/0/4637/coverbig.jpg?v=8e9859c102cb005f6e7796cab51953c5)
Samantha
Habían pasado unos días, no había visto a Matthew desde la última vez. Había hablado con él para lo mínimo: Justificarle mis salidas. Inclusive pedir su permiso para algunas cosas, estaba acostumbrándome a ser de él.
En cuestión de Madeleine, había logrado hablar con el padre de ella, había accedido a llevar a Madeleine a clases particulares a mi casa, no le iba tan bien en matemáticas así que fue una gran idea, esta tarde iría.
Sin duda se que será una gran sorpresa para ambos. Tomé mi teléfono y marqué al número de Matthew, respondió enseguida, como siempre solía hacerlo.
-¿Todo en orden Samantha? -Dijo.
-Si señor, solo que... me gustaría decirle algo, algo importante pero preferiría que fuese en persona-Dije.
-Mañana es viernes, Anthony te traerá a mi casa en cuanto termines tu trabajo. Tengo muchas cosas preparadas para nosotros dos Samantha. -Dijo.
-Lo sé señor pero esto realmente es importante. ¿Podría ir a mi casa esta tarde a las cuatro?-Pregunté.
-¿Todo está bien contigo? -Noté un poco de preocupación en sus palabras.
-Si señor. Todo está bien. -Dije.
-De acuerdo, te veré en tu casa en unas horas. Espérame ahí. -Dijo. Colgó la llamada.
Helena estaba en casa, terminando de empacar algunas cosas. Se iría el próximo martes, ella y Jack había comprado una casa.
-Es lo último que falta. -Dijo. Asentí.
-Supongo que si. -Exhalé.
-Ya quita esa cara, se que no puedes vivir sin mí pero solo me mudaré, no moriré. - Rió un poco, amaba su sentido del humor.
-¿Quien me hará de cenar ahora? - Reí.
-¿Solo me extrañarás por las cenas? Cruzó los brazos.
-¿Como puedes decir eso? También te extrañare por tu parte de la renta. - Ambas reímos.
-Te adoro. -Nos abrazamos. Sin duda alguna la echaré de menos.
-Y yo a ti. -Sonreí.
-Al menos mi consciencia está tranquila, no te dejaré sola, estás con Matthew, en buenas manos, supongo.... -Rió, bajé un poco la cabeza.
-Eso espero. De verdad quiero... quiero estar con él. -Dije.
-Hablas como si él no quisiera estar contigo.....¿Todo bien?-Estaba confundida.
-Digamos que es complicado. Nosotros somos complicados. -Dije.
Madeleine llegó a casa. Helena abrió la puerta. Su papá la había traído a mi casa. Esperaba que no me reconociera.
-Gracias por esto. De verdad que me preocupaba mucho que mi hija tenga tan bajas notas. -Dijo, el Papa de Matthew parecía ser un hombre agradable, menos con Matthew.
Descuide señor Williams, Madeleine solo necesita un poco más de práctica y le aseguro que mejorará sus notas. - Sonreí amable.
-Disculpe por esta pregunta profesora pero...... ¿nos hemos visto en algún lado? Usted me parece conocida. -Dijo. El señor Williams no me reconocía, no dejó que Matthew nos presentara en el cumpleaños de su hija por que echó a Matthew de ahí.
Quizá en el instituto. -Dije.
-Quizá.... volveré por Madeleine a las cinco treinta. -Sonrió.
Madeleine comenzó a sacar sus cuadernos, reí un poco.
-Prometo que voy a explicarte y resolver todas tus dudas con las matemáticas pero.... ahora te tengo una sorpresa. -Dije.
-¿Una sorpresa? -Sonrió.
Alguien tocó la puerta de la casa, Matthew.
-Y creo que tú sorpresa llegó. -Dije, abrí.
-Ahora si, dime que es lo que me querías decir Samantha. -Dijo, había sido completamente puntual.
-¿Matthew?-La voz de la pequeña se quebró un poco y corrió hacia su hermano, abrazándolo. El Sonrío y la cargo en sus brazos.
-¡Pequeña! ¿Que estás haciendo aquí? -Su mirada cambio por completo, aunque no lo expresaba del todo, la felicidad estaba invadiéndolo.
-Estoy aquí por que Samantha me dará clases de matemáticas. Y por qué es la forma en la que papá no me tendrá todo el tiempo en casa... - Rió un poco.
-Pero hoy nos saltaremos la clase, tú y tu hermano tienen una hora y media juntos. Necesitan tiempo. -Sonreí. Matthew me miraba agradecido.
-Gracias por esto Samantha. -Sonrió.
-Podemos ir al cine o a comer panecillos. Por favor. -Madeleine comenzó a jugar con las mejillas de Matthew, el rió.
-No podemos salir de aquí pequeña, si papá nos ve juntos.... digamos que por el bien de todos será mejor no estallar la bomba que desatara la tercera guerra mundial. -Ambos rieron.
-Pueden quedarse aquí. Les hornearé panecillos. -Dije.
-¿Entonces podremos ver películas? - La pequeña Sonrío.
-Si, veremos las películas que ustedes quieran.... -Matthew me miró.
-Yo... pensaba en dejarlos solos. - Sonreí un poco.
-Quédate con nosotros. -Dijo.
-Si Samantha, quédate. -Madeleine Sonrío también.
-Me encantaría. -Sonreí. Fui con Madeleine a la cocina y empezamos a preparar unos panecillos de banana con chocolate, Matthew nos miraba y hacía chistes con nosotras, fue una tarde agradable.
Fue otro Matthew, uno al que no le interesaba dominarme. Lo vi como un amigo, fuera de ese. Papel de dominante. Me gusta.
Después de una agradable tarde de películas, Madeleine se fue contenta. Y Matthew, volvió a ser él.
-Gracias por lo que hiciste Samantha, pero tengo una pregunta para ti. -Aquí va el Matthew serio, de nuevo.
-¿Pasa algo?-Me preguntaba en qué me había equivocado.
-¿De verdad no tienes idea? Se acercó mucho a mi.
-No. -Dije.
-¿No? ¿Solo dirás no?-Apretó el puño. .
-No, señor. - Tragué un poco de saliva.
-Samantha. Sabes perfectamente que debes avisarme de todo. Todo. ¿Por que no me dijiste lo que planeabas hacer? -Dijo serio.
-¿Habla de lo de Madeleine, señor? Dije.
-Si. Debes decirme cada cosa Samantha. No somos amigos, eres de mi propiedad. Y reconozco que fue un buen gesto pero por ningún motivo ni por ninguna situación debes olvidar cuál es tu lugar.- Estaba completamente serio. Seguro tendré un gran castigo.
-Lo lamento, señor. No volverá a pasar. Lo prometo. -Dije.
-Tus disculpa salen sobrando. ¿Donde está tú habitación? Quiero que vayas ahí y me esperes. Voy a recordarte las reglas Samantha y créeme, no querrás romperlas de nuevo. -Dijo.