Capítulo 10 "No puedo, no puedo"

Matthew

-Desde que entraste a la vida de Matthew el es diferente. Sonríe más tiempo de lo normal. Aveces pienso que... olvídalo. -Me detuve. ¿Qué está diciendo Mia?

-¿Piensas que puede estar enamorándose de mi? -Era la voz de Samantha, algo frágil. ¿Emocionada?

-Conozco a Matthew desde hace años, puedo jurar que contigo está siendo diferente. -¿A que está jugando Mia? ¿Diferente con Samantha?, No lo creo.

-Mia, yo creo que estoy empezando a... a sentir cosas por Matthew. Creo que... creo que me estoy enamorando de él. ¿QUÉ? ¿QUÉ?

-Mia, déjame solo con Samantha. -Por más que disfrute estar con Samantha, esto tiene que terminar, no puedo permitirme que Samantha sienta cosas por mi y cuando este tipo de cosas empiezan a pasar, hay que ponerles un fin, antes de que crezcan. Como con..... en fin, esto no puede pasar.

-¿Pasa algo señor? - Ella sabía perfectamente lo que pasaba y su cuerpo la delataba por completo.

Su cuerpo... ella...

No puedo, no puedo.

Samantha

-¿Pasa algo, señor?-Mi nerviosismo podía sentirse a kilómetros y Matthew me miraba extraño, como jamás lo había hecho. Se quedó así por un par de minutos hasta que habló.

-¿Por que estas tan tensa? -Se colocó detrás de mi y comenzó a acariciarme la espalda. Dejando besos en mi cuello.

Estoy bien. Usted dijo que quería hablar conmigo. -Dije.

Hay problemas Samantha, no podré ir contigo esta noche. Surgió un asunto en la empresa, llegaré mañana por la mañana. Tú viajaras esta noche. Anthony te llevara. -

-De acuerdo. -Dije.

-Bien. No quiero que salgas a ni un lado ahí. Estarás en casa de tu madre y cuando llegue mañana por la mañana te irás conmigo a un hotel. ¿De acuerdo?-Dijo.

-Si señor. –

-Ahora termina de almorzar, sabes donde tienes que esperarme.

-No demoraré mucho. -Sonreí un poco.

-Bien. -Salió. Suspiré aliviada. Por un momento creí que Matthew me había escuchado conversar con Mia.

Había roto la regla principal y creo que la más importante: No sentimientos.

Terminé de almorzar, fui hasta el baño, tomé una pequeña ducha, cepille mis dientes y até mi cabello como Matthew me había dicho, me dirigí al cuarto de juegos. Me quité por completo la ropa y me dediqué a esperarlo, no por mucho tiempo, él no tardó en llegar.

-Ven aquí. -Dijo. Parecía estar irritado así que obedecí rápido. - Samantha, a partir de hoy vas a hablar únicamente cuando yo te de permiso y más si estamos en esta habitación. Eres mi gata y eso debes tenerlo claro. Ahora tengo una pregunta para ti. ¿Cuántos han follado tu culo? -Dijo, se dirigió hacia un cajón, buscando algunas cosas ahí.

-Nadie señor. -Dije con temor.

-Bien. -Sus ojos brillaron. - No tengas miedo Samantha. Mi deber es cuidarte y lo sabes. Debes confiar en mi. -Dijo. Asentí. Matthew Se colocó detrás de mi y comenzó a besarme el cuello mientras una de sus manos se dirigió hacia mi feminidad. Comenzó a masajear mi clítoris. -Me encanta tu coño Samantha, como se pone húmedo, como palpita por mi pene. ¿Me quieres dentro de ti Samantha? -Mordió el lóbulo de mi oreja, gemí.

-Si señor. - Casi gritaba. Matthew se pegó más a mi, me hizo sentir su erección.

De rodillas Samantha. Lo hice, me coloqué de rodillas mientras Matthew se quitaba los pantalones. Dejando su pene erecto enfrente de mi cara. -Voy a follar tu boca Samantha. Quiero que chupes mi polla. -Dijo ronco. No tenía ni la menor idea de cómo hacerlo. Pero no puedo fallarle. Tomé su pene y comencé a llevarlo lentamente a mi boca. Era una sensación extraña que me gustó. Comencé a deslizar mi lengua por toda su polla. -Vas a tener que acostumbrarte a esto. Él tomó la coleta de mi cabello y comenzó a mover mi cabeza agresivamente, sentía como su pene cada vez llegaba mas profundo. El estaba disfrutandolo, lo escuchaba gemir. Llegó a su liberación, sentí su semen caliente deslizarse por mi garganta. Matthew me ordenó que me lo tragase. Me levantó y me pegó hacía una pared, comenzó a penetrarme, fuerte. Comencé a mover mis caderas más hacia él, quería sentirlo más. El no me lo impidió, pronto llegue a mi liberación. El Sonrío saliendo de mi lentamente, llevándome hasta la cama, me recostó boca abajo.

-Quiero que confíes en mi Samantha. -Dijo. Me levantó ligeramente por las caderas, dejándome en una posición incómoda, me tensé. -¿Confías en mi Samantha?–Su pecho pegó con mi espalda, comenzó a besarme.

-Si, confió plenamente en usted señor.

Su mano de dirigió a mi húmedo coño, el comenzó a llevar mis jugos hacia mi ano.

-Esto es un plug anal Samantha. - El comenzó a introducir el plug por mi entrada trasera, era frío y... dolía. Tranquila. -Volvió a besarme, esa cosa estaba dentro de mi. Matthew me ayudó a incorporarme. -¿Como lo sientes? -

-Incómodo señor. -Dije.

-Es normal, pero te gustará. Ahora vístete y ve a terminar de empacar tus cosas. -Sonrió.

-¿Me quedaré con esa cosa ahí? -Eso es incómodo. Muy muy incómodo.

-Si. Antes de irte yo mismo te lo quitaré. Te veré en tu habitación. -Me besó y tomó su ropa, salió del cuarto. Hice lo mismo, me vestí y fui a mi recámara.

Empacaba y mientras pasaba el tiempo comencé a disfrutar la sensación de tener mi culo lleno con el plug.

Recordé lo que había pasado hace poco en el cuarto de juegos. Matthew había sido un poco distinto conmigo, más duro.

Me gusto, me gusta.

                         

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