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Un hermoso caballo blanco alzó sus cascos , galopando sobre la nieve en las afueras de la ciudad de los cielos, levantando copos de nieve a su paso. Sus cascos resonaron cuando golpeó el suelo, dejando a unos diez hombres muy atrás.
Wido, llegas tarde!
Sigfrido dijo hacia ellos después de una carcajada, mientras dirigía su caballo hacia adelante. De pie junto a él había tres adolescentes, los más jóvenes de entre once y doce años, y el mayor de tan solo trece o catorce años. Todos vestían ropas de brocado, que les rodeaban por la espalda y parecían apuestos e inteligentes. Al oír su voz, se volvieron al unísono, mirando al hombre juguetón que venía hacia ellos.
Wido detuvo su caballo con un grito. Su caballo se encabritó y relinchó ruidosamente, aterrizando firmemente en la llanura nevada.
Wido vestido con ropas de color blanco con bordados en color dorado.
Tenía un abrigo de pieles blanco y largo sobre los hombros. Se rió.
Escuché noticias de ti, Hermano Sigfrido. La príncipesa Wendy estaba en mi casa y no podía dejarla allí sola. Perdón por la tardanza.
Tenía una voz cordial y sonrisa hermosa.
Solo a través de sus ojos medio cerrados, uno podía ver que era un poco introvertido. Lucía majestuoso, informal y elegante.
Wido no tenía más de trece, pero definitivamente irradiaba la elegancia y la estatura de alguien experimentado.
No sabía que tenías una cita con una mujer hermosa. Parece que le hemos echado a perder el estado de ánimo, su Alteza Real.
Dijo el príncipe mientras caminaba hacia adelante. Llevaba ropa negra y su voz parecía preadolescente. No parecía tener más de doce o trece años y sus ojos se curvaban como los de un zorro y hablaba con alegría.
Wido se rió levemente y dijo con un tono bajo.
Príncipe sigfrido, debes estar bromeando. Si no fuera por ti, que hiciste que empujara la Príncipesa durante el banquete estatal de hace unos meses no tendría el privilegio de tenerla hoy en mi casa. Hablando de eso, debo agradecerte por darme esa oportunidad.
Hmp! Parece que te conformas con poco príncipe.
Wido se carcajeo malvadamente.
La princesa Lotty es mucho más bella que la princesa Wendy...
No lo dudo, pero apuesto que es un mujer fácil.
Basta, basta, estamos a punto de llegar..
Santiago vestido con sus ropas color azul jade se apresuró adelante galopando por la nieve.
Ya lo escuchó príncipe Wido, el jefe se a ido.
Pronto reanudaron la carrera a través de la montaña.
Ufff, Cristian despertó de su sueño, la fiebre había bajado hacia mucho, pero aún no se acostumbraba a estar sin su pequeño amiguito.
Anelhaba ver a Lotty pero sabía de su castigo, sentado en su cama de gamuza suspiro pesadamente, le dolía el cuerpo y el alma, pero tenía que resistir, solo era un prueba más, él sabía que lo merecía, pero haría lo posible por compensar su error, la vida suya no le pertenecía, él no debería estar vivo, pero tenía una oportunidad más.
(TUM, TUM TUM, ¡chits! Silencio Teron! Si nos descubren nos matarán!
En la noche oscura y silenciosa, mientras todo el castillo dormía, la concubina Hatice, madre de la princesa Lotty desapareció misteriosamente, y nadie supo el porqué de su ausencia. )