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Samantha
Eran las siete de la mañana, tomé una ducha y salí de mi habitación para prepararme algo para desayunar, tomé un pan tostado y preparé unos huevos revueltos. Exprimí unas naranjas para obtener un poco de jugo y tomé el desayuno mientras revisaba mi teléfono celular, tenía algunas llamadas de mi madre, sería su cumpleaños en dos semanas y me había invito a ir con ella, por supuesto que aceptaría.
Helena no había pasado la noche aquí, así que quizá era ella quien tocaba con desesperación la puerta, abrí.
Demonios, era Liam.
-Ahora que ese imbécil no está aquí si vas a escucharme. -Dijo tomándome por el cuello, me asfixiaba.
-Estas lastimándome. -Dije intentando quitar sus manos.
-Y no tienes idea de lo que puedo hacerte Samantha. ¿Desde cuando estabas engañándome con ese hombre del bar? ¡Respóndeme!-Levantó la Voz.
-Te juro que no, apenas lo conocí anoche, fui a ese bar porque Helena y Jack se comprometieron, solo por eso. -Dije. El rió.
-Tu eres mía Samantha, y no voy a dejar que nadie te arranque de mis brazos, eso debes entenderlo.-Me beso soltando mi cuello, llevando sus brazos a mi espalda, presionándome contra él, luché por soltarme. Pero era imposible.
-Yo no soy tuya Liam, yo ya no quiero absolutamente nada contigo, así que Suéltame y vete. -Me arme de valor y solté la bomba, Liam se rió.
-No he perdido dos años contigo para esto, no voy a dejarte ir tan fácil Samantha. - Volvió a besarme pero alguien lo jalo de la camisa, aventándolo al piso.
-La señorita Blanchard le dijo que se fuera de aquí, hágalo o tendrá serios problemas. -Dijo un hombre, desconocido para mí.
-Que sorpresa, no pensé que resultarías ser tan puta. Ya nos veremos de nuevo, cuando estés sola. -Dijo levantándose, antes de irse me fulmino con la mirada.
-Lamento presentarme de esta forma señorita Blanchard, soy Anthony. El señor Williams está esperándola en su casa. -Dijo.
Recordé que Matthew había dicho que quería una respuesta hoy por la mañana. Tomé un poco de aire y decidí ir. Él estaba en su oficina, leía unos documentos. Levantó su mirada hacia mi en cuanto me escucho llegar.
-¿Como dormiste? -Preguntó.
-Bien, gracias. Yo quería decirle que... he tomado una decisión. -Dije, el se levantó y fue directo hacia mi.
- Escucho. -Dijo.
-No, no voy a aceptar someterme a usted, no quiero ser su sumisa. Además, usted es un completo desconocido para mi. -Dije, sin separar mi mirada de la suya.
-Se que las circunstancias en las que te hice esta propuesta fueron muy precipitadas pero, Samantha, al menos considéralo. ¿Necesitas más tiempo? Puedo darte una semana más. Solo una más. -Dijo insistente.
-Entonces enséñame. Enséñame que es ser tu sumisa. -Dije, una sonrisa se le dibujó en el rostro.
-Antes que nada quiero que leas el contrato, ahí podrás plasmarme tus límites. Yo los respetaré. - Dijo, asentí.
Saco de uno de sus cajones bajo llave un documento con varias hojas.
-Léelo. -Dijo. Lo hice, abrí aquella carpeta, con el titulo "Contrato de sumisión".
Yo _ manifiesto que soy sumisa por gusto propio, en posesión de mis facultades me entrego totalmente a las manos de Matthew William H quien a partir de este momento será mi amo. Por su parte el Amo manifiesta que desea tomar posesión de su sumisa
Mediante la firma de este contrato se acuerda que la sumisa cede todos los derechos sobre su persona y que él Amo toma completa posesión de la sumisa como propiedad reclamando para si misma su vida, su futuro, su corazón y su mente.
Me detuve unos instantes, sabía que al firmar esto Matthew iba a controlarme, iba a hacer conmigo lo que él quisiera. Matthew iba a ser otro Liam en mi vida, alguien manipulador, abusivo. No podría soportarlo de nuevo.
-Es suficiente. -Le devolví aquel documento.
-¿Lo has leído todo? -Dije. Y si, lo había hecho.
-Si... no estoy segura de.... -
-Dijiste que me darías una semana y en esta semana te enseñaré todo el placer que podemos darnos si aceptas.
-Me pegó a él besándome el cuello, deslizando su mano a mi entrepierna.
-¿Que estás haciendo?-Me mordí el labio.
- Deja de morderte el labio Samantha. Puedo castigarte por eso. -Me recogió en su regazo, caminando conmigo hacia una habitación.
-¿Que harás? -Mi respiración comenzó a acelerarse.
-Si quieres que te enseñe debes hacer lo que yo te diga, no hables amenos que yo te lo pida, vas a referirte a mi como Señor, no puedes tutearme, ¿de acuerdo? -Comenzó a desabrocharme la blusa. Asentí.
-Si. -Dije. Controlando las ganas de morderme el labio, sentía su piel rozar con la mía, esto estaba gustándome.
-¿Si, que? - Dijo.
-Si señor.
