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Me dirigí hasta la habitación. Me arrepiento de haber intentado darle esa sorpresa a Matthew, creí que lo tomaría de otra manera, que le alegraría convivir con Madeleine.
Ahora capto la repetitiva frase de Matthew, "No olvides tu lugar" o tendrás un castigo.
-No tengo lo que quiero aquí pero con lo que improvisaré tendrás un buen castigo Samantha... solo hay una regla, no puedes correrte. No vas a correrte ¿entendido? -El me fue quitando la ropa lentamente. Dejándome con el sujetador y las bragas.
-Si señor. -Dije.
-Tu error fue no consultarme antes de hacer las cosas Samantha. No quiero que se vuelva a repetir. ¿Entendiste? Se quito la corbata y la colocó en mis ojos, tapándome por completo la vista.
-Si, señor. No volverá a repetirse. Dije tragando saliva. No podía correrme y tampoco podía verlo, esto sería completamente complicado pero no quiero ningún castigo más.
Matthew bajo mi sujetador dejando libres mis senos. Se llevó uno de ellos a la boca mientras estrujaba el otro. Me mordí el labio. No recibí ni un regaño de él, quiero suponer que estaba ocupado en lo suyo y no lo notó.
-Olvide decirte algo, no quiero escuchar ni un solo gemido de tu parte. -Dijo.
¿Qué?
Eso será imposible.
-Si, señor. -Dije.
-Bien.... -Sus manos iniciaron un recorrido hasta llegar a mi zona, que estaba deseosa por sentirlo. -Estás tan húmeda Samantha. Será una lástima que el único que podrá disfrutar soy yo. -Pellizcó mi clítoris.
Apreté los labios para no soltar ningún sonido de mis labios.
-Me encanta tu cuerpo Samantha, cada parte de él. Continuo masajeando mi Clítoris, parece que intentaba hacerme gritar, mientras intentaba desesperadamente quedarme callada.
Matthew me tumbo a la cama, boca abajo y tomó mis brazos hacia atrás, los amarró con una especie de cintas. Tenía los ojos vendados así que no podía saber exactamente que era.
-Me encanta tu culo Samantha. Me pones duro con solo mirarte. -Dijo. Su voz estaba ronca. Escuché un pequeño jadeo. Volví a apretar los labios. -No me gusta tener que marcarlo pero... desobedeciste. -Escuché como se quitaba su cinturón. -Cuenta quince, en voz alta. -Dijo.
-Uno. -Dije al sentir el cinturón azotar mis glúteos, fuertemente, sin compasión. Duro.
Mordía mis labios.
-Dos. -Continúe contando hasta llegar al quince. Matthew terminó de quitarse su ropa y me tomó por la cintura, volteándome hacia él, abrió mis piernas e introdujo su pene con fuerza. Escuché como gemía.
-Recuerda, tú no puedes correrte Samantha, no puedes gemir. -Dijo.
-Si señor. -Apreté los labios, Matthew aceleraba el ritmo de sus penetraciones, abrió más mis piernas para así poder entrar más profundo en mi.
Fue un reto, no podía tocarlo por la posición de mis manos, no podía mirarlo, no podía gemir y no podía llegar a mi liberación que tanto anhelaba. Sentía mis paredes contraerse cada vez más a él, abrazar su miembro.
Esto era desesperante, frustrante. Matthew llego a su liberación, se corrió dentro de mi. Llevó a sus labios hacia los míos, sentía una gran sonrisa.
-Has estado increíble Samantha. -Me besó, correspondí a aquel beso. Estaba completamente desesperada y en mi beso se podía sentir. Matthew Sonrío. Me quitó la corbata de los ojos y junto nuestros labios.
-Señor... Yo necesito.... yo... -Dije. Su pene aún seguía dentro de mi y mis paredes se contraían cada vez más.
-No Samantha. -Seguía mirándome. -Ahora estoy seguro que después de esto no querrás volver a romper las reglas. -Sonrió. Saliendo de mi. Dejándome vacía y deseosa.
Me ayudo a incorporarme y me desato las manos. Los brazos y el trasero me dolían. Intenté concentrarme para dejar de pensar en lo que sentía... así que decidí hablar de algo importante.
-Señor... ¿puedo compartirle algo? - Él asintió mientras se vestía. Este fin de semana tengo que salir de la ciudad, visitar a mi madre por su cumpleaños. -Dije.
-No. -Dijo.
-Se que el contrato decía que todos mis fines de semana debo estar con usted pero esto es realmente importante para mi. Por favor señor, prometo que jamás volveré a pedirle algo. -
El mantuvo su mirada firme en mi por unos segundos.
- Puedo considerarlo con una sola condición, tendré que ir contigo. –
-Si, señor. -Mi emoción era evidente.
Te daré mi respuesta mañana por la mañana. -Me dijo.
-Gracias. -
-Ahora... haré una excepción por tratarse de una ocasión especial. Me quedaré a dormir contigo. - fijo sus ojos a los míos.
-¿Romperá sus reglas señor?- Reí un poco.
-Si quieres verlo de ese modo, si. Pero se lo que estas sintiendo ahora mismo, se que si me voy esta noche querrás terminar lo que empecé, vas a querer tener tu liberación sea como sea y no dejaré que te toques. Ese fue tu castigo y me quedaré aquí para verificar que se cumpla. -Me mordió el labio.
Matthew dormirá conmigo. ¡MATTHEW DORMIRÁ CONMIGO!