeaban todas las tiendas dentro del centro comercial.
"¿Por qué quieres conocerlo? Ni siquiera yo lo conozco bien". Al escucharse a sí misma decirlo, Charley se percató de que sonaba raro, pero era la verdad. ¿Quién hubiera pensado que se casarían sin siquiera conocerse? Es más, ni siquiera durmieron juntos en su noche de bodas.
No obstante, esto no se lo dijo a Gemma pues la conocía demasiado bien. Era difícil garantizar que no se le fueran a ocurrir ideas extrañas.
"Porque es tu esposo y yo soy tu mejor amiga. Deberíamos ser amigos también. Además, ya sabes que soy buena leyendo expresiones, una vez que lo vea, sabré si se divorciarán en el futuro". Parecía que Gemma no se detendría hasta que Charley estuviera de acuerdo; realmente debía sentir mucha curiosidad por Trevor.
'No es necesario que lea su expresión, pues nos vamos a divorciar de verdad', pensó Charley con amargura. Negó con la cabeza, impotente. Por mucho que Gemma intentara persuadirla, se rehusaría completamente. "Continúa con tus compras, saldré a respirar un poco de aire fresco".
Una vez fuera de la tienda de ropa, se abanicó con la mano intentando refrescarse. Al girarse, una figura le llamó la atención.
¿Cómo es que él estaba aquí? Entonces, se dio cuenta de que estaba en un centro comercial de lujo, el tipo de lugar que él podría frecuentar.
Con su figura alta y esbelta y su rostro definido, tenía un aura excepcional. Sus labios se curvaron en una sonrisa, pero sus ojos transmitían total frialdad. Solo cuando miraba a la mujer que estaba a su lado, esa indiferencia disminuía un poco. Ella se veía tan dulce: era alta y esbelta y tenía un hermoso cabello largo y negro. Charley se sorprendió tanto al verlos que olvidó que debía evitarlos.
"Charley, ¿no vas a comprar ninguna prenda?", le preguntó Gemma apenas salió de la tienda con algunas bolsas de compra en las manos, las cuales contenían los vestidos que le gustaban. Creyendo que su amiga no la había escuchado, le dio una suave palmada en el hombro y se dispuso a arrastrarla de regreso al interior. No notó la inquietud de Charley y gritó: "¿Qué pasa? ¿Por qué no compras nada? Tienes un esposo muy rico. ¿Tienes miedo de gastar su dinero?".
Apenas acabó de hablar, notó que la cara de su compañera se ponía roja y le guiñaba el ojo.
"¿Qué ocurre? Volvamos adentro. Tienes que comprar ropa cara. ¿Tu esposo no te está dando dinero?". Mientras Gemma seguía hablando, Charley de pronto notó que el hombre las estaba mirando. Estaba tan avergonzada que deseaba que le tragara la tierra de inmediato.
¿Quién hubiera imaginado que se lo encontraría aquí? Justo en ese momento, la mujer aferrada a su brazo también las miró con desprecio.