La chica asintió con la cabeza y le agradeció en su interior por salvarla. Seguidamente, le dio unos bocados más a la comida que estaba en su plato.
De pronto, escuchó un gruñido frío que provenía de Vicky y su mano que sostenía el tenedor se detuvo por un momento, pero luego continuó comiendo tranquilamente.
"Deberías ir a descansar si te duele la garganta", le sugirió Trevor con indiferencia. Este miró de reojo a Charley, percibiendo que su cara ya estaba un poco roja, y sus profundos ojos se oscurecieron. "Parece que mi hermano se enferma a menudo últimamente. Vicky, creo que deberías cuidar de él en lugar de mostrar tanta piedad filial hacia nuestros padres. La verdad que es bastante innecesario".
El rostro de Vicky se hinchó de ira y respondió en un tono sarcástico: "Lo que haga yo no tiene nada que ver contigo, y tampoco es asunto tuyo saber si he cumplido con mi deber filial o no. No creas ni por un momento que no entiendo el verdadero significado de tus palabras. Soy tu cuñada, así que mide tus palabras y cuida tu lengua".
"Basta". Michelle, quien había estado de buen humor desde la llegada de Charley y Trevor, ahora estaba realmente enfadada. Acto seguido, miró con frialdad a Vicky. "Trevor no está completamente equivocado. ¿Cuántas veces nos has visitado este año? Él viene a visitarme casi todos los meses. Si no te lo hubiéramos ordenado, no te habrías molestado en venir. Y tu única razón para estar aquí hoy es para ver cómo se ve Charley".
La cara de Vicky se tornó roja de vergüenza y con una voz de unos decibelios más bajos, dijo: "Mamá, estás siendo parcial".
La cena terminó de una manera desagradable. Al final, Vicky cerró la puerta detrás de ella y se alejó del lugar enojada. Charley se mantuvo en silencio todo el tiempo; no sabía qué decir y solo podía observar con torpeza el drama familiar desde la distancia.
Cada familia tenía sus problemas, y especialmente en las familias ricas, existían muchos asuntos difíciles de calificar; sus disputas eran de un nivel muy diferente al de las demás.
A la mañana siguiente, Charley se levantó antes de lo habitual.
No había podido dormir bien la noche anterior, ya que todavía no estaba acostumbrada a vivir en una casa tan grande y a dormir en una cama gigante.
Suspirando, la joven se levantó de la cama y decidió prepararse el desayuno. Comprar el desayuno en cualquier restaurante o cafetería de la ciudad era excesivamente caro. Podía pagarlo con los diez mil dólares que Trevor le daba todos los meses como paga, pero nunca había tenido la costumbre de gastar dinero innecesariamente desde que era niña.
Cuando abrió la puerta del dormitorio y salió, Charley se asustó al ver a una persona de pie en el pasillo.
"¡Ah!", gritó sin pensar, y la sirvienta, que estaba limpiando la sala, también se sorprendió. Esta se quedó mirando horrorizada a Charley, la cual todavía estaba en camisón, y luego rápidamente agitó las manos con torpeza para explicarse.
"Señorita... Señora Dongfang, de verdad lo siento mucho. ¡No quise asustarla! El señor Dongfang me pidió que viniera a limpiar la casa". La sirvienta obviamente también estaba un poco asustada. Además, no pensó que la señora de la casa sería tan joven.
"Oh", dijo Charley, haciéndose cargo de la situación. Se sintió mal por haberla asustado.
Con una amable sonrisa en su rostro, Charley asintió con la cabeza a la señora. Bueno, al fin y al cabo, la casa estará más viva y llena de energía con más gente.
Sus días en la mansión continuaron sin ninguna novedad. Estaba un poco nerviosa por las mañanas, puesto que Trevor solía venir a menudo a desayunar con ella.
Solo con pensar que iba a tener a alguien viendo cómo desayunaba cada mañana, hacía que cualquier cosa fuera difícil de tragar.
Una noche, mientras dormía en su cama, Charley sintió el peso de alguien presionando su cuerpo y el olor a alcohol flotando en el aire.
Aturdida, murmuró y abrió los ojos, e inmediatamente gritó de sorpresa cuando vio a la persona que se colgaba de su cuerpo.
En ese momento, el hombre pareció predecir que ella iba a huir y, con un movimiento del brazo, la sujetó por la cintura.