Matthew terminó de desvestirme, dejándome únicamente con mi ropa interior. Se posicionó detrás de mí y comenzó a besarme, mientras una de sus manos hacia un recorrido desde mi ombligo hasta mi sexo, húmedo por su tacto.
Introdujo dos de sus dedos en mi zona, comenzó a masajear mi clítoris.
-¿Esto te gusta?-Mordió el lóbulo de mi oreja.
-Si señor. -Dije.
–Veo que ya estás aprendiendo a llamarme como debes. -Introdujo otro de sus dedos, y comenzó a penetrarlos en mi sexo, con movimientos rítmicos y profundos. Podía sentir como su respirar cambiaba, su voz se volvía más ronca, él también disfruta lo que hacía.
Me mordí el labio.
– Te Dije que no hicieras eso de nuevo. -Gruñó, sacando sus dedos de mi sexo que pedía a gritos más de él. - ¿Que crees que deba hacer contigo? Me has desobedecido. -Dijo poniéndose enfrente de mi.
-Castigarme, señor. -Dije. El Sonrío.
-Aprendes rápido. -Dejó un pequeño beso en mis labios. -Diez azotes, para empezar. -Dijo y comenzó a quitarse el cinturón. -Primer día y ya estoy castigándote, espero que no sea así siempre por que tengo muchos planes para que disfrutemos juntos. -Dijo.
-No pasará de nuevo, señor. -Dije. Había entrado a mi rol de sumisa sin si quiera haber firmado el contrato y sin saber demasiado del tema. Solo me dejaba llevar por Matthew y por lo bien que esto se sentía.
-Eso espero por que para la próxima serán veinte azotes. Así que empieza a contar ya, quiero oírte. -Dijo Matthew.
Comenzó a azotar mi trasero con el cinturón, dolía pero.... también se sentía tan bien, pude percibir mi sexo humedeciéndose. Queriendo experimentar más de esto, con Matthew.
-Uno. -Dije alto, agitada.
-Eso. Cuenta. -Dijo con la voz ronca, el también disfrutaba tanto como yo.
Volvió a azotar.
- Dos. -Dije, el continuo azotándome y yo continue contando, así hasta llegar a diez. Mis nalgas se sentían extrañas, pero esto no me había disgustado.
- Espero que no vuelvas a romper las reglas Samantha. -Me arrojó a la cama, posicionándose encima de mi.
-Si, señor. -Dije.
- Porque así como hay castigos, también esto se trata de que disfrutes, me complazcas. Solo no olvides tu papel aquí, jamás lo olvides Samantha porque entonces se acabará. -Me besó, una de sus manos bajo hasta mis bragas, las arranco de un jalón. Voy a hacerte mía ahora Samantha. Dijo penetrándome, poco a poco fue introduciendo su miembro dentro de mi, empezó con movimientos suaves y a medida de que nuestros cuerpos se llenaban de placer, el incrementó el ritmo de sus penetraciones.
Rodee su cintura con mis piernas e instintivamente lo empujé más a mi, él tomó mis manos y las puso detrás de mi cabeza, quedándose quieto.
-No olvides que tu Amo soy yo. No puedes tomar el control a menos de que yo lo quiera Samantha. -Dijo.
-Si, señor. -Dije agitada, él comenzó a pellizcar uno de mis pezones, aumentando la frustración en mi, lo tenía dentro y él no se movía. Continuo dándole atención a mis senos, sabía lo que estaba provocando, quería que yo tomara el control de nuevo. Y una parte de mí quería hacerlo, quería mover mis caderas hacia delante, sentir sus embestias otra vez, pero no.
-Dime lo que quieres Samantha. - Metió más su miembro en mi, haciendo que suelte un gemido.
-Quiero más, señor. - Jadeé. Él comenzó a penetrarme ahora más rápido y profundo.
Esto fue magnífico. Nadie me había hecho sentir como Matthew lo hizo hoy.
Y si, quiero más. Después de tomar un baño me vestí, bajando de la habitación, Matthew estaba esperándome en su oficina.
-Has estado excelente hoy Samantha. -Dijo.
-Gracias señor. -Lo miré, el Sonrío un poco.
–Veo que te estás acostumbrando a llamarme señor, eso me gusta. Aún me quedan unos días para enseñarte todo esto, realmente me encantaría que decidas firmar. -Dijo. Tomé un poco de aire y me quedé callada sólo unos segundos, pensando en retractarme de mi decisión. Pero una parte de mi ya no quería dejar lo que había sentido en esa habitación con Matthew.
-Lo he decidido señor. Mi decisión ya ha sido tomada. -Dije mirándolo. Sus ojos se abrieron un poco más y me miró fijamente, pude sentir su pequeño nerviosismo.
-Y bien.... dime. – Dijo.
-Firmaré. -Lo miré. Ambos sonreímos. Se acercó a mi dejando un beso en mis labios.
-Quiero que estés completamente segura de que esto es lo que quieres. - Me miró directamente a los ojos.
-Lo estoy. -Dije.
-Ese contrato no es tan fácil como crees Samantha, si aceptas vas a ser completamente mía, de mi propiedad. ¿Estas consiente de eso?
-Dime donde debo firmar. -
Matthew tomó su portafolio y sacó una carpeta con un documento, después de firmarlo sería completamente de él.
Sería de Matthew Williams.