Capítulo 6 Aromaty Volkova

-Vamos Lala, despierta - murmura Santi a mi lado.

-Dame un momento - susurré sacando los restos de sueño de mi cara.

-No Lala, muévete - agrega moviéndose y empujándome a la esquina de la cama con su trasero - llegarás tarde a tu trabajo.

Mi cuerpo reacciona de forma automática a la última palabra que soltó.

Trabajo. Hoy es mi primer día de trabajo, y llegaré tarde.

-Carajo - maldigo saltando de la cama golpeándole las costillas de Tess en el proceso.

-Auch, maldita zorra - se queja mientras me meto al baño.

Anoche salimos de fiesta y regresamos tan ebrios que no pudimos llegar más allá de mi cama, todos con tanto alcohol en el cuerpo que no tuvimos fuerza ni para ponernos el pijama.

Salgo de la ducha y me coloco una toalla en la cabeza a la vez que tomo otra para secarme el cuerpo.

-No he llegado y ya se que me van a despedir - digo saliendo en busca de ropa.

-No seas asquerosa, mínimo tápate el culo - dice Santi tirándome una almohada a la cabeza.

-Hasta me lo has tocado envidioso - suelto la toalla riéndome mientras lo escucho bufar.

Me coloco mi ropa interior y tiro lo que me pondré sobre la silla del escritorio, vuelvo al baño a lavarme los dientes y antes de salir el anillo de plata que está sobre el mármol resplandece llamando mi atención.

Un pequeño artilugio de plata con un circulo (casi ovalado) negro de algún tipo de joya que resguarda en su interior una letra "A" que apenas se ve, pero que luce más caro que mi casa entera.

Los recuerdos de la noche del viernes vuelven a mi cabeza en una ráfaga de imágenes y una sonrisa aparece en mi rostro al mirarme al espejo y ver unas cuantas marcas sobre mis pechos que quedaron de aquella noche.

-Algún día - susurro antes de tomar el anillo y colocarlo en mi dedo medio.

Termino poniéndome una blusa negra de cuello alto y mangas largas ajustada, una falda de cuadros de distinta tonalidad de marrones y unas botas altas del mismo color de la blusa.

Me coloco unos cuantos accesorios de plata y seco mi cabello para luego arreglarlo en una coleta alta que deja mi cabello bailar sobre mi espalda baja.

Desde que tengo memoria mi madre siempre fue bastante perfeccionista por cómo lucimos mi hermana o yo, sin embargo ella se volvía loca con el cabello, tanto que nos enseñó mil maneras de cuidarlo y qué evitar para no dañarlo, entre esos el hecho de que no dejamos que manos ajenas a las nuestras lo toquen.

Era extraño, pero terminamos acostumbrándonos. Aunque pienso que yo un poco menos, pues disfruto cuando me toman del cabello en momentos íntimos.

Pero eso es tema aparte.

-¿Vas a hacer el desayuno? - pregunta Tess sentándose en la esquina de mi cama con las tetas al aire.

Al parecer ella sí alcanzó a desvestirse.

-No, voy tarde - contesté agarrando mi móvil y mi bolso - dile a Santi, estará encantado.

-Ay no, Santi cocina asqueroso - susurró, cuidando que el mencionado no la escuche.

Santiago siempre ha sido entusiasta con la cocina, pero se le da realmente mal.

-Pues compra algo y finge que lo cocinaste tu - me acerco y le doy un beso en su apestosa cabeza - A plus tard je t'aime.

-No entendí más que el te amo - dice mientras me alejo - pero yo también te amo.

-Que te bañes maldita asquerosa - mentí y salí del departamento antes de que me tirara algo a la cabeza.

Sonreí cuando escuché un golpe seco contra la puerta.

-Desquiciada.

{...}

-Buen día, bienvenida a Aromaty Volkova -dice la recepcionista antes de que pueda saludar - la sala de espera está hacia la derecha, la de reuniones hacia la izquierda y los baños son solo para el personal de trabajo o clientes, existe uno detrás de la sala de espera y hay varios en el piso cuatro, el último piso no es apto para los trabajadores a menos que sean llamados por lo jefes o tengan un puesto en el piso.

Intento hablar pero se pone de pie y engancha su brazo al mío como si fuera mi amiga de toda la vida.

Su aroma me llegó con fuerza, vainilla y coco.

Dulzura y optimismo.

-Me llamo Gala M..

-Gala Martin, no se preocupe. La señorita Stuart nos informó a todos los de planta uno de su llegada - llamó uno de los dos ascensores - Este ascensor es de uso general, el que está a tu derecha solo es del uso de los jefes y socios, y el que está justo al fondo - apunta y me fijo por primera vez en el ascensor que tiene el logo de una "V" en las puertas - solo lo usan los miembros de la familia Volkov.

Mi atención recae en el sensor que está donde deberían estar los botones, es pequeño pero bastante notable, tiene forma cuadrada, casi ovalada. Mi vista rápidamente enfoca el anillo de mi dedo pero la recepcionista jala de mi hacia el ascensor desviando mis pensamientos.

-Bien, mi nombre es Kiara Jazmín del Río, pero todos me llaman Kiki. Tengo 27 años y llevo trabajando para esta cadena empresarial desde hace varios años - las puertas se abren en uno de los pisos - este es el piso creativo uno, aquí se definen los aromas y las nuevas ideas de fusiones aromáticas de la empresa...

Kiki sigue hablando y la escucho con atención mientras pasamos por cada una de las oficinas con paredes de cristal que hay. Hay escritorios en distintas partes del piso con ordenadores y dos impresoras grandes, no hay divisiones y hay un cuarto de descanso en el lateral del piso. Me presenta a varias personas y seguimos al siguiente piso por las escaleras.

Para que me familiarice, según ella.

Hizo lo mismo con el piso creativo dos, que era totalmente distinto al anterior, todo era más caótico, no habían divisiones ni oficinas, solo escritorios llenos de diseños asombrosos y cuartos llenos de colores y figuras. Según Kiki es la zona creativa encargada de los diseños y presentación de los perfumes.

Envases y publicidad, ambos en esta zona.

El siguiente piso fue un contraste casi paralizante, si los dos pisos anteriores eran colores y felicidad, este era gris y aburrimiento. El piso administrativo, encargado de todo lo que tenga que ver con papeleo, contratos y finanzas.

Nos acercamos a esperar el ascensor para ir al último piso cuando alguien intervino.

-Kiki, el señor Nikolay llamó. Dijo que alistes todo para una reunión con la señorita Muller y unos socios.

Él tipo me observó mientras Kiki refunfuñaba sobre la tal señorita Muller, tal vez medía metro ochenta. Sus ojos eran verdes y su cabello estaba rapado, estilo cadete más que a tope, se le veía musculoso y la camisa de manga corta que cargaba dejaba ver unos brazos libres de tinta.

Era demasiado guapo, ¿acaso hay requisito de belleza para entrar a esta empresa?

            
            

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