"Haylee... Haylee, no me dejes..."
Su voz era ronca, y el olor a alcohol espeso en el aire lo podía percibir en la nariz. Charley abrió los ojos asustada, y al mirar con atención identificó el rostro de Trevor.
Su mirada se veía un poco aturdida; no parecía herido, pero sí sufriendo. Sus párpados se agitaron inquietamente y frunció los labios. También había cierta fascinación en sus ojos, algo que nunca había visto antes.
Charley se sorprendió, pero casi al instante se dio cuenta de que la estaba confundiendo con otra mujer.
Recordó que cuando él le entregó el acuerdo de divorcio justo después de casarse, le dijo que tenía a alguien a quien amaba mucho, y que esa persona no era ella.
'Haylee debe ser la mujer de la que está enamorado', pensó la chica.
No obstante, incluso sabiendo que la había confundido, no quiso apartarlo. En lugar de eso, le dejó abrazarla y se fundió silenciosamente en su abrazo.
Apostó por si acabaría enamorándose de él o si él estaría sobrio antes de que eso ocurriera.
No obstante, cuando sus labios tocaron los de ella, sus ojos se abrieron de par en par; ella ya había perdido la batalla.
Al día siguiente, se despertó cuando notó una frescura en todo su cuerpo.
En ese momento, los rayos de sol de la mañana entraban por la ventana y se posaron sobre su cara, provocando que se acalorara su rostro.
Al mismo tiempo, sintió que un escalofrío le recorría la columna vertebral; un par de ojos fríos la observaban. Trevor ya estaba del todo vestido. Su expresión era fría y su mirada tenía una profundidad oscura como la noche.
"¿Dormiste bien?".
Su tono era tan indiferente y lleno de desdén, que parecía que le había disgustado lo que había ocurrido entre ellos la noche anterior.
Trevor siempre había considerado a Charley como a una chica inocente. No esperaba que fuera tan intrigante y que llegara tan lejos como para tener sexo con él mientras estaba borracho.
La joven luchó por levantarse, mientras intentaba mantener su cuerpo desnudo cubierto bajo el edredón. Sin previo aviso, Trevor agarró la colcha y lo apartó de su cuerpo. Seguidamente, la examinó de arriba abajo inescrupuloso y resopló: "Humph. Aunque te hayas acostado conmigo, me divorciaré de ti. Esto no cambia absolutamente nada. Y no te atrevas a intentar algo así otra vez ".
Era raro que pronunciara tantas palabras, pero tenía que advertirle. Trevor sostuvo con fuerza el edredón, impidiendo que Charley pudiera taparse, dejándola al descubierto y avergonzándola de esa manera.
Su rostro estaba lleno de asco y frustración. Estaba decepcionado consigo mismo por haber perdido la cabeza. Era un hombre que podía controlarse para no dejarse seducir por ninguna mujer, pero esta vez, falló. Esta joven había logrado bajar su guardia por completo. Parecía que ya no podía darse el lujo de estar borracho en esta casa.
Dirigiéndole una última mirada a la avergonzada mujer, se marchó sin decir nada más.
Al percibir su mal humor, la sirvienta de la planta baja se apartó de su camino y lo dejó pasar. Acto seguido, se apresuró a subir las escaleras y llamó a la puerta. "Señora Dongfang, ¿está usted bien?".
Charley se limpió las lágrimas de los ojos y dijo en tono un áspero: "Estoy bien".
Intentó calmarse, y cargando con su cuerpo herido, se dirigió hasta el armario.
Charley rara vez se ponía ropa de este armario. No obstante, hace un momento había estado buscando su ropa y no la había encontrado por ninguna parte, por lo que no tenía elección alguna.
Así que por primera vez se puso una prenda de ese armario.
El vestido le quedaba perfectamente, pero obviamente, debía ser un estilo que le gustaba a otra mujer. Era algo sexy y estaba decorado con unos encajes femeninos.
Esto le recordó a la mujer que estaba junto a Trevor cuando se encontró con él en el centro comercial.
'Si ella le gusta tanto, ¿por qué se casó conmigo?'
Charley no lograba entender a ese hombre.
Sin embargo, lo que más la desconcertaba aún era que anoche parecía que había sido hechizada por su tacto, e inconscientemente le había dado su primera vez...